El agua, ¡que no llega!

El agua, ¡que no llega!

Aunque las autoridades achacan la escasez del líquido a la sequía, muchos señalan que la misma obedece a las obras de reparación que realiza Aguas de La Habana

Trabajadores empatan tubos de agua (Foto de la autora)

LA HABANA, Cuba. – “Qué casualidad que la sequía en La Habana es nada más para los que estamos cerca de los tubos que ellos están poniendo”, dice una centrohabanera en la calle Salud, cansada de que el agua, si llega, sea cada cuatro o cinco días. Según dice la mujer, algo diferente ocurre en Guanabacoa, donde no falta el agua, y habla de unos parientes en ese municipio a los que “la sequía” no les ha afectado hasta el momento.

Puede que la escasez de agua en la ciudad esté relacionada con la sequía, pero muchos señalan que obedece a los trabajos que realiza la empresa Aguas de la Habana para, supuestamente, abastecer al municipio de La Habana Vieja, aunque sus vecinos no estén muy convencidos.

La obra, indican fuentes oficiales, debía terminarse en septiembre, pero la intención es terminarlo el 26 de julio.

“No se sabe cómo porque cuando uno cree que ya han terminado, vuelven a romper”, dice Evelio, un botero de la ruta La Palma-Habana que debe desviarse porque “el tramo entre Vía Blanca y Cuatro Caminos es un asco”.

“Intransitable, lo dejaron con más huecos que antes, pero me doy cuenta de que a lo mejor tienen que volver a romper”, critica el hombre, que también se refiere a lo que ocurre en Vía Blanca y Palatino, donde “parecía que habían terminado y ahora volvieron a abrir ‘troncos’ de huecos”.

“Es como si no supieran lo que hacen (…) o como si no hubieran planificado la obra, solo el tramo y ahora a medida que avanzan se encuentran con algunas sorpresas y tiene que volver atrás”, comenta Laurita, una muchacha que dice ser estudiante de construcción civil.

Ante tantos inconvenientes, no hay que ser especialista para darse cuenta de que algo les falla, porque la situación se repite en diversos sitios de La Habana. Lo mismo en la esquina de Prado y Neptuno, donde abren una y otra vez. A veces trabajan por la noche y a veces la obra se ve abandonada desde la tarde.

Trabajos en Prado y Neptuno (Foto de la autora)

La Avenida del Puerto es otra de las calles céntricas afectadas. Una de sus sendas permanece cerrada, como se mantienen cerrados la mayoría de los negocios en el casco histórico.

Avenida del puerto (Foto de la autora)

“Para mí que aprovecharon que Trump quitó lo de los cruceros para echarle la culpa a él y dejar todo esto así”, dice la dependienta de uno de los restaurantes emblemáticos de la zona.

“Esa conductora es para los hoteles, no para nosotros”, dice un hombre de cincuenta años que hace notar que la construcción coincide con la temporada baja de turismo.

“Yo he vivido toda mi vida aquí y siempre hemos dependido de las pipas que traen al hotel (se refiere al Hotel Inglaterra) así que no tengo ninguna esperanza de que en Prado haya agua corriente algún día”.

Algo similar ocurre con el solar que colinda con los restaurantes “El Asturianito” o “Los Nardos”, todos frente al Capitolio, donde los vecinos llevan años quejándose de la falta de agua y de la indolencia de las autoridades y de los dueños de los establecimientos de la zona.

A veces, “tienen que rogarles para coger unos cuantos cubos de agua, porque la pipa nuestra es la que más se demora en llegar”, dice la presidenta del Comité (CDR) quien también ha ido al Canal Habana, pero no ha resuelto nada aún.

En el edificio Maravillas, situado frente al parque de El Cristo, en la misma Habana Vieja, “la sangre no ha llegado al río”, dice Lupe, que cuando regresa del trabajo se encuentra con que la poca agua que llega cuando viene la pipa.

“La ponen a la hora que les da la gana y no después de las seis de la tarde, cuando está todo el mundo (…) la irresponsabilidad del gobierno se suma la miseria humana con la que hemos crecido”, cuenta la mujer.

Para muchos, las explicaciones llegaron tarde, como siempre. Según Yusy, una mujer residente en La Habana, “eso demuestra que no le interesamos a nadie”.

“Ahora se nos bajan con que es sequía. Coño, ya estamos en julio ¿Ahora es que vienen a hablar? Estoy en el punto en que me da lo mismo. ¿Tú viste cómo aquellas mujeres cerraron la calle por sus 20 días sin agua? Pues en mi casa estamos a punto de hacer lo mismo”, explica la mujer, que insiste en que el culpable de la situación “es el gobierno”.

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