20 de mayo: sí, fecha gloriosa

20 de mayo: sí, fecha gloriosa

Tenemos el derecho de responder afirmativamente a la interrogante planteada por la investigadora Ana Cairo en uno de sus libros

Cuba, 20 de mayo
Bandera cubana ondea en la entrada de la bahía de La Habana (Foto: 14ymedio)

LA HABANA, Cuba. – A raíz de la celebración de la Feria Internacional del Libro de La Habana en el pasado mes de febrero, en la que uno de los escritores homenajeados fue la investigadora (ya fallecida) Ana Cairo, se presentó una reedición de su libro 20 de mayo, ¿fecha gloriosa?, el cual vio la luz inicialmente en el año 2002, con motivo del centenario de la instauración de la República.

Si bien la doctora Ana Cairo no clasifica entre los intelectuales procastristas que con más fuerza han arremetido contra la fecha del 20 de mayo, día de 1902 en que nacimos al concierto internacional de naciones independientes, la propia interrogante contenida en el título de su libro amerita una respuesta, máxime cuando nos acercamos a una nueva conmemoración de esa efeméride.

Cuentan que esa jornada resultó inolvidable para los cubanos de entonces. El gobernador norteamericano, Leonardo Wood, antes de traspasar el mandato de Cuba al presidente electo Tomás Estrada Palma, decretó no laborables los días 20 y 21 de mayo para que la entusiasta población pudiera participar en los festejos.

Al mediodía del 20 de mayo, cuando se arriaba en el castillo de El Morro la bandera de Estados Unidos y se izaba la de la estrella solitaria, el generalísimo Máximo Gómez, pleno de emoción, expresaba: “Al fin, hemos llegado”. De esa manera reconocía que los cubanos asistían a la culminación de casi tres décadas de heroica lucha contra el colonialismo español.

En 1952, al cumplirse el cincuentenario de la República, una nueva generación de cubanos, a pesar de los tropiezos e imperfecciones que había exhibido la vida republicana, festejaron por todo lo alto la fecha del 20 de mayo.

Se confeccionó un calendario de festejos entre los días 14 y 21 de mayo. Arribaron al país numerosas delegaciones extranjeras invitadas a las actividades por el cincuentenario, las cuales serían recibidas en el Palacio Presidencial por el entonces mandatario Fulgencio Batista. Mientras tanto, el cardenal Manuel Arteaga, tras presidir la transportación de la virgen de La Caridad del Cobre desde su santuario hasta La Habana, ofreció finalmente una gran misa en ocasión de la fecha.

La población, por su parte, disfrutó de actividades deportivas, paseos de carrozas desde la calle G hasta el Capitolio, así como retretas musicales en plazas y parques a todo lo largo y ancho de la Isla.

Y nunca el 20 de mayo, aún sin coincidir con un aniversario cerrado, era un día intrascendente para los cubanos. Se trataba de un día de asueto laboral. En las casas se hacía alguna comida especial y casi todas las personas aprovechaban la ocasión para estrenarse alguna prenda de vestir. En las escuelas, alrededor de la fecha, se desarrollaba la ceremonia anual del “Beso de la Patria”, en la que se entregaban regalos y diplomas a los alumnos más sobresalientes durante el curso.

Todo eso iría desapareciendo a partir del 1ro de enero de 1959, cuando Fidel Castro y sus barbudos de la Sierra Maestra se hicieron con el poder en Cuba. Los libros de Historia escritos por autores progubernamentales comenzaron a denigrar todo lo relacionado con la República y, en especial, la emprendieron contra la fecha del 20 de mayo, que, como era lógico suponer, fue sacada del calendario oficial de festividades.

Y cabría la siguiente interrogante: ¿Qué derecho le asistía al castrismo, en aras de legitimar su giro al marxismo-leninismo, traicionando así el ideal de nuestros próceres independentistas, para borrar una tradición de hondo calado entre los cubanos?  Evidentemente, ningún derecho en el buen sentido de la palabra. Solo la fuerza, que como alguien dijo una vez, es el derecho de las bestias.

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Acerca del Autor

Orlando Freire Santana

Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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