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miércoles, 25 de noviembre, 2020 8:51 am

Contra el hambre nada mejor que… ¡un show de cocina!

La televisión cubana lanzará al aire un programa con el cual hacerle creer al mundo que el hambre, las colas y los comercios vacíos en la Isla son solo "fake news". 
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El set/cocina de Sabe a Chef (Foto: Instagram)

LA HABANA, Cuba. – Los agromercados de la Isla están desolados, la gente hace filas durante días para comprar un kilo de pollo y se pelea en las calles por un paquete de croquetas o una bolsa de yogurt de soya. Cocinar un par de libras de cerdo para una sola cena consume el salario mensual de una familia. El arroz y los frijoles, que son la base de la mesa cubana, se venden en el mercado negro a precio de oro y, aunque vivimos en un archipiélago rodeado de aguas cálidas, está prohibido tener un bote para salir a pescar. Pero el régimen ha encontrado la mejor solución contra el hambre y el desabastecimiento: un show televisivo de cocina y, por si fuera poco, con un chef español como anfitrión.

“Qué burla”, “Qué pena, si no hay nada que cocinar”, han sido los comentarios más comedidos de algunos compatriotas en redes sociales en cuanto se han enterado de que el canal Cubavisión tendrá listo para enero de 2021 las primeras entregas de “Sabe a Chef”, la serie que, de acuerdo con lo divulgado en Instagram y Facebook por sus protagonistas y realizadores, será espacio donde “se cocinará grandes momentos”, aunque no aclaran con qué productos lo harán o quiénes serán los milagrosos “proveedores de alimentos”, en un país donde conseguir un huevo es una proeza y donde tener más de dos litros de aceite en la alacena pudiera ser considerado “acaparamiento”.

Según se ha ido revelando en las últimas horas de manera informal, la “súper producción” va en serio y hasta cuentan con presupuesto suficiente de la estatal cubana RTV Comercial, para disponer de un set propio, con todo lo que demanda un programa así, y para desplazarse por toda la Isla, con invitados como Haila María Mompié o el dúo Bueno Fe, entre muchos otros más, quienes cocinarán sus “platos favoritos”.

En su cuenta de Instagram*, el cocinero Miguel Ángel Jiménez ha dejado testimonio gráfico de lo que será el espectáculo, previsto para los domingos a las 11:00 de la mañana, precisamente el momento de la semana más angustiante en la vida de un cubano de a pie, es decir, el día y la hora en que la familia despierta en casa con el estómago y el refrigerador vacíos, y sin saber qué comerán al día siguiente y al otro y al otro… 

Captura de pantalla de la cuenta de Instagram del chef Miguel Ángel Jiménez .

El mismo canal por donde se transmite la “Mesa Redonda”, ese espacio donde en ocasiones intervienen ministros y funcionarios para, sin siquiera ocultar sus barrigas grotescas, hablar del desabastecimiento, la falta de liquidez, los daños del “bloqueo”, la crisis alimentaria y, además, demandar del pueblo mayores sacrificios por un socialismo que les ha robado la vida, es el mismo que en breve nos golpeará la cara al pretender enseñarnos, según se lee en una publicación en internet que aborda el tema, “tips muy prácticos sobre técnicas de aprovechamiento y fabricación de básicos de cocina, con la idea de evitar gastar dinero al comprarlos”.

¿De qué técnicas de aprovechamiento hablamos en un país donde la gente ha llegado al colmo de fundir condones para sustituir el queso en la pizza? ¿Cuáles tips en donde se ha cocinado “picadillo de gofio” y cáscaras de plátano molidas como sucedáneos de la carne, y en donde se ha inventado el “bistec” de cáscara de toronja o, lo que es peor, de viejas frazadas de limpiar pisos? 

¿Ahorrar dinero en Cuba donde los salarios, por mucho que suban, jamás alcanzarán para vivir, en un país donde prácticamente es obligatorio delinquir a diario para comer lo que aparezca, no lo que uno desea o elije? ¿Qué tiene que enseñar un español que se codea con la “farándula” oficialista a quienes, con un salario de menos de 20 dólares al mes, hacen el milagro de poner comida en la mesa a diario, a pesar de que el gobierno vuelve las cosas más difíciles cada día bajo el pretexto de “combatir las ilegalidades”, una estrategia más parecida a una lucha de pandillas por el control absoluto del mercado negro que a una solución en busca del verdadero orden.

El caos en que sobrevivimos y que cada día se torna más profundo es la mejor prueba de que decomisos, juicios sumarios, multas y atropellos contra el sector privado y los emprendedores no son otra cosa que una competencia desleal contra quienes han demostrado, con resultados palpables y no con “experimentos” y lloriqueos en Naciones Unidas, que la crisis económica que hoy atraviesa Cuba es producto de la mediocridad y la incompetencia institucionales, mantenidas durante décadas, cuando no una voluntad macabra por extinguir los pequeños focos de prosperidad individual que el Partido Comunista ve como un peligro político a largo plazo, una excesiva independencia que no está dispuesto a tolerar.

El chef Miguel Ángel Jiménez junto a la cantante cubana Haila María Mompié (Captura de pantalla)
El chef español Miguel Ángel Jiménez (Captura de pantalla)
Set/cocina de Sabe a Chef (Captura de pantalla)

 

Cuba es hoy por hoy un país donde no se produce nada para comer, aunque sí mucho para exportar, y por ahí andan los europeos y los asiáticos comprando las langostas sobre los 40 euros el kilo, mientras que las exóticas angulas las pagan a más de 5.000, por igual cantidad. Pero a la mesa de los cubanos no llega nada, y el legado cultural que alguna vez forjamos en nuestros hogares, como tradición culinaria, españoles, africanos, chinos y aborígenes desde nuestra pobreza e idiosincrasia, seis décadas de empecinamiento político lo han convertido en propiedad y privilegio de unos pocos.

Cuba es un lugar absurdo, ridículo, donde hay más centros de “experimentación” agrícola y genética que de producción de alimentos; es donde hay más “planes” futuros que “resultados” inmediatos, más “dirigentes” que emprendedores y, lo más grave, más dinero y recursos que los que nos hacen creer pero que, en la realidad, no se revierten en prosperidad con todos y para el bien de todos. 

Un país donde no hay qué cocinar pero sí un programa televisivo de cocina con el cual hacerle creer al mundo que el hambre, las colas, los comercios vacíos y el rechazo a las “tiendas en MLC” son solo fake news

Mientras en el barrio de San Isidro unos jóvenes artistas se declaran en huelga de hambre y sed contra, entre otras cosas, esas “tiendas en MLC” donde único hay variedad de alimentos y donde compran solo quienes reciben remesas del exterior, la principal televisora oficialista, supervisada y orientada en la totalidad de sus contenidos por el Departamento Ideológico del Partido Comunista, anuncia lo que a todas luces pareciera una broma de muy mal gusto pero que, en realidad, no será más que otro show mediático donde se pretende maquillar con luces de artificios la cruda realidad cubana. 

Frente a todo el alimento que falta en nuestros campos y en nuestras mesas, “Sabe a Chef” será otra cortina de humo, además de una burla, un papelazo.

Nota del editor: La cuenta de Instragram de Miguel Ángel Jiménez (sabeachef_chefarandula) fue eliminada recientemente. Poco antes, el autor de esta nota había realizado las capturas de pantalla que acompañan el texto.

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Ernesto Pérez Chang

(El Cerro, La Habana, 15 de junio de 1971). Escritor. Licenciado en Filología por la Universidad de La Habana. Cursó estudios de Lengua y Cultura Gallegas en la Universidad de Santiago de Compostela. Ha publicado las novelas: Tus ojos frente a la nada están (2006) y Alicia bajo su propia sombra (2012). Es autor, además, de los libros de relatos: Últimas fotos de mamá desnuda (2000); Los fantasmas de Sade (2002); Historias de seda (2003); Variaciones para ágrafos (2007), El arte de morir a solas (2011) y Cien cuentos letales (2014). Su obra narrativa ha sido reconocida con los premios: David de Cuento, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en 1999; Premio de Cuento de La Gaceta de Cuba, en dos ocasiones, 1998 y 2008; Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, en su primera convocatoria en 2002; Premio Nacional de la Crítica, en 2007; Premio Alejo Carpentier de Cuento 2011, entre otros. Ha trabajado como editor para numerosas instituciones culturales cubanas como la Casa de las Américas (1997-2008), Editorial Arte y Literatura, el Centro de Investigaciones y Desarrollo de la Música Cubana. Fue Jefe de Redacción de la revista Unión (2008-2011).

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