Comparar espías con Alan Gross es patético

Comparar espías con Alan Gross es patético

Tristemente, el destino del subcontratista apunta a una tragedia. Podría estar cerca de la muerte. Sigue muy desmejorado

Manifestación a favor de Alan Gross en Estados Unidos_foto tomada de internet
Manifestación a favor de Alan Gross en Estados Unidos_foto tomada de internet

LA HABANA, Cuba -El espía cubano Ramón Labañino acaba de cumplir 51 años de edad, en la cárcel federal de Kentucky, donde extingue una sanción de 30 años.

En septiembre próximo cumplirá la mitad de su sentencia y no hay señales de que se produzca el canje que lo devolvería a su hogar en La Habana.

El gobierno cubano ha puesto sus arcas en función del regreso de los tres topos de la Red Avispa que extinguen largas condenas en suelo estadounidense, pero ninguna de las acciones ha tenido el éxito esperado.

Campañas internacionales de solidaridad lanzadas desde La Habana, protestas públicas, conferencias no logran romper el desinterés de la prensa mundial por un caso que en definitiva contó con las debidas garantías procesales y donde se expusieron, con lujo de detalles, las actividades incriminatorias de la red.

Alan Gross antes y después de la cárcel_interntet
Alan Gross antes y después de ingresar en  la cárcel_interntet

Ni el arresto y encarcelamiento de los 75 opositores y líderes de la sociedad civil en marzo del 2003 (15 por cada uno de los 5), ni la posterior captura y condena del subcontratista de la USAID, Alan Gross, han servido como monedas de cambio.

A pesar de todo, La Habana presiona por concretar sus planes. Insiste en un intercambio que parece estar más en sintonía con la humillación del adversario que en la búsqueda de un acuerdo aceptable. Gross no es un espía.

Manteniendo su retórica de confrontación, es muy difícil que La Habana logre un acuerdo favorable con los norteamericanos. Mucho menos cuando no se tiene la razón.

Aunque el gobierno cubano repita hasta la saciedad que la labor que realizaban los 5 espías era para impedir la realización de actos terroristas en Cuba por algunos grupos violentos cubanoamericanos, eso no justifica enviar agentes a cualquier país soberano.

Cambiarse la identidad, confabularse para cometer un crimen (el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate y la muerte de tripulantes en aguas internacionales por aviones militares cubanos) y el hallazgo de planos de instalaciones militares del sur de la Florida, son algunas de las pruebas que subrayan la culpabilidad de los encartados.

Comparar eso con lo que hizo Alan Gross es patético. ¿De qué otra manera calificar una sanción de 15 años por entregarle equipos de comunicación a la pequeña comunidad judía residente Cuba?

El asunto parece no tener fin. Por un lado, Obama se resiste a formalizar un pacto demasiado oneroso. Quiere la libertad de Gross por razones humanitarias. Su salud, a juzgar por las fotografías que han circulado por internet, se ha resentido con el encarcelamiento.

Cinco espías cubanos en valla publicitaria en Cuba_internet
Cinco espías cubanos en valla publicitaria en Cuba_internet

En cambio, Raúl Castro reitera su apuesta por el canje o el perdón presidencial. Para conceder este último es necesario el arrepentimiento del reo.

No hay indicios de que esto se vaya a producir. Además, a través de los años el número de presos que se han beneficiado con la dispensa del castrismo es ínfimo. Ramón Labañino, en una entrevista que publicó el diario Granma en su edición del 9 de junio, un día después de cumplir sus 51 años de vida, aseguró que hizo lo lo correcto. Es casi seguro que cumplirá otros aniversarios tras las rejas.

Tristemente, el destino de Gross apunta a una tragedia. Podría estar cerca de la muerte. Sigue muy desmejorado.

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Jorge Olivera Castillo

Jorge Olivera Castillo. Ciudad de la Habana, 1961. Periodista, escritor,
poeta y editor de televisión. Durante 10 años trabajó como editor en la
televisión cubana (1983-1993). A partir de 1993 comienza su labor en las filas de la disidencia hasta hoy. De 1993 a 1995 como secretario de divulgación y propaganda del sindicato independiente Confederación de Trabajadores Democráticos de Cuba (CTDC). A partir de 1995 labora como periodista independiente. Fue director de la agencia de prensa independiente Habana Press, de 1999 hasta el 2003. El Instituto Lech Walesa publicó en 2010 su libro de poemas Cenizas alumbradas en edición bilingüe (polaco-español). También en el 2010 la editorial Galén, publica en edición bilingüe (francés y español), su libro de poemas En cuerpo y alma, editado en el 2008 por el Pen Club checo.

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