¿Qué comen los niños cubanos?

¿Qué comen los niños cubanos?

A simple vista se puede comprobar que un número significativo de ellos no posee una nutrición adecuada

(Foto: Reuters)

GUANTÁNAMO.- A simple vista se puede comprobar que un número significativo de niños cubanos tiene baja estatura y poco  peso para su edad.

Se trata de un fenómeno bastante extendido en los países del tercer mundo, donde el retraso en el crecimiento, la desnutrición —la anemia por deficiencia de hierro se reitera— y el alto consumo de azúcar se han convertido en un problema de salud.

Los malos hábitos alimentarios también inciden en el problema, al extremo de que una de cada tres personas en el mundo está mal nutrida y la obesidad mata aproximadamente a 2,6 millones de personas.

Un artículo publicado el pasado 13 de marzo por el periódico Granma —órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba— ilustra sobre el fenómeno a nivel internacional pero muy poco —por no decir nada— informa sobre la situación cubana. Titulado “La malnutrición amenaza al mundo” y firmado por Lisandra Fariñas Acosta, el artículo reproduce partes del Informe de Nutrición Mundial del 2017, según el cual 12 000 millones de personas —evidentemente es un error porque la población mundial es mucho menor— carecen de micronutrientes como el hierro y la vitamina A y 52  millones de niños padecen de emaciación (pérdida involuntaria de más del 10% del peso corporal). El informe asegura que el 88% de los países soportan la pesada carga de dos o tres formas de malnutrición (retraso del crecimiento de la infancia, anemia en las mujeres en edad reproductiva o sobrepeso en las mujeres adultas) y que los progresos respecto a las metas mundiales de nutrición evolucionan con lentitud.

En un párrafo signado por el cantinfleo la periodista afirma que Laura Melo, representante del Programa Mundial de Alimentos en Cuba dijo a Granma que, según el informe, nuestro país se ubica entre las naciones con mayor cobertura e intervenciones para fortalecer la nutrición materna e infantil. Y terminó citando esta frase de la funcionaria de la ONU: “Es conocido, no obstante, que la anemia por deficiencia de hierro, el sobrepeso y la obesidad son preocupaciones y prioridades en la agenda del Estado”.

Pero la presunta voluntad del Estado cubano que la funcionaria de la ONU asegura que existe no ha resuelto el problema nutricional de los cubanos en casi sesenta años. Todo lo contrario, el problema se ha agudizado desde 1990 hasta hoy y no se avizora siquiera un signo esperanzador.

Los expertos recomiendan una dieta diaria balanceada, donde las verduras y hortalizas alcancen el 50%, las proteínas el 25% y los hidratos de carbono el 25%, algo imposible para la inmensa mayoría del pueblo cubano que, viviendo en un archipiélago casi no puede comer pescado de mar porque la pesca está controlada por el Estado, el que asigna ese producto a los turistas, a sus dirigentes y a unidades militares. Tampoco podemos comprar carnes de alto valor nutritivo como la de res o conejo, sea porque  la primera está prohibida —incluso, la que venden en las tiendas recaudadoras de divisas tiene precios prohibitivos para la mayoría— o porque la segunda casi no aparece; la situación ha llegado al extremo de que la carne de cerdo y la de pollo —únicas que aparecen en los mercados— también se venden a precios muy elevados y distantes del costo de producción, sobre todo la segunda, donde el Estado obtiene ganancias fabulosas. ¿Es una revelación de este reportero que tampoco esa gran mayoría de cubanos puede comer diariamente frutas, vegetales y cereales?

¿Qué comen los niños cubanos?

Con alguna diferencia quizás con lo que consumen los niños de La Habana, los de Guantánamo y el resto del país tienen una asignación mensual de alimentos por la cuota normada que es la siguiente:

El grupo de los niños de 0 a 6 años de edad recibe:

  • 9 libras y 2 onzas de arroz (5 libras normadas, 2 adicionales y 35 onzas de suplemento)
  • 4 libras de azúcar (3 pardas y1 blanca refinada)
  • 10 onzas de granos (casi siempre chícharos o frijoles negros)
  • ½ libra de aceite
  • 6 bolsitas de leche en polvo (de 0 a 1 año la bolsita es de 600 gramos; de 1 año a 2 años de edad la bolsa es de 535 gramos y después de los 2 años y hasta los 6, la bolsa es de 500 gramos).

Después de los 6 años los niños cubanos no tienen asegurado este producto mediante la canasta básica, precisamente en una edad donde es tan necesario. Cada bolsita debe alcanzar para cinco días con el objetivo de poder cubrir el mes.

Los padres que quieran que sus hijos tomen leche de vaca tienen que comprar el producto en las tiendas recaudadoras de divisas donde una bolsa de leche en polvo Matilda, de 500 mg, producida en Cuba, cuesta 2,40 CUC (peso convertible), aproximadamente lo mismo en USD, unos $60 pesos corrientes, que significan el 9.47% del salario promedio en Guantánamo, que es de 633 CUP (peso); una lata de leche condensada cuesta 1,35 CUC, unos 33,75 CUP, el 5,33 % del salario promedio aquí. El litro de leche, comprado a un particular, cuesta $5.00 CUP, unos 0.25 CUC,  que equivalen al 0,78% del salario promedio, pero es muy difícil de encontrar. Un paquete de galletas con multigranos y fibras cuesta 0,90 CUC, unos $22.50 CUP, el 3,55% del salario promedio.

  • Las compotas se garantizan sólo a los niños de 0 a 3 años durante diez meses en el año. En esos diez meses hay 9 en que les venden 7 compotas y en el décimo les venden 6. El producto es vendido en un recipiente de cartón de 200 ml y con un alto contenido de azúcar.
  • 5 huevos a un precio de 15 centavos
  • 16 onzas de carne de res
  • 6 onzas de pollo

Grupo de niños de 7 a 13 años:

Reciben lo mismo que el grupo anterior en cuanto a arroz, aceite y granos. No reciben compotas ni leche. Cuatro veces al mes reciben 3 bolsitas de yogurt con soya —crece el rumor de que es una de las causas del aumento de hipertensión arterial en la población cubana— y cuando no hay yogurt se les vende 1kg de cereal. También se les vende un paquete de fideos o coditos  alrededor de 8 veces al año.

  • 5 huevos a 15 centavos cada uno
  • 8 onzas de picadillo con soya, vísceras, huesos, etc.
  • 12 onzas de pollo
  • 8 onzas de jamonada

Esta canasta básica asegura solamente unos doce días de alimentación. El resto del mes los padres tienen que buscar los alimentos a precios sumamente altos y ni ellos ni sus hijos pueden alimentarse conforme a la sugerencia de los expertos.

La compota “Osito”, es  un puré de frutas de 200 ml, fortificado con hierro y vitamina C —según la etiqueta— y donde los azúcares pesan entre 8 y 10 gramos, la sacarosa entre 10 y 22 gramos, los carbohidratos entre 20 y 25  y el hierro sólo 2 mg. Según el estuche, el hierro que contiene este producto es el 20% de la necesidad diaria recomendada.

Indudablemente la señora Laura Melo no conoce esta realidad. De conocerla su opinión sobre la alimentación de nuestros niños  y de todos los cubanos estaría desprovista de cantinfleos y sofismas.

Roberto Jesús Quiñones Haces

Nació en la ciudad de Cienfuegos el 20 de septiembre de 1957. Es Licenciado en Derecho. En 1999 fue sancionado de forma injusta e ilegal a ocho años de privación de libertad y desde entonces se le prohíbe ejercer como abogado.
Ha publicado los poemarios “La fuga del ciervo” (1995, Editorial Oriente), “Escrito desde la cárcel” (2001, Ediciones Vitral), “Los apriscos del alba” (2008, Editorial Oriente) y “El agua de la vida” (2008, Editorial El mar y la montaña). Obtuvo el Gran Premio Vitral de Poesía en el 2001 con su libro “Escrito desde la cárcel” así como Mención y Reconocimiento Especial del Jurado del Concurso Internacional Nósside de Poesía en 2006 y 2008 respectivamente. Poemas suyos aparecen en la Antología de la UNEAC de 1994, en la Antología del Concurso Nósside del 2006 y en la selección de décimas “Esta cárcel de aire puro”, realizada por Waldo González en el 2009. Roberto Quiñones fue encarcelado por el régimen cubano durante un año, entre septiembre de 2019 y septiembre de 2020, como represalia por ejercer el periodismo.

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