Cien mentiras de Fidel Castro (VIII)

Cien mentiras de Fidel Castro (VIII)

Las siguientes mentiras fueron utilizadas por Castro para engatusar al pueblo cubano y, más tarde, convertir la isla en un satélite de la Unión Soviética

Fidel Castro; Cuba;
Fidel Castro durante una graduación de medicos y enfermeros (Foto: Prensa Latina)

MIAMI, Estados Unidos. – ¿Por qué llamo a este tema “Cien Mentiras de Fidel Castro”? Porque él afirma lo contrario de lo que piensa, disfraza su pensamiento haciendo que sus pronunciamientos parezcan otra  cosa. Porque falsifica lo prometido quebrantando su palabra. De él podemos decir que “Miente más que habla”.

A fin de comprender las acciones de Castro, es necesario entenderlo como lo que  realmente es, no como la gente quiere que sea. Es un hombre con dos caras, una es la cara de un revolucionario que promete prosperidad, democracia y la restauración de la Constitución cubana de 1940. La otra es la cara de un mentiroso que dice y promete cualquier cosa con objeto de permanecer en el poder de por vida.

Las siguientes infames mentiras fueron utilizadas por Fidel Castro para engatusar al pueblo cubano, para más tarde traicionar los verdaderos principios de la Revolución convirtiendo la isla en un satélite de la Unión Soviética.

56. “Si el Estado cubano se dedicara a hacer terrorismo y a responder con terrorismo a los terroristas, creemos que realmente seríamos eficaces terroristas. Que nadie se imagine otra cosa. Si nos dedicamos al terrorismo, con toda seguridad que seríamos eficientes (…) No quiere decir que renunciemos a ello, ¡lo advertimos!”. (Discurso, Teatro Carlos Marx (antiguo Teatro Blanquita), 6 de junio de 1976)

El régimen castrista ha estado involucrado en el uso de fuerza letal, secuestros, chantaje flagrante, proporcionar refugio a terroristas, mantener lazos con otros países patrocinadores de terrorismo, tráfico de drogas ilegales y el lavado de dinero durante seis décadas.

Inmediatamente después de asumir el poder, Castro estableció un centro para operaciones subversivas contra prácticamente todos los gobiernos latinoamericanos. Él uso la violencia como un método para exportar su Revolución. El régimen estableció contactos con grupos guerrilleros y terroristas, proporcionándoles capacitación, armas, agentes cubanos y ayuda económica. Ya en abril de 1959, se llevaron a cabo expediciones contra Panamá, República Dominicana y Haití, y en junio contra Nicaragua.

En mayo de 1960 Castro inició la actividad terrorista en Colombia y en noviembre aviones de la Fuerza Aérea Cubana abastecieron a las guerrillas de Guatemala. En mayo de 1963, la guerrilla peruana, organizada por el régimen de Castro, fue sorprendida y derrotada en la ciudad de Puerto Maldonado, y en  noviembre un caché de armas procedentes de Cuba fue descubierto en una playa de la península de Paraguaná. En septiembre, la guerrilla de Masetti, organizada por el Che Guevara, cruzó a la Argentina desde Bolivia. En noviembre de 1966, Guevara ingresó a Bolivia desde Brasil, organizando una guerrilla integrada principalmente por cubanos. En mayo de 1967, guerrilleros entrenados en Cuba desembarcaron en Venezuela y fueron derrotados, dos cubanos murieron y dos fueron capturados. A mediados de 1967, el grupo terrorista Tupamaros, entrenado por el régimen, lanzó una serie de ataques terroristas en Uruguay (Juan F. Benemelis, Las Guerras Secretas de Fidel Castro, Editorial Hipermedia, 2015)

57. “Pero surge la demanda de médicos y personal médico en países con recursos económicos que nos lo solicitan pagando por ellos. Un nuevo campo que se abre al país posibilidad de exportar servicios técnicos. Algo muy interesante, que puede ser un recurso más para un país no petrolero, como nosotros (…) Pero, bueno, si de repente un país que tiene recursos nos solicita equis cientos de médicos y está dispuesto a pagar más que satisfactorios honorarios por esos médicos a nuestro país, es muy duro no poder contar con los médicos para mandarlos.” (Discurso en la Asamblea Nacional, 24 de diciembre de 1977, La Habana)

De acuerdo con el Anuario Estadístico de Cuba, en 2016 había 90,161 médicos graduados, de los cuales alrededor de 33,000 trabajan en 62 países como “esclavos de bata blanca.” El régimen confisca el 75% de sus salarios, que asciende a unos 8.000 millones de dólares por año y constituye la fuente de ingresos extranjeros más grande del país, junto con las remesas, los viajes y los paquetes de los Estados Unidos. Desde el punto de vista de las finanzas, la “diplomacia médica” es una excelente fuente de ingresos para la economía del régimen. Pero, moralmente, el intercambio de profesionales por dinero en efectivo o beneficios comerciales es un acto despreciable y no ético.

Del 2000 al 2016, alrededor de 10 000 médicos desertaron de la isla. El número actual de médicos que quedan en Cuba es de 47 161, pero el 10% de ellos abandonó su profesión para trabajar en empleos más lucrativos, laborando como guías turísticos, comerciantes o taxistas. El número de médicos que ejercen en Cuba es alrededor 42 445. La isla tiene una población de 11 239 114 habitantes, con un per cápita actual de 254 personas por médico, no 125 personas por médico, cifra esa divulgada por el régimen en función del número total de médicos.

58. En el juicio del Moncada Castro dijo: “el único autor intelectual del asalto al Moncada es José Martí”, y en el discurso del 26 de julio de 1978, en conmemoración del 25 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, reitero: “el autor intelectual del Moncada: José Martí.”

Castro trata de presentar a Martí como el líder espiritual del ataque  al Moncada, un ataque en que asesinó pacientes que estaban en sus camas. Martí no es el líder espiritual de este régimen diabólico, pero ciertamente será el líder espiritual de la liberación de Cuba del régimen castrista. Castro tergiversa totalmente la doctrina martiana como lo demuestran estas sentencias: “El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital: es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y de otro” (Escenas Mexicanas, 1875). “De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del estado” (La Futura Esclavitud, New York, Abril de 1984, Obras Completas de José Martí). “Un déspota no puede imponerse a un pueblo de trabajadores” (Nuestra América, 1886).

Martí no creía en los programas de reformas sociales que no podrían ser implementados sin libertad, porque sabía que la libertad es esencial para el progreso de la sociedad. Los esfuerzos del régimen castrista de buscar apoyo para la dictadura distorsionando la doctrina de Martí están destinados al fracaso.

59. “¡Que se vayan los vagos! ¡Que se vayan los antisociales! ¡Que se vayan los lumpen! ¡Que se vayan los delincuentes! ¡Que se vaya la escoria!” Editorial del Granma, abril 7, 1980. “Quien no tenga una mente que se adapte a la idea de una revolución, quien no tenga un corazón que se adapte al esfuerzo y al heroísmo de una revolución, no lo necesitamos en nuestro país y son en definitiva una parte insignificante del pueblo”. (Discurso, 1 de mayo de 1980, en alusión al puente marítimo de El Mariel)

Barco de pesca cargado de refugiados cubanos en junio de 1980 (Foto de archivo)

El régimen castrista se deshizo de las personas que harían de Cuba un lugar mejor para vivir.  El don de gentes, la iniciativa, el esfuerzo, la ética en el trabajo, la diligencia en los estudios y la determinación de lograr el éxito mostrado por los exiliados cubanos en Estados Unidos podría haber sido la fundación del éxito económico de la república democrática cubana. En su lugar: privación, miseria y hambruna son el legado de Castro, su regalo a las generaciones futuras. Los 1,76 millones de cubanos nacidos en Cuba que viven en el extranjero representan casi el 16% de la población estimada de Cuba en 2017 (11.22 millones). “Una parte insignificante del pueblo” según Castro.

60. “En 1958, existía en el sistema electro energético nacional una capacidad de generación de 397 mega watts (…) Recordarán ustedes, tiempo atrás, la cantidad de apagones que se producían, sobre todo en occidente, en la capital de la República (…) el llamado pico eléctrico crecía tanto que originaba los apagones por insuficiencia de capacidad de generación de energía. Esa capacidad llegó en 1982 a 2 333 mega watts, es decir, creció unas seis veces (…) El número de consumidores de energía eléctrica del año 1958 era, según los datos estadísticos, de 614 000. El número de consumidores actuales asciende a 1 633 000.” (Discurso, Primer Fórum Nacional de Energía, 4 de diciembre de 1984)

La capacidad instalada de generación energética en las siete plantas de energía eléctrica se incrementó de 189 MW en 1951 a 464 MW en 1958 (Compañía Cubana de Electricidad, 1959), un aumento de 2, 46 veces en la generación de energía, equivalente a un incremento del 35% anual. Dos compañías locales generaron 10 MW, y las centrales eléctricas de los centrales cañeros de la vasta industria azucarera generaron 295 MW, mayormente del bagazo utilizado como combustible. Algunas plantas hidroeléctrica pequeñas generaron 4.5 MW. La capacidad total instalada llegó a 773.5 MW. La planta hidroeléctrica del Hanabanilla, prácticamente terminada en 1958, inicialmente habría de generar 28.5 MW. De 1958 al 1982 la capacidad creció tres veces, no seis veces, equivalente a un incremento del 12.5% anual.

El número de 614 000 consumidores en 1958 no concuerda con las cifras de los archivos de la Compañía Cubana de Electricidad de  667 000 consumidores en 1955 y de 732 400 en 1958. La energía eléctrica es el indicador más preciso del desarrollo general de una economía. Norton Ginsburg, en el “Atlas of Economic Development”, preparó una tabla en la cual el consumo de 11,8 MWh por año per cápita colocó a Cuba en el lugar 25 entre 124 países a nivel mundial y en el primer lugar en Latinoamérica.

A pesar del aumento en la capacidad de generación de energía eléctrica en la década de los 80, a partir de los 90 los apagones comenzaron de nuevo, convirtiéndose en apagones crónicos en los años subsiguientes en toda la Isla.

61. “Sabemos que hay un gran perdida, porque hay problemas con millones de kilómetros, una gran parte, del sistema de suministro de agua; tenemos que reconstruirlo (…) Garantizaremos un suministro de agua para La Habana, pero garantizaremos ese suministro conservando agua. Debemos reconstruir la red y distribuir el agua de una manera justa. Debemos tener agua para la población de la ciudad de La Habana y la provincia de La Habana.” (Discurso dirigido al Contingente Cesar Escalante, Cubavision TV, Junio 2 de 1989)

Durante los últimos 60 años, bajo el régimen castrista, los sistemas de acueducto y alcantarillado  en Cuba han sufrido un enorme deterioro y no se han realizado inversiones significativas para revertirlo. Alrededor del 80% del sistema de distribución de agua existente ha estado en funcionamiento durante más de 60 años, superando los límites de su integridad estructural y vida útil, y se están desmoronando, lo que genera una enorme pérdida de agua. En consecuencia, la cantidad de agua es limitada y la calidad del agua potable es insegura. La población de más de dos millones de habitantes de La Habana utiliza un sistema de alcantarillado diseñado para una población de 600 000. El flujo de aguas residuales de La Habana solamente recibe un tratamiento primario, y el flujo en exceso se descarga con un tratamiento mínimo, si es que lo hay.

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