Castro abandona la cueva

Castro abandona la cueva

¿Intentaba mediante su ausencia enfrentar a los dirigentes-sucesores con los problemas y la toma de decisiones?

Castro en el acto por el aniversario 50 de la muerte del Che Guevara (citizen.co.za)

LA HABANA, Cuba.- Raúl Castro salió de la reclusión autoimpuesta con la colocación de una ofrenda floral ante la estatua del Che Guevara en Santa Clara, durante el acto por el 50 aniversario de la muerte del guerrillero argentino. Su ausencia ha contrastado con las fuertes críticas del régimen a los mandatarios extranjeros por su tardía presencia en los lugares siniestrados.

Probablemente procuraba acostumbrar a la ausencia del líder antes omnipresente y enfrentar a los dirigentes, sucesores en 2018, con los problemas y la toma de decisiones. Desde el paso del huracán Irma entre el 8 y el 11 de septiembre, solamente había aparecido en los medios al recibir al presidente Maduro, a la primera Dama de Panamá (portadora de donaciones) y a la Secretaria Ejecutiva de CEPAL.

Miguel Díaz-Canel fue el orador en el acto, al parecer preparándose para ser presidente en febrero de 2018, y sin la sombra del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, que preside la delegación cubana en el acto de Valle Grande, Bolivia, el 9 de octubre. La conclusión de la etapa histórica de la Revolución parece en curso.

Raúl Castro solamente había emitido las “Instrucciones del Presidente del Consejo de Defensa a los Jefes de Regiones Estratégicas, Presidentes de los Consejos de Defensa Provinciales y Jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil”, el 9 de septiembre; y el “Llamamiento a Nuestro Pueblo Combativo”, al día siguiente. El baño de masas del general cuando el huracán Matthew ocurrió cuatro días después del paso del meteoro, en el malecón de Baracoa; antes los medios reportaron cómo estaba supervisando los preparativos para la llegada del ciclón y después recalcaron que estaba acompañando al pueblo desde la zona amenazada. Fidel Castro aún vivía, pero no se relacionó públicamente con los sucesos. Ahora, todavía el pueblo espera la proximidad y los planes del gobernante.

Al parecer, Raúl Castro ejecuta lo acendrado en la infancia por su formación militar y la estructura creada como ministro de las Fuerzas Armadas: el Comandante en Jefe en su puesto de mando. El control del país y la ejecución de las medidas para la recuperación han estado en los generales y algunos ministros, mientras los funcionarios del Partido Comunista y el Poder Popular acompañaban enfundados en el uniforme verde olivo, con pocas excepciones, como Esteban Lazo en guayabera. Pero el general es desde 2008 presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Primer Secretario del Partido Comunista (en realidad desde el 31 de julio de 2006, cuando Fidel Castro, al borde de la muerte, transfirió los poderes).

Entre los funcionarios con carreras hacia febrero de 2018 están el Canciller Bruno Rodríguez y Mercedes López Acea, primera secretaria del PCC en La Habana, miembro del Buro Político y vicepresidenta del Consejo de Estado, quien aparece diariamente en los noticieros de la televisión supervisando o inaugurando alguna de las obras de reparación por el huracán (muchos en la capital se preguntan si han ocurrido tantos desastres por su mala gestión, lo que en cualquier otro país habría supuesto la renuncia o destitución inmediata). Además, Alejandro Castro Espín acompañó al ministro de Cultura en la presentación de un libro, y Mariela Castro resaltó en el Encuentro Regional de Mujeres de América Latina y el Caribe, presidido por Alicia Barcena e inaugurado por Miguel Díaz-Canel.

Raúl Castro ha procurado donaciones internacionales, antes usualmente rechazadas por Fidel Castro, para poder afrontar los desastres naturales. También ha fomentado la asistencia en proyectos de desarrollo local, infraestructura y otros de la ONU.

Las catástrofes naturales han coincidido con el peor desempeño económico del país y han tenido repercusiones sociales y políticas. El general ordenó la reconstrucción de los diezmados pueblos, viviendas en zonas apartadas y playas, así como la reparación de la agricultura, las industrias y la infraestructura, devastadas fundamentalmente debido al mal estado y obsolescencia por falta de mantenimiento e inversiones.

Los cubanos afrontan un período de mayor calamidad sin esperanzas de oportunidades y progreso. Irma ha coincidido con la crisis económica ascendente, las restricciones de viaje a Estados Unidos y el reinicio de tensiones con ese país.

La apertura a las iniciativas privadas de los cubanos es imprescindible para la subsistencia y el desarrollo del país. Raúl Castro tiene ese deber ante sí.

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