Augusto C. San Martín: La prensa independiente unida sería una pesadilla para el régimen

Augusto C. San Martín: La prensa independiente unida sería una pesadilla para el régimen

Según los miembros de la policía política que le detuvieron, el registro de ayer fue apenas la primera parte de una escalada represiva contra el reportero.

LA HABANA, Cuba. – Durante la mañana de ayer la Seguridad del Estado allanó el domicilio del periodista independiente Augusto César San Martín por supuestamente hallarse en posesión de “material de infocomunicaciones”. El verdadero motivo fue ocupar sus equipos de trabajo para impedirle realizar lo que en Cuba se considera una “actividad contrarrevolucionaria”.

El registro, dirigido por una Teniente-Coronel de Villa Marista que se identificó como Kenia, fue secundado por otros funcionarios estatales; entre ellos los agentes Jorge y Ernesto de la Seguridad del Estado, consagrados a la tarea de reprimir a los periodistas de CubaNet.

Tras ser liberado de su detención, el reportero expuso los pormenores del incidente con el cual la policía política cumplió la amenaza que le hiciera varias veces en 2018. Su caso se suma a otras acciones arbitrarias contra la prensa independiente, que han aumentado en proporción al agravamiento de la crisis social y económica en la Isla.

Augusto César figura entre las voces más acosadas del periodismo alternativo. En 2018 sufrió diversas formas de presión: citaciones, arrestos y prohibición de salida del país; pero también debió soportar el hostigamiento contra su madre y esposa. A esta última le advirtieron más de una vez que su hijo crecería sin padre, pues Augusto podía ir a prisión en cualquier momento.

De acuerdo a lo expresado por los propios miembros de la policía política, el registro de ayer fue apenas la primera parte de una escalada represiva contra él. Una vez conducido a la unidad policial localizada en la calle Zanja (Centro Habana) le impusieron una multa de dos mil pesos por actividad económica ilícita no especificada y lo amenazaron con abrir una causa por supuesta “usurpación de la capacidad legal”, toda vez que en Cuba solo pueden ejercer el periodismo quienes tienen permiso del gobierno, sean o no graduados de dicha carrera.

El cargo de “usurpación” es utilizado con frecuencia por la Seguridad del Estado para anular las voces contrarias al oficialismo sobre lo que acontece en la Isla. Con ese método y la prohibición temporal de salir del país han obligado a varios reporteros independientes a radicarse en el extranjero; aunque son muchos los que aún intentan hacer su trabajo desde Cuba, bajo condiciones de creciente peligrosidad.

Augusto César teme por su propia seguridad y la de su familia, tras haber sido intimidado con un posible encarcelamiento. Mientras duró su detención, y una vez liberado, se mantuvo con la tensión arterial elevada, a causa del disgusto y la impotencia producida por la indefensión.

Durante el allanamiento la Seguridad del Estado afectó su negocio de renta de habitaciones al invadir la privacidad de los clientes alojados, tratándolos sin asomo de respeto. No solo violó sus derechos como persona y propietario de su vivienda, sino como trabajador del sector privado que paga altos impuestos al gobierno.

Sobre la posibilidad de abandonar definitivamente la Isla, Augusto César precisa que no lo hará sin su familia. Asegura que ni un ápice de heroísmo lo anima a quedarse; es cosa del destino el que cada vez que se encuentra a punto de dar el paso decisivo, ocurre algo que lo obliga a permanecer en su país. Pero detrás de esos azares también late la indignación que le produce el tener que dejar la tierra donde nació, simplemente porque así lo quiere una dictadura.

El estado de la prensa independiente se ha tornado muy precario e irá empeorando en la medida que se acelere la metástasis del esquema político cubano. Se espera una gran represión contra aquellos empeñados en permanecer dentro de la Isla sin pactar con la censura, y no existe ningún marco legal que proteja el derecho legítimo de todos los ciudadanos a la libertad de expresión y prensa.

La única herramienta de que se dispone es la denuncia a través del propio medio de comunicación. Una vez publicada, pasará a engrosar la lista de acusaciones sobre los atropellos cometidos por el régimen; pero los periodistas seguirán a merced de un órgano represivo que está por encima del orden constitucional.

En su testimonio, Augusto César hizo un llamado a las entidades internacionales encargadas de monitorear el estado de la prensa alternativa cubana y el respeto hacia las garantías civiles, puesto que el régimen está actuando libre de toda presión. Solamente el pasado mes de marzo se registraron al menos 185 arrestos por motivos políticos.

El único resguardo con que cuentan los periodistas independientes es el apoyo que puedan garantizarse entre ellos; motivo suficiente para que el gobierno procure mantenerlos divididos y empujarlos al exilio. Centenares de reporteros haciendo causa común, sería el inicio de la peor pesadilla para un sistema que va en conteo regresivo.

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