Alicia Alonso, el fin de una época

Alicia Alonso, el fin de una época

“Confusión”, pudiera decir el epitafio, porque la nueva página que se abre para el BNC es tan ilegible como la que se abre para todo el país: nadie sabe lo que va a pasar

Cuba Alicia Alonso ballet Raúl Castro
Alicia Alonso y Raúl Castro (Foto: EFE)

LA HABANA, Cuba. – Hay bailarines que preguntan si es obligatorio asistir al funeral de Alicia Alonso. No pocos de ellos han abandonado el Ballet Nacional de Cuba (BNC) o están en camino de hacerlo. AA ha muerto y el BNC agoniza, sobre todo desde que Viengsay Valdés (VV) capitanea el naufragio, acelerándolo con su ineficiencia y con un ridículo culto a la personalidad que intenta reciclar el de la fundadora.

VV pareciera decir “Somos continuidad”, pero —más allá de todo lo que se pueda criticar de AA— no se puede negar de ninguna manera que fue una bailarina genial y que, acompañada por Alberto y Fernando Alonso, levantó una de las compañías danzarias más prestigiosas del mundo y la emblemática Escuela Cubana de Ballet. VV ha sido solo una gran bailarina a quien el papel de salvadora del BNC le queda demasiado grande.

Al comunicar la noticia del fallecimiento de la Prima Ballerina Assoluta, la Valdés ha asegurado, llorosa, a los miembros de la compañía, que ahora que ya no existe ninguno de los tres fundadores del BNC la unidad es más importante que nunca, como reza el mantra esencial de los “continuadores” cuando van desapareciendo las antiguallas de la “generación (pre) histórica”.

Porque sí, AA es expresión de una época que ha terminado. Pertenece al pasado. Ahora las nuevas generaciones de bailarines y coreógrafos deberán determinar cuál es el valor del patrimonio que ella les deja. Todo parece indicar que es muy grande, a pesar de su totalitarismo en el BNC y de su complicidad estratégica con la dictadura de Fidel Castro. Ahí está La bailarina y el comandante, la historia secreta del Ballet de Cuba, de Isis Wirth, que vivió en las entrañas del monstruo.

Seguramente también, luego de haber ayudado a crear una excelente compañía danzaria, AA sembró en ella el germen de su propia decadencia con un autoritarismo que ahogó la carrera de no pocos bailarines, si es que no los obligó a huir, como en definitiva hizo el propio régimen con tantos cubanos, artistas o no.

Un régimen a cuyo destino AA amarró el destino de la institución misma. Ahora cunde el caos y la confusión. En la casona de Calzada en El Vedado nadie sabe a ciencia cierta cómo será el funeral, cómo poner la bandera. La actuación que tenía el BNC en Matanzas se mantiene. Hoy salen para allá los bailarines, para hacer la función de mañana y regresar de inmediato para estar en La Habana el sábado. La bruma cubre el ánimo de todos. Pasa una pesadísima página, pero la siguiente es ilegible.

Desde 2018, Pedro Simón encabezaba los preparativos para celebrar por todo lo alto el centenario de la genial bailarina, su esposa, en homenaje a la cual también él ha estado durante años solicitando a la UNESCO que declare su fecha de nacimiento como “Día Internacional de la Danza Caribeña”. Pero todo eso queda inconcluso.

Wikipedia ha sido precisa y veloz: “Alicia Alonso (nacida Alicia Ernestina de la Caridad Martínez del Hoyo, 21 de diciembre de 1920-17 de octubre de 2019)”. A continuación, señala lo que ya se ha repetido una y mil veces: “mejor conocida por su interpretación de Giselle y por la versión para el ballet de Carmen”.

Curiosamente, desde hace unos meses, VV se ha concentrado en corregir esa percepción. Por lo menos en cuanto a Giselle. Se ha considerado magistral la encarnación que logró AA de la bella campesina que muere de angustia por el engañoso amor del duque Albrecht. No obstante, la nueva directora del BNC, frustrando las esperanzas de sus bailarines y trabajadores, que aspiraban a que el nuevo mandato mejoraría sus condiciones de trabajo al menos, pretende convertirse en la Giselle.

Por eso, se comenta con asombro y disgusto la reciente entrevista en la que VV asegura que Giselle es ella. Son comentarios, pero lo cierto es que los posters más recientes para las giras de la compañía no representan la figura de AA, sino la de VV. Y una imagen tiene mucha mayor elocuencia que mil comentarios. Más que continuidad, VV es caricatura.

Eso sorprende a algunos en la compañía, lo mismo que las fotos con AA que publican ahora en las redes sociales muchos de los que habían criticado duramente su autoritarismo y su componenda con Fidel Castro. A otros ya nada los sorprende. “Confusión”, pudiera decir el epitafio, porque la nueva página que se abre para el BNC es tan ilegible como la que se abre para todo el país: nadie sabe lo que va a pasar.

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