Agencias empleadoras de Cuba, esclavismo de nuevo tipo (II)

Agencias empleadoras de Cuba, esclavismo de nuevo tipo (II)

La desproporción entre el salario de un trabajador contratado y el monto depositado por la empresa extranjera como pago es gigantesca

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Trabajadores cubanos en la construcción de un hotel (trabajadores.cu)

LA HABANA, Cuba. – En los reportes económicos publicados por Bouygues en su sitio web desde 2008 hasta el 2018, aunque no existe un desglose de los asuntos en Cuba, se aprecia el crecimiento de los negocios en el área del Caribe donde la isla ocupa sin dudas un lugar principal con más de medio centenar de proyectos de ingeniería y arquitectura hasta la fecha.

Obras que superan en número  incluso las ejecutadas en República Dominicana, lo que supone que de los 219 millones de euros como promedio anual reportados como ventas para el decenio, una parte considerable le corresponde a Cuba donde además BBI, como se aprecia en los propios informes, ha aportado capital como donaciones para la ayuda a damnificados de huracanes y otros fenómenos naturales.

Entre 2008 y 2010, de acuerdo con los reportes anuales de estos años, Bouygues habría ayudado en la reconstrucción de unas 13 mil viviendas luego del paso de varios eventos meteorológicos, un capital que ingresó a Cuba a través de varias instituciones francesas de ayuda en situación de catástrofe y que, hasta donde hemos podido rastrear, fueron ingresados una parte como depósito directo desde Cuba al Banco Financiero Internacional, desde las cuentas 0300000004276002 y 030000004276015, pertenecientes a la Bolsa de Empleo de Gaviota S.A. hacia las cuentas 0300000005027988 y 0300000005032562, dentro del grupo de códigos conocidos como Fondos FAR.

“La otra parte fue transferida desde bancos en Canadá, Francia e Italia hacia el BFI y los mismos Fondos FAR”, informa bajo condición de anonimato una fuente del propio Banco Financiero Internacional que además afirma que parte de los depósitos fueron más tarde transferidos a cuentas como las del grupo Habanos S.A. (1 millón 200 mil dólares) que tendría su propia agencia empleadora (Véase Anexo al final de este trabajo) y de la llamada Tarea Vida (2 millones), del grupo empresarial Flora y Fauna; el primero de ellos, cuenta entre sus principales directivos con Ernesto Machado, hijo del segundo secretario del Partido Comunista de Cuba José Ramón Machado Ventura y Leopoldo Cintra González, hijo del actual ministro de las FAR; el segundo, Flora y Fauna, está en manos de la familia del comandante Guillermo García Frías, aun cuando los depósitos e ingresos fueron realizados inicialmente con el propósito de reconstruir viviendas destruidas por los huracanes.

El resto de los 8,2 millones de euros depositados entre 2008 y 2011, que fue el último depósito registrado en Fondos FAR, de acuerdo con otra fuente de la propia institución financiera cubana, se mantuvo en las cuentas ya citadas hasta diciembre del año 2014, cuando el gobierno cubano, bajo el amparo de la referida Disposición No. 2, comenzó a movilizar todo el dinero del Fondo FAR probablemente con el fin de culminar el pago de la deuda externa que ya para esas fechas había alcanzado su ritmo de incremento actual a razón de unos 990 millones de dólares anuales (por cotejo de datos de CIA WORLD FACTBOOK y Banco Central de Cuba).

En diciembre de 2012 la deuda era de 22,51 mil millones y ya para 2018 se encontraba sobre los 28 mil millones de dólares, a pesar de las sucesivas condonaciones realizadas por acreedores como Rusia (2014), Club de París, Japón, México, Uruguay (2015), Suecia, Italia, Dinamarca, España y otros países europeos (2016) (Véase Nota 1, al final de este reportaje).

“No sé si el dinero para la reconstrucción de las viviendas fue extraído de otros fondos pero no salió del BFI, como tampoco el dinero de la cuenta que se habilitó para las donaciones desde el exterior cuando lo del tornado (0300000005093523) que aún no ha sido tocada, el dinero está ahí intacto y estamos hablando de más de 2 millones de dólares (…). (De los fondos anteriores) Se realizó la transferencia hacia los fondos de la Tarea Vida y después en 2015 se destinó al pago de deudas, no se usó un solo dólar en reconstruir viviendas”, asegura esta fuente, directivo del Banco Financiero Internacional.

Ningún reporte noticioso de los medios oficialistas cubanos dan cuenta de un aporte tan considerable por parte de Bouygues o el gobierno francés a la reconstrucción de viviendas en Cuba, sin embargo, el hecho ha sido registrado en los informes de la compañía, accesibles en internet.

También se afirma en estos documentos que desde 2009 a la fecha, el grupo francés ha ofrecido adiestramiento a obreros y especialistas cubanos, como parte de un programa de capacitación coordinado con los ministerios de Educación y Educación Superior de la isla, en los que se han formado centenares de cubanos, quizás los mismos que más tarde han sido comercializados como mano de obra barata por empresas como la propia Gaviota S.A., Almest o la UNECA, con más de una veintena de brigadas de constructores en África, Asia o ya más cerca del área geográfica, en Bahamas y Venezuela.

BBI reportaba hasta el año 2014 una cifra de 3 220 empleados cubanos principalmente en la construcción de hoteles en toda Cuba, una cantidad que permite deducir el monto de ganancias considerable de las empresas empleadoras cubanas.

Bouygues los forma y Cuba los comercializa

Una prueba de que el centenar de obreros y especialistas adiestrados por Bouygues Bâtiment International en Cuba pudiera estar siendo empleado no en la ejecución de obras del grupo francés sino como fuerza de trabajo comercializada en el exterior por otros grupos empresariales creados por el gobierno cubano como PALCO, del Consejo de Ministros, o la UNECA, del Ministerio de la Construcción, es que el propio grupo Bouygues se vio obligado a contratar a finales de 2015 a más de doscientos trabajadores indios y pakistaníes, lo que suscitó un escándalo a mediados de 2016 cuando medios de prensa independientes y extranjeros hicieron público el hecho.

El gobierno cubano justificó al grupo Bouygues argumentando el drenaje de mano de obra hacia el sector privado así como la falta de obra calificada pero lo cierto es que los reportes económicos de BBI hablan de la creación de centros de adiestramiento en fechas anteriores a tales contrataciones y la existencia de al menos unos 400 especialistas cubanos en su nómina.

Santiago González, antiguo funcionario de la corporación UNECA, del Ministerio de la Construcción, consultado por Cubanet, ha contradicho la versión del gobierno cubano y habla de cómo la mano de obra especializada contratada por la empresa para la que trabajó entre 1998 y 2014 provenía fundamentalmente de los cursos impartido por personal de BBI.

“Una parte eran técnicos y obreros de nuestras brigadas que nosotros enviábamos a los cursos, la otra la sacábamos de nuestra propia bolsa pero también buscábamos a los más calificados y esos eran los que venía de los cursos de Bouygues”, confirma González.

La realidad es que por las mismas fechas en que Bouygues contrataba obreros indios para levantar el Hotel Manzana Kempinski, el más lujoso de La Habana, la Unión Nacional de Empresas Constructoras del Caribe S.A. (UNECA) y la empresa Quality Cuba, ambas del Ministerio de la Construcción, enviaban contingentes de trabajadores a los que contrataba bajo pautas mucho más abusivas que las usadas por la Comercializadora de Servicios Médicos de Cuba (SMC), al establecer pagos salariales que no representaban ni siquiera el 2 o 3 por ciento de lo que pagaban gobiernos extranjeros por cada uno de los trabajadores cubanos.

UNECA hasta la actualidad mantiene contratos con países como Sudáfrica, específicamente con los ministerios de Obras Públicas y de la Vivienda; en Mozambique, para trabajos de infraestructura vial; Guinea Ecuatorial, Nigeria, Namibia, entre otros.

Agencias de contratación, negocio redondo

Aunque lo que hoy se conoce como ACOREC (Agencia de Contratación a Representaciones Comerciales) fue creada por Fidel Castro el 22 de octubre de 1991, su actividad se hizo legal el mismo día en que se celebraba el Día de las FAR y como parte de la reestructuración de su sistema empresarial. Así nació bajo el amparo de la escritura pública 694/91 del Ministerio de Justicia, en el Registro Mercantil Segundo de La Habana (Libro 666, folio 288, hoja 16772, inscripción primera del 2 de diciembre de 1991), pero también por la necesidad de controlar esa fuerza de trabajo que necesitaban los primeros empresarios extranjeros, en su inmensa mayoría españoles, que acudieron al llamado del líder cubano cuando el viejo barco la revolución cubana comenzó a hacer aguas, a raíz del desplome del socialismo en Europa del Este.

De 1991 a 2015 surgieron varias empresas similares, casi todas subordinadas a las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, otras a los ministerios de Salud y la Construcción pero no fue hasta 2015 que el Ministerio de Trabajo estableció las regulaciones para todas ellas, teniendo en cuenta la necesidad de regular sobre todo los ingresos de cada una de ellas y centralizar y gestionar las cuentas bancarias a través del Banco Financiero Internacional y los llamados Fondos FAR, obedeciendo a la Disposición No. 2 del presidente del Consejo de Estado, de diciembre de 2015.

Para ello no solo se transfirió posteriormente la administración del Banco Financiero Internacional, anteriormente en manos del Banco Central de Cuba, a las Fuerzas Armadas y a su Grupo de Administración Empresarial (GAESA) sino que se emitió la Resolución No. 20 del año 2015 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para poner en claro las reglas a las que habría de quedar atado el trabajador contratado por una empresa extranjera.

En el artículo 3 de la resolución queda establecido por vez primera que “los ciudadanos cubanos y los extranjeros o personas sin ciudadanía residentes permanentes solo pueden prestar servicios en las entidades extranjeras si han establecido previamente su relación de trabajo con la entidad empleadora cubana correspondiente”, algo que no quedaba claro  en el antiguo Decreto-Ley no. 55 del 23 de abril de 1982 sobre las contrataciones del personal en representaciones extranjeras del que fuera en aquellos tiempos Comité Estatal de Trabajo y no ministerio, como tampoco aparecía de manera tan estricta en la Resolución no. 33 del 30 de mayo de 2007 de la misma entidad de gobierno.

También queda aprobado en ese mismo año 2015 y mediante la Resolución 20 el llamado Código de Conducta para los trabajadores que prestan servicios en compañías extranjeras, mediante el cual la persona empleada queda sujeta a la disposición de la entidad empleadora en todos los aspectos, así como es obligado a proveer de información de todo tipo a la empleadora estatal cubana sobre la empresa donde trabaje, convirtiendo al empleado en una especie de informante o infiltrado de la primera.

De hecho el primer artículo del Código de Conducta establece que, por encima de sus obligaciones de empleado, deberá “Defender los intereses de la sociedad socialista. En tal sentido hará prevalecer en su actuación una actitud de principio y su condición de revolucionario, velando porque se preserven los intereses políticos, económicos y sociales de nuestro país”, así como en el artículo 14 deja bien claro que el trabajador debe “Cumplir con el deber de informar de inmediato a la entidad empleadora su conocimiento de contravenciones o infracciones de las normas legales vigentes cometidas en el medio donde presta servicios”, o, según dispone el artículo 15: “Cumplir en tiempo, con objetividad y fidelidad la obligación de brindar la información que le sea solicitada por su Agencia Empleadora y concurrir a las citaciones en que fuera convocado por esta y por las entidades competentes en el momento que le sea requerida”.

A todas vistas un código policial, abusivo en términos de poder y de control ideológico pero, además, que ilegaliza las regalías al uso, obligando al trabajador a vender su fuerza de trabajo a muy bajo precio mientras la entidad empleadora estatal se apropia de más del 95 por ciento del dinero que las empresas extranjeras depositan en el Banco Financiero Internacional.

En correspondencia, el artículo 8 del Código aprobado por el Ministerio de Trabajo en 2015 obliga a “No aceptar ni solicitar remuneración alguna diferente a la descrita en el numeral anterior”, es decir, el artículo 7, donde se establece que el trabajador deberá “brindar información veraz y oportuna” sobre las regalías que reciba del empresario extranjero para quien trabaja.

La desproporción entre el salario que percibe un trabajador contratado y el monto depositado por la empresa extranjera como pago por el uso de la fuerza de trabajo es gigantesca.

De tal modo, la cuenta registrada con el número 0300000002653229 en el Banco Financiero Internacional, perteneciente a ACOREC, así como la 0300000003476112, perteneciente a SMC y las 0300000002381390 y 0300000002384516, de Palco, son las que, de acuerdo con los reportes internos de la institución financiera realizan la mayor cantidad de transferencias hacia los Fondos FAR, con un estimado anual de 1200 millones de dólares por concepto de contrataciones, frente a los 312 millones de pesos cubanos anuales (12,4 millones de dólares al cambio actual) destinados al pago de salario de los trabajadores contratados en empresas extranjeras, de acuerdo con datos del Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Una cifra que apenas refleja lo que sucede con las principales empleadoras cubanas puesto que después de 2014 este tipo de empresas, conocidas como bolsas de empleo, ha crecido considerablemente.

ANEXO

Relación de otras empresas empleadoras cubanas no mencionadas en el reportaje. De acuerdo con datos del Registro Mercantil de la Cámara de Comercio de Cuba. La relación no es exhaustiva.

  1. EMIAT, empresa importadora y exportadora de abastecimientos técnicos, Ministerio del Interior.

  2. EMIDICT, empresa especializada importadora exportadora y distribuidora para la ciencia y la técnica, Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

  3. CUBATABACO, empresa cubana del tabaco, y HABANOS S.A., Ministerio de la Agricultura.

  4. ANTEX S.A., Ministerio de las Fuerzas Armadas.

  5. AT COMERCIAL S.A., Ministerio de las Fuerzas Armadas.

  6. EMED, empresa ejecutora de donativos, Ministerio de Comercio Exterior.

  7. ALBET S.A., ingeniería y sistema, Ministerio de Informática y Comunicaciones.

  8. PETRAF, empresa de explotación y extracción de petróleo y gas, Ministerio de las Fuerzas Armadas.

  9. DATYS, empresa para el desarrollo de tecnologías y sistemas, Ministerio del Interior.

  10. COMERCIALIZADORA D’LEONE, Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

  11. CUBAGRO, empresa comercializadora de productos agropecuarios y agroindustriales, Ministerio de las Fuerzas Armadas.

  12. NEURONIC S.A., sociedad mercantil cubana, Ministerio de las Fuerzas Armadas.

  13. BIOCUBAFARMA, Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

Nota

La deuda externa cubana asciende aún a 15.385,4 millones de dólares, que el Banco Central divide en activa (7.793,7) e inmovilizada (7.591,7), sin reestructurar desde 1986, y cuyo 60% es con acreedores del Club de París.

De la deuda activa de 7.793,7 millones, el 25% (1.947,6 millones) está contraída a corto plazo, mientras que el 75% (5.846,1 millones) a mediano y largo plazos. De ese total, 3.945,2 millones son con acreedores oficiales, 1.371,2 con bancos y 2.477,3 de otros proveedores (Datos de la ONEI y Banco Central de Cuba).

(Segunda parte de un reportaje investigativo realizado por periodistas de CubaNet. Puede consultar la primera parte aquí)

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