500 miradas de La Habana

500 miradas de La Habana

“Estamos cansados de esas fotos llenas de colores donde parece que La Habana es nada más esos lugares donde nadie vive en realidad”

LA HABANA, Cuba.- Se llaman entre ellos de distintas formas pero quienes los conocen han terminado por bautizarlos como “La Aldea”, y no precisamente porque les guste escuchar música de Los Aldeanos, algo que les apasiona, sino porque es así como llaman a la ciudad donde viven o “intentan vivir”.

De este modo lo señala Dixie, una de las jóvenes que ha compartido con otros artistas visuales, músicos urbanos, skaters, grafiteros del mismo círculo de amigos la idea de hacer una suerte de expo ambulante, improvisada y sorpresiva acerca de esa Habana a la que nadie quiso “invitar” a su propio cumpleaños 500.

La han nombrado “500 miradas de La Habana”, pero no tendrá emplazamiento fijo para, primero, evitar la censura y cualquier tipo de problema asociado a la acción artística y, segundo, porque se trata de usar sus cuerpos, vestimentas, patinetas, mochilas como verdadera galería de arte donde mostrar esa “otra Habana” que todos conocen, la que se cae a pedazos y resulta poco atractiva para turistas y visitantes foráneos pero que en realidad es la más auténtica de todas.

“Porque es reflejo de lo que vivimos. Porque nos habla de nosotros mismos y de lo que somos, mejor dicho, lo que nos han obligado a ser (…). No es una Habana para turistas, para fingir que estamos bien y que todos somos felices, que no hay problemas y que el cubano es así, cuando en realidad todo es muy diferente (…), es La Habana de gente normal, triste, pobre, de edificios derrumbados, de calles sucias, de soledades y abandonos, de frustraciones, esa es La Habana que queremos mostrar, sin mucha bulla, sin propaganda ni filiaciones a nada”, dice Roxana, una joven skater y además pintora que imprimirá sobre su monopatín y ropas una selección de fotografías de esa ciudad “nada fotogénica”, como ella misma señala.

“Buscamos imágenes hechas por nosotros mismos. No miradas a La Habana sino miradas de ella misma hacia nosotros. Hemos invitado a unos veinte fotógrafos (…) están Daniel “Dani” Almanza, Luis Villar, Dixie, Ariel Frómeta, hay imágenes de Yulier P, Fabián López, el Zombi y otros artistas, también hay fotos tuyas (Ernesto Pérez Chang) y muchas otras imágenes tomadas de medios independientes, así hasta tener sobre las quinientas o quizás más”, dice Luis Enrique o “Kiko”, uno de los promotores de la iniciativa, que no solo se limitará a imprimir las imágenes en prendas de vestir u otros objetos de uso personal sino que aspira a regalar tarjetas y afiches de pequeño formato con reproducciones de las obras.

“Estamos cansados de esas fotos llenas de colores donde parece que La Habana es nada más el Capitolio, el Malecón, el Morro y esos lugares donde nadie vive de verdad, queremos regalarles a los turistas e incluso a los mismos vecinos nuestras postales donde conocer y reconocer La Habana de la que pocos hablan o de la que no nos dejan hablar, a veces ni fotografiar porque en cuanto te ven haciendo muchas fotos a un basurero desbordado o a un solar (cuartería) enseguida viene un policía o un imbécil a decirte que no puedes hacerlo o te miran con mala cara (…), nosotros no pertenecemos a ningún partido ni somos políticos pero eso no quiere decir que no tengamos derechos a decir lo que sentimos, con miedo pero sin cobardía”, opina “Pichi”, otro skater que también adornará su patineta con imágenes fotográficas tomadas por él mismo.

“Será como el regalo que le faltó a la ciudad en su cumpleaños”, apunta Dixie y agrega: “nadie nos puede impedir que lo hagamos porque no vendemos nada ni emplazamos nada. Son nuestras ropas y nuestros objetos. Haremos lo de siempre, caminar por La Habana y regalar postales. ¿Quién lo va a prohibir?”.

Por eso no fijan fechas ni habrá “inauguraciones oficiales”. “No hay por qué brindar”, aclara Adrián, uno de los fotógrafos invitados: “No se trata de una cuestión de ego sino un acto de hacer consciencia. Es como la fiesta que se arma en la calle, espontánea, como cuando no nos dejan entrar por no ser invitados, una intrusión en un festejo al cual no fuimos invitados”.

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Ernesto Pérez Chang (El Cerro, La Habana, 15 de junio de 1971).
Escritor.
Licenciado en Filología por la Universidad de La Habana.
Cursó estudios de Lengua y Cultura Gallegas en la Universidad de Santiago de Compostela.
Ha publicado las novelas: Tus ojos frente a la nada están (2006) y Alicia bajo su propia sombra (2012).
Es autor, además, de los libros de relatos: Últimas fotos de mamá desnuda (2000); Los fantasmas de Sade (2002); Historias de seda (2003); Variaciones para ágrafos (2007), El arte de morir a solas (2011) y Cien cuentos letales (2014).
Su obra narrativa ha sido reconocida con los premios: David de Cuento, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en 1999; Premio de Cuento de La Gaceta de Cuba, en dos ocasiones, 1998 y 2008; Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, en su primera convocatoria en 2002; Premio Nacional de la Crítica, en 2007; Premio Alejo Carpentier de Cuento 2011, entre otros. Ha trabajado como editor para numerosas instituciones culturales cubanas como la Casa de las Américas (1997-2008), Editorial Arte y Literatura, el Centro de Investigaciones y Desarrollo de la Música Cubana. Fue Jefe de Redacción de la revista Unión (2008-2011).

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