Primero de Mayo: viejas consignas y frustración

Primero de Mayo: viejas consignas y frustración

Hoy desfilan para no “meterse en problemas”. La doble moral impera. Viejos lemas ocultan la desesperación

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Foto reportaje: Yusnaby

LA HABANA, Cuba. — Desde temprano muchas personas se preparan para asistir a la manifestación del 1ro de Mayo en La Habana. El Gobierno ha habilitado decenas de autobuses para transportar a los trabajadores y estudiantes desde sus centros de trabajo, localidades o escuelas hasta la Plaza de la Revolución.

El 1ro de mayo es el día internacional de los trabajadores. En el mundo se celebra un entero protagonismo del trabajador donde se reclaman mejoras, se piden reformas laborales, se denuncian violaciones de Derechos Humanos y leyes que deterioran sus derechos. En Cuba, es un día donde el Gobierno convoca a su “fuerza de trabajo” para escuchar cómo le aplauden
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No es que no haya demandas o quejas directas por la falta de motivación laboral, es que en Cuba no existe libertad para la protesta.

Yanelis Pupo explicó:

“A mí me gustaría salir con un cartel pidiendo que suban los salarios, porque el dinero nunca alcanza, pero eso puede ser malinterpretado y hasta me pueden llevar presa”

En Cuba, el sueldo medio es de 460 pesos (18 dólares) al mes. El sueldo mínimo, dinero que percibe cualquier recién graduado universitario u obrero calificado, es de 225 pesos al mes (9 dólares); esto sería equivalente a un pago de 40 centavos de dólar al día o 5 centavos de dólar la hora trabajada.

El sindicato cubano es estatal, y por ende, responde a los intereses del Gobierno. Desde hace varios años, la labor de esta organización ha quedado estancada.

Juan Gutiérrez, militante del Partido Comunista y director de una empresa estatal socialista cubana, respondió algunas de mis preguntas:

¿Va usted al desfile?

Hoy es una fecha muy importante para todos los trabajadores, una fecha que nos representa, aunque aquí en Cuba nos representa menos. Nos representa menos porque es un 1ro de mayo donde no existen reclamaciones importantes que puedan beneficiar al trabajador y pasa a ser una fecha más, una concentración más, y deja de tener la importancia que debería tener. Es como ir a cualquiera de las otras tantas marchas donde se defiende al Gobierno; por eso yo como trabajador no me siento identificado y no pienso ir al desfile.

¿Qué opina de la labor que desempeña el sindicato?

Hasta hace 2 años, la actividad sindical al menos tenía algo de importancia. Se realizaba una emulación donde se seleccionaban los mejores trabajadores en todos los niveles y en dependencia de la categoría, aparte de la estimulación moral, había una estimulación material, y esto hacía que uno se esforzara y que le diera al menos alguna importancia al trabajo del sindicato.

Las estimulaciones se acabaron porque el Partido comunicó que había que eliminar gratuidades indebidas. Se consideró que estimular el trabajo esforzado y meritorio de un ciudadano durante todo un año era una gratificación innecesaria. La estimulación podía ser desde un módulo de ropa, un efecto eléctrico, hasta una semana en Varadero. Para ganárselo había que sobrecumplir las 40 horas de trabajo voluntario al año, además de participar en todas las actividades políticas orientadas por el Gobierno.

Hoy la labor del sindicato se resume en recoger la cotización a los trabajadores. No hay estímulos, no hay otro incentivo que nos motive. En mi empresa cada vez que llega el compañero del sindicato, la gente no lo quiere ni ver.

Yeleine Días comentó:

“Yo soy ingeniera y vivo en un edificio que se está cayendo, cobro al mes un monto de 23CUC en total y dependo de mis padres que no son profesionales. Quiero irme”

Alejandro Campos comentó:

“Claro que no voy al desfile. Llevo años protestando con mi ausencia aunque no haga la diferencia. Quiero salir de aquí, porque cada día es un motivo más de frustración.”

Desde la aparición del dólar, los trabajos por cuenta propia y las empresas mixtas, las diferencias sociales se pueden apreciar con mayor facilidad a simple vista. Esa utopía lejana de un socialismo que garantiza la igualdad de oportunidades de todos está bien lejos de nuestra realidad.

Hoy irán a la plaza miles de estudiantes y trabajadores que deberán cumplir con el compromiso de asistencia para no “meterse en problemas” en su centro. Muchos maquillarán sus verdaderos deseos de cambio con consignas oficialistas orientadas, y el próximo año será igual o peor en materia de derechos laborales. La doble moral será la vanguardia en esta marcha. Entre aplausos y viejos lemas quedará olvidado que el mayor ingreso de dinero líquido en Cuba es por concepto de remesas de cubanos emigrados trabajando en el exterior (2,770 millones de dólares al año), cifra que supera a la industria azucarera o al propio turismo.

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