Marcos Madrigal, representante de la música clásica cubana por el mundo

Marcos Madrigal, representante de la música clásica cubana por el mundo

Uno de los pianistas clásicos jóvenes más reconocidos en el ámbito europeo

ITALIA.- Marcos Madrigal (La Habana, 1984) es, desde hace años, uno de los pianistas clásicos jóvenes más reconocidos en el ámbito europeo. Desde que se graduó en el Instituto Superior de Arte de Cuba y tomó el máster en el Conservatorio del sur de Suiza, ha sido premiado, entre otros, en el “Concurso Internacional de Piano” de Panamá, el “María Clara Cullel” de Costa Rica, el “Ignacio Cervantes” de Cuba o el “Maison des Artistes” de Roma.

Precisamente en Roma, donde tiene su residencia fija buena parte del año, Madrigal recibe a CubaNet con la energía y pasión que rezuma siempre que habla de música. La capital italiana gozó el pasado 27 abril del reconocimiento de público y crítica por ser la primera sede internacional del Festival Habana Clásica, creado y dirigido artísticamente por el mismo Madrigal En la capital cubana se desarrollará su segunda edición del 10 al 25 de noviembre, fechas en las que se citarán artistas de todo el mundo como el chelista ruso Nikolay Shugaev, el violinista israelí Yuval Gotlibovich, el barítono italiano Bruno Taddia o la flautista cubana Niurka González.

Un festival que pretende tener una repercusión “no solo musical, cultural, sino también humana”. Por eso, Madrigal adelanta que este año también se facilitarán actividades fuera de los conciertos organizados como que el público acompañe a los artistas hasta centros de ancianos y hospitales infantiles o que se hagan conciertos espontáneos en plazas de la capital cubana. “Muchas veces el público nos ve como seres raros, creadores que vivimos en un limbo, pero somos también personas comunes y corrientes que trabajamos para desarrollar una sensibilidad diferente para poder hablar a la gente”.

Madrigal es consciente de la necesidad que tiene Cuba de “mostrar al mundo esta riqueza y todo el talento que hay alrededor” de su música clásica y, a la vez, “hacer que el entorno musical y cultural cubano sea cada vez más rico”. “Este año hay muchísimos intelectuales que se han organizado y La Habana estará llena de personas que me encuentro en cada festival del mundo y que empiezan a interesarse y, aprovechando que hay esta realidad cubana como entrada, a conocer un poco nuestra idiosincrasia a través del festival”, se congratula. “Cuando uno piensa en música cubana, no piensa en música clásica, claro que no (ríe), pero sí, hay una escuela importante”, afirma el pianista, que considera La Habana como “una ciudad que respira música”, y para los profesionales que viven en Europa, estar en contacto con una realidad mucho más musical que la que tienen en su entorno es “una cosa maravillosa”.

Cuando Madrigal se refiere a la función de la música lo hace con pasión, tal y como ha tocado el piano en ilustres auditorios como el Finney Hall de Ohio o el Volkstheater de Viena; como el Qintai Grand Theatre de Wuhan o el Steinway Hall de Londres. Por esto, y porque se sienta en la banqueta desde los tres años, señala la necesidad de “enfatizar mucho más todo lo que es la formación musical y artística dentro del desarrollo educacional” de un niño, ya que “para enfrentar la vida emocionalmente es muy importante desarrollar de forma sana y creativa la sensibilidad individual”.

“Lamentablemente, hoy, por la velocidad que tiene el mundo occidental en general, nos hemos vuelto como, en cierto sentido, máquinas que producimos.”

Su amor por la música hace que Madrigal no pueda limitarse a un solo proyecto como Habana Clásica (que pretende convertir en una gira internacional), sino que también haya aceptado recientemente la presidencia cubana de la Asociación Mundial de Profesores Pianistas (WPTA, por sus siglas en inglés), con la que busca “ayudar a promover, valorar, difundir la realidad pianística cubana en el mundo”. Además, entre sus próximos proyectos hay un primer disco con música de Debussy, Respighi y Stravinsky junto al pianista italiano Alessandro Stella; una grabación de música brasileña con la discográfica francesa Artallina; dos discos de música argentina con el sello holandés Brilliant Classics; otra grabación con su trío Hemisphaeria; y conciertos programados en Irlanda, Francia, Finlandia, Alemania o España.

“Si sobrevivo, será un año muy lindo”, bromea el habanero, que proviene de la escuela rusa y nombra el temperamento como su cualidad artística más importante. “Soy una mezcla entre escuela rusa, alma caribeña y formación europea”, enumera, y resume que “lo importante es que cada artista sea quien es” y que “haya siempre mucha verdad en lo que uno dice a través de la música” porque “si lo que uno dice es cierto, todas las fórmulas o los estilos pueden vivir juntos y enriquecerse además”.

“Yo estoy muy contento porque, como quiera que sea, para un cubano o un caribeño, hacerse camino en el mundo de la música clásica europea no es fácil”, añade, transluciendo felicidad por “poder hablar como cubano a través de la música clásica”.

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