Con o sin Yeni, ‘Van Van sigue siendo Van Van’

Con o sin Yeni, ‘Van Van sigue siendo Van Van’

Entrevistamos a Samuel Formell y a seguidores de la prestigiosa orquesta


LA HABANA, Cuba.- Hace poco más de un mes estalló en las redes sociales la noticia de que la cantante Yenisel Valdés Fuentes no continuaría con los Van Van, tras una carrera de 16 años como la única front woman que ha tenido la prestigiosa orquesta cubana. A raíz de la novedad, comenzó el debate sobre los motivos de su decisión, que implicaban tanto su reciente matrimonio como la negativa del gobierno cubano de permitirle continuar en la agrupación, por haberse radicado con su esposo en California.

Sobre este asunto nada han mencionado los medios oficiales; ni para reconocer el valioso desempeño de la única vocalista por la que apostó Juan Formell, ni por la importancia que la gran mayoría de las  mujeres cubanas le conceden a la presencia femenina en los Van Van, antológicamente considerado como un plantel “de machos”. Todo se ha mantenido como un turbio rumor cuya veracidad el público ha ido comprobando por las esporádicas apariciones de la agrupación, sin la cantante.

Desde que fuera incluida en la orquesta, la presencia de Yeni causó enorme polémica. Hubo muchos que se dejaron ganar por su excelente voz y su carisma, y otros tantos que nunca la aceptaron porque “no pegaba” en la misma nómina donde habían hecho carrera figuras como Pedrito Calvo, Miguel Ángel Rapsals (Lele, padre) y Mayito Rivera.

Aquellas críticas, acaso motivadas por el machismo enquistado de la sociedad cubana, menguaron cuando Yeni comenzó a defender las canciones de Van Van, en calidad de solista, con Mayito, Robertón y Lele (hijo) haciéndole los coros. El tema Y después de todo, que cantó Cuba entera, puede ser incluido entre los grandes éxitos de la orquesta. Sin duda su toque femenino —pero bien plantado— le dio mucho color a la sonoridad vanvanera y solo por ello merecía, al menos, el reconocimiento público por su trabajo.

Un equipo de CubaNet salió a las calles para conocer el parecer de los cubanos sobre la salida de Yeni de la agrupación, y la primera sorpresa fue que casi nadie estaba enterado. Las reacciones fueron diversas: algunos lo lamentaron sinceramente y otros dejaron claro que si bien “es una pena que se haya ido, Van Van seguirá siendo Van Van”. También piensa así Samuel Formell, actual director de la orquesta, quien ofreció a CubaNet su opinión en exclusiva durante el recién concluido Festival de la Salsa.

No es menos cierto que de Van Van se han ido cantantes excepcionales, sin que por ello “el tren de la música cubana” haya detenido su marcha; pero ninguno era mujer. A juzgar por el tono de sus declaraciones, el propio Samuel Formell no reconoce lo suficiente el valor de Yeni como vocalista, ni su capacidad para ganarse al auditorio, ni el tremendo reto que significó para ella cantar en la mejor orquesta de Cuba, mantenerse a la altura de su intimidante prestigio y dejar en la memoria del bailador canciones entrañables.

“La extrañamos más que nada como persona” es lo peor que se puede decir de una intérprete que se mantuvo en la agrupación durante 16 años. Es una sugerencia inequívoca de mediocridad profesional, totalmente infundada en este caso. Tal vez solo Juan Formell podía ser justo a la hora de hablar de Yeni. Muy sólidas razones debió tener el creador del Songo para confiar en ella como solista y no relegarla exclusivamente a los coros.

El impresionante palmarés de Van Van ha demostrado que Formell padre siempre tomó decisiones acertadas, así que la pinareña fue una garantía desde el principio. Que los medios oficiales hayan permanecido indiferentes a su salida de Van Van no es sorpresa, pues en este país solo se habla de la vida y el legado de Fidel Castro. No hay espacio para otros temas.

Pero sí resulta lastimoso que Samuel Formell disminuyera el valor de tan dotada cantante ante un medio de prensa. El público, sin dejar de reconocer la superioridad de Van Van como agrupación, fue más ponderado y elogioso que él. La actitud del músico reviste un carácter machista, constatable además en su convicción de que una mujer en el coro ya es bastante. Lo cierto es que, sin Yeni, la orquesta insignia de la música bailable cubana echará de menos un sello de distinción, a menos que la nueva corista tenga un as en las cuerdas vocales.

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