Un arte contrario a la (policía) política cultural

Un arte contrario a la (policía) política cultural

“A los artistas nos están aplicando métodos de contrainteligencia”

Luis Trápaga y Lía Villares (foto del autor)

LA HABANA, Cuba.- De todas las actividades programadas en la #00 Bienal Alternativa, solamente la exposición en la galería independiente El Círculo fue suspendida por un operativo de la policía política. Este estudio, en la casa de los artistas Luis Trápaga y Lía Villares, ya ha sido objeto de varios actos represivos por parte de la Seguridad del Estado.

Como a otros participantes en la #00 Bienal, a Trápaga le habían advertido que, si se sumaba al evento, sería expulsado del Registro de Autores del estatal Consejo Nacional de las Artes Plásticas. Como no pudo asistir cuando lo citaron, un funcionario le informó por teléfono que había sido expulsado “por asumir una posición contraria a la política cultural del país”.

Al poco rato, lo visitó el agente que se hace llamar Efrén —el oficial “que me atiende”—, que le advirtió que esa noche no iban a permitir que entrara nadie a la exposición programada. “Le expliqué que era una exposición de pintura abstracta y le pregunté si eso también lo consideraban contrarrevolucionario”, cuenta Trápaga.

“El colmo es que el propio Efrén me dijo que «ya yo no pertenecía al Registro del Creador», que me habían llamado y me lo habían dicho. Le pregunté cómo es que él lo sabía, cómo es que un agente de contrainteligencia que no me daba su nombre real, era la primera persona que me decía eso personalmente. Pero no reconoció que la orden de mi expulsión la dieron ellos”.

Todo eso ocurrió el viernes. Trápaga, para evitar que hubiera escenas violentas y detenciones, como en ocasiones anteriores, avisó a los invitados que la Seguridad impediría la entrada a su casa. En efecto, esa tarde, dos autos patrulleros y casi una decena de agentes bloqueó el acceso a su casa, en la calle 10, entre 13 y 15, en El Vedado. Solo dos personas lograron entrar.

Finalmente, frustrada la exposición, según relata el pintor, se fueron al estudio de Ítalo Expósito —en la calle 13, entre 4 y 6—, donde tenía lugar una muestra colectiva de artistas cubanos, a la que asistió mucha gente sin que, afortunadamente, se diera ningún incidente represivo, aunque Expósito también había sido excluido del Registro de Autores. Cuando, horas después, Trápaga, Villares y varias personas más, regresaron a El Círculo, ya el operativo había terminado.

A la #00 Bienal Alternativa asistieron más de 140 artistas de Cuba y de países como España, Brasil, España, Rumanía y Ucrania. Entre los muchos participantes cubanos estuvieron Reynier Leyva Novo, Tania Bruguera, Jorge Luis Marrero, Hamlet Lavastida, Sandra Ceballos, el curador Gerardo Mosquera y Amaury Pacheco.

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) había calificado de “demagógica y cínica” esta iniciativa, relacionándola con la “contrarrevolución mercenaria” y acusándola de intentar “crear un clima propicio para promover los intereses de los enemigos de la nación”, pero por suerte no se realizó una represión abierta en ninguna sede del evento, excepto en El Círculo.

“A los artistas nos están aplicando métodos de contrainteligencia, que incluyen vigilancia, acoso psicológico, amenazas y acoso a la familia”, explica Luis Trápaga. “Y es la Seguridad del Estado la que define quién es artista. Para ellos, Tania Bruguera no es artista, sino contrarrevolucionaria. La contrainteligencia es la que decide en el arte en Cuba. Además, en estos días hemos visto cómo el gobierno se gasta el dinero del pueblo enviando a cientos de artistas al Festival en el Kennedy Center, en Washington, solamente para hacer propaganda”.

Recuerda el pintor cómo alguien le comentaba hace poco que así, imponiendo continuamente la represión durante años, surgía poco a poco una “indefensión aprendida”, porque la gente se va acostumbrando y va incorporando a su vida y a su conducta la obediencia, por el hecho de que no puede hacer nada contra esa represión.

Hace unos meses, la policía realizó un largo registro en la casa de Trápaga y Villares y les incautó cámaras fotográficas, computadoras, discos y mucho material de trabajo. De nada han valido las gestiones que han realizado para que les devuelvan los objetos: “Nos dicen que tenemos una medida cautelar, que estamos en proceso investigativo, que pueden ponernos en prisión efectiva o domiciliaria, por el cargo de actividad económica ilícita, sin ninguna especificación”.

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