“¡Abajo el castrismo!”: El grito escénico de Adonis Milán

“¡Abajo el castrismo!”: El grito escénico de Adonis Milán

El dramaturgo busca reconciliarse con la escena, con los actores, con los amigos y con el teatro, aunque no pueda pisar un escenario

Adonis Milán; Cuba;
Adonis Milán (Foto: Cortesía de la autora)

LA HABANA, Cuba. – Adonis Milán grita ¡Abajo el Castrismo! y lo expulsan de las instituciones cubanas; va a refugiarse en el activismo político y reconoce que no es lo que le satisface como persona; entonces corre a reconciliarse con la escena, con los actores, con los amigos, con el teatro -aunque no pueda pisar un escenario en Cuba, todos acaparados por el gobierno intolerante que no sabe perdonar- y hace audiovisuales que tienen mucho de videoarte, de videoteatro, que explotan la capacidad de los actores y el ingenio del dramaturgo como director.

Los poemas de la antología hecha por Edgar Lee Masters, Spoon Rivers, dirigidos por Adonis Milán, tienen ocho capítulos y han sido para el dramaturgo “una puerta de escape”. El joven los define y cuenta que lleva trabajando en ellos “desde que era estudiante, luego como actor e incluso como profesor”.

En los Spoon River hablan muertos atrapados en las circunstancias en que murieron, Lee Masters lo percibió cuando hizo la selección en 1915 en los Estado Unidos y “ese mismo pueblo de fantasmas, de espectros que regresan de la muerte a contar”, los resucita Adonis en La Habana de 2019.

“Fui leyéndome los textos y creándome un universo imaginario de cómo sería un pueblo de personas diferentes en lo visual, pero también en lo emocional. Fue un pretexto para reencontrarme con amigos, colegas e incluso gente que admiro y que solo seguía como espectador, un reencuentro con gente que se había quedado al margen de mi labor disidente. Decidí volver a entrar en comunión con ese mundo al cual yo pertenezco”, dice.

Milán reconoce su poco de responsabilidad y se hace preguntas que solo él puede responderse.

“La pregunta no es ¿por qué me he tenido que reconciliar con el mundo del teatro sino por qué me tuve que alejar del mundo del teatro?” y señala a quienes le declararon la guerra un día.

“Las instituciones y los soldados que tienen ocupado los puestos de directores, como Fernando Rojas, que no tiene nada que ver con el mundo del teatro en Cuba, ni con la gente del teatro, ni con los actores; Rafael González Muñoz, que es un esbirro que está frente al aparato de inteligencia que dirige la Asociación Hermanos Saíz.”

Pero de los actores y “del mundo que genera el arte” quien se alejó fue él.

“Muchas veces, con el miedo hacen, que uno retroceda. Alejas a los amigos, a la familia, a los vecinos y te quedas solo. Es lo que quieren ellos, borrarte como ser humano, y muchas veces uno les hace el trabajo”, confiesa.

Adonis Milán llegó al extremo hastiarse “del teatro, de las personas”, y quien conozca el histrionismo del dramaturgo sabe que hubiese sido participar de un suicidio.

El ejercicio de reconciliación teatral conllevó un esfuerzo: mientras leía cada poema iba visualizando a los actores que quería en escena.

“Esta primera entrega de siete capítulos la he posteado en YouTube, pero las próximas las quiero ir moviendo por otros canales.”

El dramaturgo nombra a algunos de los implicados en los cortos. “Los actores jóvenes Elizabeth Ríos, que viene de la escuela de Instructores de Artes, trabaja la pantomima; Alina Castillo y Januel Hernández de Ludi Teatro; Claudia La O, graduada del ISA, trabaja en Aire Frío; Reynier Morales, otro amigo, actor un poco más consagrado porque ha hecho televisión, cine independiente, ha hecho teatro musical”, pero en el quinto capítulo no podía dejar de pensar en que Gorki y su banda Porno Para Ricardo fueran los protagonistas.”

El Spoon Rivers de Gorki habla de monstruos, de censuras y libertades, de un niño atrapado por el lobo y no podía ser otro el intérprete que el músico con la coherencia que lo caracteriza.

El último poema de la primera temporada lo protagoniza Emanuel Collazo, un actor expulsado de la Escuela Nacional de Arte por “baja técnica por Corina Mestre y Jazmín Gómez”, denuncia Milán.

La segunda temporada ya tiene dos entregas: Mario Guerra y Pancho García.

“Cuando Mario Guerra entra a Spoon Rivers cambia la dinámica, el proceso de trabajo se hace diferente”, y no solo porque la primera esté hecha por fotógrafos y el propio Milán se queje de ciertos problemas técnicos, lo que no deberá pasar en la segunda, sino porque ambos actores son maestros de la escena cubana.

“Mayito fue una sugerencia de Omara Ruiz Urquiola. Ella y Boris González Arenas han estado presente desde el inicio ayudándome porque tienen entrenamiento en la enseñanza artística. Esto ha sido una escuela para mí y ahora trabajaré con gente que viene del cine que rellenarán mis lagunas en el mundo del audiovisual”, dice Adonis.

Los amigos también le han ayudado también a darse cuenta de las consecuencias de colocarse en un extremo tirando piedras a todo el que se acerque.

“Estoy en contra de los Castro –reafirma- pero también estoy en contra de todo lo que refleje totalitarismo o de todo lo que refleje alguna regulación sobre la libertad del individuo. Jamás podré estar con los conservadores porque creo fervientemente en la libertad del cuerpo de la mujer, en el matrimonio igualitario y en cuantas libertades hayan.”

Adonis Milán ha entendido que su papel como artista está en enfocarse en crear “un camino hacia el centro de las necesidades del ser humano”. Ahora suena más maduro que el dramaturgo que conocieron algunos gritando al vacío sin un objetivo claro.

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