Zafarrancho en la OEA

Zafarrancho en la OEA

Una directa consecuencia de la influencia que tiene Venezuela a través del chantaje petrolero

Mitzy Capriles de Ledezma (centro), esposa del alcalde Caracas, Antonio Ledezma (detenido), instando en la Asamblea Nacional de Venezuela a pedir a la OEA activar la Carta Democrática Interamericana (AFP)

NUEVA YORK, Estados Unidos.- Lo que sucedió el martes en la Organización de los Estados Americanos (OEA) fue una directa consecuencia de la influencia que tiene Venezuela a través del chantaje petrolero.

El gobierno de Nicolás Maduro se movió rápido y envió crudo a Petrocaribe para garantizar voluntades y votos en la OEA.

Es así como Miraflores tuvo de su lado a un puñado vital de países dentro de la Asamblea General que analizó la crisis que vive la nación bolivariana.

Maduro apostó por el apoyo de las pequeñas islas del Caribe para salir triunfante de la reunión extraordinaria de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos que se celebró en Washington. Esas naciones caribeñas son Granada, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, Antigua y Barbuda, y Haití.

El economista venezolano Orlando Ochoa denunció que “el convenio de Petrocaribe no estaba en función del interés nacional de Venezuela, sino de una parcialidad política, que ha usado los recursos petroleros para sus fines mientras irrespeta la separación de poderes públicos y mantiene cientos de presos políticos, lo que es la esencia del cuestionamiento de la OEA”.

Ochoa agregó que “al gobierno de Nicolás Maduro no le importa sacrificar el ingreso de divisas que el país necesita para atender la crisis económica que vive, representado por los enormes volúmenes de crudo enviados a Petrocaribe y Cuba”.

Para Maduro, salir del problema de la OEA es vital, aunque declare que no le importa las decisiones que tome esa organización con respecto a crisis de Venezuela.

Por su parte José Guerra, economista y diputado de la Asamblea Nacional, señaló que los convenios con Cuba y Petrocaribe le han costado a Venezuela 10 millardos de dólares desde 2007.

A Cuba se le sigue enviando crudo, en menores cantidades, pero aún no se corta el flujo que representa pérdidas enormes para el erario nacional venezolano.

Por lo pronto, la venganza de Miraflores contra el Parlamento ya se inició a través del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) —que responde completamente a los intereses de Nicolás Maduro— quitándole la inmunidad a los diputados.

De este modo se anulan las determinaciones del poder legislativo y sus miembros quedan sin fuero y sin protección alguna.

Asimismo, la Corte autorizó a Maduro a buscar enjuiciamientos contra los diputados, que pueden ahora ser acusados por delitos militares y terrorismo.

La medida se tomó en represalia contra los asambleístas opositores, por pedir la intervención de la OEA en la crisis que vive Venezuela.

Los chavistas están furiosos por el pedido hecho al Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, de sancionar a Venezuela, y acusan que esta intervención va “en detrimento de los principios democráticos y de igualdad” del organismo.

Almagro planteó al Consejo Permanente suspender a Venezuela de la OEA si no realiza elecciones generales en breve, como reclama la oposición y el pueblo, cansados de los múltiples problemas surgidos con el gobierno de Nicolás Maduro.

El Consejo Permanente de la OEA finalizó su sesión del martes sin realizar votaciones ni emitir declaraciones, luego de largos debates e intervenciones de delegados de Venezuela, Bolivia y Nicaragua, Haití y otros aliados, que trataron de desviar el tema de la crisis con otras materias, fuera de la agenda.

Ante la manifiesta división y fracaso de los miembros que integran el Consejo Permanente, se decidió a último momento una salida totalmente diferente.

El acuerdo pasa de nuevo la pelota a la Secretaría General, disponiendo que la OEA siga “examinando distintas opciones para lograr el restablecimiento de la normalidad democrática dentro del marco constitucional venezolano”.

Mientras tanto, Cuba saluda lo que llama “victoria” de Venezuela en la OEA ante la “histérica postura” de Almagro y el gobierno de Nicolás Maduro coge más oxígeno, anula  el Parlamento, mantiene los presos políticos y prosigue, peor que nunca, la miseria del pueblo.

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