Solución para Cuba

Solución para Cuba

Hemos caído en una noria, en un movimiento perpetuo alrededor de un mismo círculo

El éxodo cubano ha dejado durante años numerosas víctimas fatales (Foto: EFE)
El éxodo cubano ha dejado durante años numerosas víctimas fatales (Foto: EFE)

MIAMI, Estados Unidos.- Somos los sobrevivientes, los náufragos salvados de este naufragio horrible en que sucumbió la Patria. Somos dichosos y bendecidos los que pudimos llegar hasta el día de hoy con el privilegio de conservar la vida, luego de tanta pérdida, dolor y daño.

Ya es demasiado el tiempo de este reinado despótico ―pasamos casi diez años por encima del medio siglo― que rompió con todo lo que significó libertad, familia, patria, tradiciones, creencias y costumbres. Muchos se fueron del camino de la vida llamados por el Señor, otros cayeron frente a los pelotones de fusilamiento o perecieron víctimas del maltrato en el presidio castrista. Otros muchos sucumbieron debido a las carencias del régimen atroz y de la mala alimentación que los avejentó prematuramente y enfermó sus cuerpos. Muchos cayeron en tierras extrañas, lejos de los suyos, envueltos en conflictos fratricidas ajenos. Otros fueron víctimas del ametrallamiento o el hundimiento cuando trataban de abandonar el país por mar y muchos más devorados por las aguas o por los escualos.

¿Cuántos compatriotas cayeron enfrentados unos a otros, obligados por una camarilla despiadada que sembró el odio entre hermanos? Así sucedió en aquella guerra civil que fue la llamada Limpia del Escambray que se extendió no solo a ese macizo montañoso, sino a todas las provincias del país durante casi siete años, donde se aplicaron prácticas nazis y stalinistas para aislar la población civil; también se perdieron centenares de valiosas vidas en la invasión de Bahía de Cochinos.

Infunde pavor conocer las cifras que se manejan de los éxodos masivos de cubanos: Es el referéndum más grande dado por un pueblo quizá en todo el mundo. Un pueblo pequeño que en 1959 solo tenía seis millones de habitantes. Solo bastaría recordar aquella Embajada de Perú en 1980 que se desbordó con casi 11 mil compatriotas. Pero si esto fuera poco vean estas cifras dadas a conocer por el Nuevo Herald: En 1959: 12 300 personas; en 1965: 18 000; en 1966: 53 400; en 1980: 141 742; en 1994: 47 662 y del 94 al 2015: 660 000. ¿Qué más referendo? ¿Qué más votaciones? Nunca un pueblo votó tanto con los pies. Castro ahora si debiera retomar sus palabras de “¿Elecciones para qué?”.

Todos llevamos en nuestras almas de una u otra manera este sufrimiento que ha padecido este pueblo mártir. Los que dejamos la Patria hemos pagado un alto precio: nuestra familia dejada atrás, nuestras amistades, nuestras propiedades, nuestros hábitos, nuestras costumbres; pero nuestra Cuba ha padecido mucho más: se ha desangrado, poco a poco ha perdido lo mejor de nuestro pueblo, su juventud, que no cesa de emigrar, que no quiere más a los Castros. Ahora es un país envejecido y cada día lo será más. Entonces yo pregunto: ¿Sin ésta sabia vital y rebelde que es la juventud, cómo podrá liberarse nuestro pueblo de ésta dictadura?

Muchos de los que emigraron hacia Estados Unidos han cumplido el sueño americano. Todo el que se esfuerza y lucha en prácticamente dos años resuelve sus necesidades más perentorias y se estabiliza. Otros que llegaron más temprano a estas tierras de libertad han amasado sus correspondientes fortunas. Orgullo de los cubanos es Sedanos Supermarket o La Carreta. Aquí en el exilio, Cuba está presente para muchos de sus mejores hijos, pero hay otros que ni quieren oír hablar de su Patria pues o se las dan de norteamericanos o la asocian como sinónimo de dictadura y penurias.

Nuestro país va a sucumbir en medio del abandono y la opresión. Es triste conocer que un campeón olímpico y mundial de boxeo como Mario Kindelán tenga que vender sus medallas para sobrevivir. Tendrán los Estados Unidos de América que seguir soportando este peso impuesto por los Castros de recibir cada día a más cubanos desesperados. Cuando nuestras guerras de independencia de España nadie emigró ilegalmente a Estados Unidos ni a ningún otro país, pues se podía viajar libremente a pesar del coloniaje español. Emigraron familias de los ricos hacendados orientales en busca de seguridad y también familias humildes que iban a mejorar de vida y fueron los futuros tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso que tanto apoyaron a Martí. Nadie venía en balsas ni en embarcaciones precarias y su número fue incomparablemente menor a la debacle de hoy. Es bueno recordar que en tiempos de España uno de los peores castigos a los que se oponían en Cuba al coloniaje era la deportación, pues nadie quería verse obligado a abandonar su Isla.

Cuando nuestra última Guerra de Independencia (1895-1898), los Grandes Jefes (Martí, Gómez, Maceo) estaban en el exilio y volvieron a Cuba a dirigir la contienda a poco de iniciarse. En la Isla estaba la casi totalidad de su población y en ella también había jefes y algunas armas. Estaban sin dudas sus mejores hijos. Ahora no tenemos a aquellos grandes jefes gloriosos y eternamente recordados, aunque pueden surgir en cualquier momento, forjándose en la lucha diaria contra el régimen. Como armas solo podrá contarse con machetes lo que sería inmolarse inútilmente al enfrentarse a fusiles automáticos o a tanques de guerra. Entonces yo vuelvo a preguntar: ¿Cómo va a ser posible la llegada de la libertad si solo tenemos a ese pueblo reprimido, hambreado y sacrificado por la dictadura más larga de América?

Considero a mi humilde juicio que están dadas las mismas condiciones que llevaron a los Estados Unidos a intervenir en Cuba cuando el conflicto contra España en 1898. El mundo entero conoce la precaria situación en que vive actualmente nuestro pueblo: se mantiene el hambre, la socialización de la miseria: convirtieron a Cuba, un país próspero en pleno desarrollo, en un país de pobres; la mala calidad de la salud: hay epidemias como el dengue, el cólera y carencia de medicamentos en general; solo faltaría la reconcentración weyleriana, pues la represión contra todo el que protesta o se opone pacíficamente al régimen no ha cesado un solo día desde hace casi 60 años. Estas son las causas del éxodo imparable que desangra el país y que constituye un problema para los Estados Unidos y los pueblos vecinos, como mismo lo ha constituido hasta hoy la existencia de la guerrilla colombiana con su compendio de muertes y drogas y los movimientos guerrilleros izquierdistas por casi toda América Latina y muchas partes del mundo, que también fueron creados, financiados y entrenados por Cuba, así como el amparo actual a los países del Alba, especialmente a la dictadura venezolana.

Los Estados Unidos han sido los heraldos de la libertad en el mundo. La sangre de sus mejores hijos se ha derramado en muchos lugares donde el mal amenazaba con la tiranía y la opresión: Las dos guerras mundiales, Corea, Vietnam, Panamá, Granada, Afganistán, Irak entre otros muchos ejemplos. No es moral y va contra los valores éticos norteamericanos que a solo 90 millas de casa un pueblo viva cautivo, hambreado y sin futuro porque a una familia de tiranos, enemigos acérrimos de la Gran Nación Americana, quieren mantenerse en el poder a fuego y sangre.

Apenas de lograrse el triunfo castrista el propio líder preguntó: “¿Armas para qué?” Luego afirmaron que las armas se emplearían para fabricar arados y tractores. Llegó entonces la época en que sin control alguno, todos los revolucionarios “comecandelas” andaban con un arma de fuego al cinto. Luego vino la recogida de esas armas y solo las mantuvieron los agentes encubiertos de la Seguridad del Estado y los cuerpos represivos. El máximo líder andaba siempre con su pistola al cinto como en aquellos tiempos de pandillero universitario. Vino la compra de armas y aviones y se pidió apoyo a la población: Cuba se convirtió por obra y gracia de la Unión Soviética en una verdadera potencia militar en detrimento de la vida de su hambreado pueblo. Vuelvo entonces a preguntar: ¿Con un pueblo completamente desarmado que tiene tras sí a un miembro de la Seguridad del Estado para controlar cada 200 personas, qué sublevación podría tener éxito?

Hemos caído en una noria, en un movimiento perpetuo alrededor de un mismo círculo. Ya los Castros tienen a sus continuadores, nietos e hijos, elegidos por ellos mismos. Es el mismo caso de Corea del Norte, donde se prolonga el poder de mano en mano familiar. Los Estados Unidos no pueden seguir soportando que todo un país se tenga que trasladar a su territorio. La operación quirúrgica es necesaria. Mientras sigan los vuelos, los cruceros, el turismo, las remesas, los conciertos, las series, las películas, la “Hidra de Lerma” seguirá creciendo y viviendo a sus expensas manteniéndose así el infame régimen con todo su aparato represivo y las carencias de siempre. No olviden que aquel legendario monstruo mitológico griego tenía siete cabezas y por cada una que perdía le salían otras dos. Hércules, después de una lucha titánica logró cortárselas todas, quemar a la bestia y enterrar al fin su cuerpo. Los cubanos necesitan enterrar a ese monstruo aferrado al poder pero ya quedan pocas fuerzas para levantar la espada cercenadora: la solución necesariamente dependerá de esa ayuda imprescindible, crucial, definitiva.

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