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Domingo, 17 de diciembre 2017

Mujer, mucho más que un género

Preocupa que estén llegando mensajes de discriminación incluso desde altos cargos políticos

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Manifestación por los derechos de la mujer (rightsforwomen.net)

MIAMI, Estados Unidos.- Ocurrió en el seno del parlamento europeo el pasado 1 de marzo durante una discusión sobre la brecha salarial entre hombres y mujeres. Janusz Korwin-Mikke, eurodiputado polaco por un pequeño grupo de extrema derecha, manifestó su apoyo al mantenimiento de las diferencias de pago por razones de género. Justificó esa postura desde una lógica que pareciera imposible escuchar a estas alturas del desarrollo social alcanzado por la humanidad, bajo el argumento de que la noción de igualdad sobre el potencial intelectual de hombres y mujeres es un estereotipo del siglo XX y debe ser destruido por falso.

“Por supuesto que las mujeres deben ganar menos que los hombres porque son más débiles, más pequeñas y son menos inteligentes. Deben ganar menos y ya”. De esta manera rotunda se manifestó el diputado, quien fue sancionado con diez días de suspensión en su cargo. A pesar de la contundente respuesta dada por varias eurodiputadas y la reducida representatividad del partido que representa Korwin-Mikke, no deja de ser preocupante que retóricas de este tipo reciban apoyo suficiente para obtener un asiento en la capital de la Unión Europea.

Parecería que la evaluación expresada por el eurodiputado polaco obviara el rol de las féminas, incluyendo a sus propias compatriotas,  en el devenir histórico de Europa y del mundo. Desconocería por ejemplo el papel de tres mujeres polacas, destacadas por poseer los atributos que algunos minimizan e incluso pretenden negarles: Marie Curie, Premio Nobel en 1903 por sus estudios sobre la radioactividad, y el descubrimiento de los elementos químicos polonio y radio; Irena Sendlerowa, llamada el “Ángel del Guetto de Varsovia”, enfermera y trabajadora social católica,  candidata al Premio Nobel de la Paz 2007 por salvar a 2 500 niños judíos; o Krystyna Krahelska, quien sirvió de modelo al monumento de la Sirena Varsoviana y muriera poco tiempo después combatiendo durante la sublevación de la capital polaca contra los ocupantes nazis. Constituyen apenas tres muestras del valor y la grandeza femenina presentes en cualquier campo.

No existe sitio imposible para la presencia de la mujer ni escenario vacío de su paso profundo. La escritora bielorrusa Svetlana Alexievich destaca en el libro La guerra no tiene rostro de mujer la participación heroica de mujeres que afrontaron la guerra desde todos los puntos del frente de batalla.

Curiosamente, la determinación de Estocolmo para otorgarle el Nobel de literatura 2015 a la autora por este libro recibió la crítica de varios detractores al considerar que el mismo carecería del suficiente valor literario que amerite tamaño reconocimiento. Sería suficiente señalar el merecimiento del premio por la valía testimonial de veteranas sobrevivientes que, siendo adolescentes, salvaron a miles de heridos sacándoles a rastras bajo la metralla nazi, que combatieron como artilleras, aviadoras, marinas, guerrilleras, sirvieron en comunicaciones e inteligencia, o simplemente presenciaron el asesinato de sus hijos manteniendo el silencio valeroso para salvar a otros de la furia fascista.

No se habían apagado los ecos de la diatriba provocada por las palabras de Korwin-Mikke, cuando desde Caracas llegó una nueva prueba del valor femenino en la persona de la fiscal general de Venezuela Luisa Ortega Díaz, quien, Constitución en mano, echó al traste la movida del Tribunal Supremo para poner todos los poderes en manos del presidente Nicolás Maduro. La declaración de Ortega puso en crisis los planes de quienes pretendían anular al Congreso de mayoría opositora y colocar al país al margen de la democracia.

Cabría preguntarse si el eurodiputado nacionalista polaco y los que piensan como él habrían dado su voto (o lo hicieron en el caso de haber estado presentes en su momento) para que mujeres destacadas internacionalmente por su lucha en diferentes terrenos, recibieran la distinción del premio Sajárov. Casos como el de la jovencita Malala Yousafzai, valiente activista por el derecho de las niñas musulmanas a acceder a los estudios, Ellen Johnson-Sirleaf (Presidenta de Liberia), Leymah Gbowee y Tawakkul Karman, por su iniciativa de parar un prolongado y cruento conflicto africano, o al grupo de las Damas de Blanco cubanas lideradas por la activista Laura Pollán que hicieron lo que pocos hombres, cuando se atrevieron al tomar las calles cubanas vedadas a actos que no fueran aprobados por el oficialismo castrista.

Por desgracia, el comportamiento machista defendido por el legislador europeo no es único en nuestros días. Numerosos hechos de violencia de género, explotación de todo tipo y marginaciones que rigen en diferentes sociedades sobre las mujeres hacen que el discurso del señor Korwin-Mikke no aparezca como una mera anécdota grotesca o un episodio sin importancia dada la procedencia del enfoque.

Mujeres que no solo enfrentan la violencia machista de quienes creen tener en sus manos la decisión sobre la vida o la muerte de su pareja, o de personajes apoyando que ellas no merezcan salarios porque son más débiles y menos inteligentes que el hombre, presenta contrapartida desde el otro lado de la barrera. Se trata de los que a partir de la afirmación de derechos e igualdades producen ideas preocupantes que pudieran significar todo lo contrario, pese a que las propuestas vengan bajo una envoltura que anuncia plenitud de buenas intenciones.

La noticia de un proyecto lanzado en los tecnologizados terrenos de Silicon Valley, Facebook y Google habla de una oferta que cubre el costo del congelamiento de los óvulos de sus empleadas para garantizar una maternidad planificada a largo plazo y que el proceso no interrumpa el desarrollo laboral de las jóvenes profesionales. Un propósito que puede esconder otra realidad mucho menos desinteresado al pretender superponer los valores productivos sobre el derecho a un plan de gestación normal.

Los que se oponen a la propuesta “feminista” ven en ella otras intenciones muy diferentes a los que se dice buscar. Costear el gasto de la conservación de óvulos puede leerse en clave de una paternidad libre de ser ejercida en cualquier momento mientras que a las mujeres les queda escoger entre la posibilidad de posponer la maternidad para tener futuro en la empresa donde laboran. Peor aún que de no acogerse al plan queden señaladas entre las que decidan ser madres jóvenes y las que opten esperar a la cuarentena y merecer por ello el premio que sus empleadores. Un mensaje velado cuya lectura sería: “Dedícate a la empresa y la empresa dentro de unos años te premiará por el sacrificio”.

Vaya este escrito a la memoria de la política española Carme Chacón, muerta de manera repentina el pasado 10 de abril. Primera mujer en ocupar el Ministerio de Defensa en España y que años antes se desempeñara al frente de Vivienda. La profesora universitaria y militante del PSOE fue fuerte candidata a la dirección de su partido y a la postulación socialista para buscar la presidencia del país. La cardiopatía congénita que le produjo prematura muerte a la edad de 46 años no fue obstáculo para su meteórica carrera. Ni siquiera para impedirle que fuera madre en plenas funciones como Ministra. De ella sus rivales ideológicos destacan integridad, valentía y seriedad. El presidente Mariano Rajoy destaca en un mensaje su gran sentido político de Estado.

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