El nudo gordiano en la Primavera Roja de Venezuela

El nudo gordiano en la Primavera Roja de Venezuela

Si hubiera un cambio miles de oficiales de alto rango perderían los privilegios otorgados en la era de Hugo Chávez

Foto tomada de El Nuevo Herald
Foto tomada de El Nuevo Herald

NUEVA YORK, Estados Unidos, abril -Las protestas en Venezuela cumplieron dos meses de haberse iniciado y no tienen para cuando terminar.

La voluntad de poner fin a la crisis no existe en el mandatario Nicolás Maduro y el resto de los integrantes del gobierno venezolano, que siguen sin vacilar las directrices de La Habana.

El ala radical de la oposición venezolana sabe que debe mantener la lucha en las calles, como única alternativa a sacar a Maduro del poder, insistiendo que está controlado por los castristas, que se adueñaron del país petrolero para poder sobrevivir.

Hoy líderes, como María Corina Machado y Antonio Ledezma, argumentan que el diálogo entablado con Miraflores es una farsa, sólo para engañar al país y a la opinión pública internacional y no hay intención de aminorar la violencia ni poner en libertad a los presos políticos.

Sin embargo, el diálogo ha servido para enviar un claro mensaje al pueblo, de las razones del porqué de la lucha y la desobediencia civil iniciada el 12 de febrero.

Los militares venezolanos y los mismos chavistas se encuentra divididos, pero las órdenes de intervenir y poner fin a la crisis deben venir de los altos integrantes de la fuerza armada. La decisión de actuar es difícil que se tome, a menos que el disgusto general se acreciente al máximo.

Esto se debe a que la fuerza de mando militar teme al cambio. Miles de oficiales de alto rango perderían los privilegios otorgados en la era de Hugo Chávez, quien les concedió bienes, prebendas y salarios que los hicieron millonarios. Maduro solo tuvo que mantener ese tren de otorgamientos y añadir unos cuantos ascensos.

Ahí, en este asunto de pérdida de todo lo ganado y el temor a futuras investigaciones de los bienes adquiridos por generales, coroneles y otros importantes oficiales venezolanos, radica todo el nudo gordiano del asunto.

Sólo un golpe certero contra ese nudo podría cambiar drásticamente el panorama actual de Venezuela y eso es lo que la mayoría del país espera, pero no sabe de dónde, cómo y cuándo vendrá.

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