El extraño mundo de la OEA y Venezuela

El extraño mundo de la OEA y Venezuela

Ofrecer la OEA como solución un diálogo, es casi risible frente a la violencia ordenada por Nicolás Maduro

OEANUEVA YORK, Estados Unidos, marzo -El caso de la OEA y Venezuela está envuelto en un surrealismo difícil de entender si no se le añade la ecuación del izquierdismo en el primer párrafo.

La actitud del secretario general de la OEA José Miguel Insulza hacia la crisis de Venezuela, hay que verla y sopesarla en razón a su izquierdismo a toda prueba, donde lamenta las críticas emitidas al organismo por el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, y la ruptura de relaciones entre su Gobierno y el de Panamá, pero no hace nada concreto para buscar, como entidad, una solución al problema.

Una llamada al diálogo en Venezuela es tan inútil en este momento como colocar un parche curita a una herida mortal. La reunión de los países que conforman la OEA fue a puertas cerradas para evitar, con toda seguridad, que se dijiese algo que pudiera “herir los sentimientos de Nicolás Maduro”, quien como una medusa de siete cabezas aplasta, hiere y mata a los manifestantes de Venezuela que se han atrevido a desafiarlo.

Sería otorgarle a Maduro demasiada inteligencia, frente a lo que está ocurriendo en esa nación de América Latina, si no se tuviera en cuenta que la escena fue visualizada hace años por Hugo Chávez, quien preparó y dio armas a los contingentes que hoy arrasan los focos donde se llevan a cabo las principales batallas contra el régimen venezolano.
Chávez, a instancias de La Habana, tuvo especial cuidado de crear estas fuerzas con armas, vehículos y dinero dentro de los barrios, entre ellos el colectivo La Piedrita.

Entre los encargados de ejecutar esta acción estuvo su fiel colaboradora, la dirigente del partido Unidad Popular Venezolana, Lina Ron, fallecida -lamentablemente para él- el 5 de marzo del 2011 de un ataque al corazón a los 51 años de edad.
Cabe recordar que debido a los excesos bélicos de Lina Ron, de sistemáticos ataques a los medios informativos, Chávez tuvo que ordenar que fuera detenida en el 2009 en la sede de la Dirección de Inteligencia Militar, en Caracas, como una forma de aquietar a la opinión pública. La celda, que más parecía una habitación de un hotel de cinco estrellas, estaba abierta y la “combatiente” podía entrar y salir de ella a su voluntad. Fue puesta en libertad dos meses después y siguió con sus tácticas de ataque, hasta morir de un infarto en el 2011.

Sin embargo, las fuerzas que hoy se están empleando en las manifestaciones ya estaban creadas y probadas. Mientras tanto la reunión a puertas cerradas de los países integrantes de la OEA tiene poco que ofrecer. Insulza, aunque reconoce que es “innegable que existe una crisis política profunda” en Venezuela y que la solución “no pasa por el derrocamiento de un Gobierno que fue elegido hace menos de un año ni por el desconocimiento y hostilización permanente de una oposición que también mostró su fuerza en las urnas”, sigue insistiendo en el diálogo entre las partes.

Ofrecer la OEA como solución un diálogo, es casi risible frente a la violencia ordenada por Nicolás Maduro, creada por años pensando justamente en el escenario de protestas que hoy sacude a Venezuela.

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