El congreso de ellos

El congreso de ellos

Hoy día, el castrismo es una circunstancia política bajo control americano

(Foto: cubadebate.cu)
(Foto: cubadebate.cu)

SAN SEBASTIÁN, España.- Como decían los curas cultos de antes : “Ite missa est”, es decir, idos por ahí a decir lo que dije que ya esta vaina se acabó.

Cerraron el circo, ese congreso del Partido Comunista en Cuba que fue, como siempre, el cónclave de “La Familia” y se terminó con sus lemas, con sus disciplinados reptantes que aplauden verificando con el rabillo del ojo si el compañero sentado al lado se atreve a no aplaudir.

Fue una formalidad, una suerte de claustro donde se proclamaron las incantaciones dogmáticas de toda la vida en las que ni ellos mismos creen porque en Cuba, como en todas partes, la realidad huye del artificio. Los allí reunidos (con los ojos en blanco por la pasión) lo saben de sobra y Raúl también: eso no pare más.

El discurso de apertura del subjefe fue una verdadera falta de respeto al pueblo cubano, en especial, cuando el general – presidente justificó la existencia de un partido único en el espectro político cubano, lo dijo con sorna cruel, con esa ironía que tienen los viejos cuando están al borde del abismo. Fue un desenfado burlón que los cubanos no debemos olvidar porque nos permite medir la enorme fragilidad ideológica en que se encuentra el régimen.

Sabemos perfectamente que si, a su edad, el albacea del “Ido Mayor” se divierte con semejantes gracias, es sencillamente porque el nuevo statu quo con EE.UU se lo permite. Hoy día, el castrismo es una circunstancia política bajo control americano, un control del cual se desprenden los acuerdos financieros con el Club de París, los intercambios de todo pelo con el “enemigo” tal y como si La Habana bien valiera todas las perretas seniles y todas las apariencia de otros tiempos.

Es cierto que nadie quiere un conflicto civil en Cuba, lo cual equivaldría (hay que saberlo) a tres veces los horrores de la guerra en Siria dado el espeluznante rosario de odios y rencores acumulados desde enero de 1959. A esa eventualidad, “el aparato” U.S. preferirá mil veces la gestión liberticida de las actuales fiambres en ascuas.

La única opción viable para que Cuba no deje de existir como entidad nacional parece ser esa lucha heroica de los opositores en la isla, una lucha pacífica cuyo vector es el convencimiento de la gente de que hay una vida posible sin represión, sin exilios políticos, con salarios decentes y sin miedo.  Al final, los cubanos ganarán la batalla pero largo es el camino hacia la libertad.

[fbcomments]