¿Desapareció o lo desaparecieron?

¿Desapareció o lo desaparecieron?

¿Desapareció Camilo en el mar? ¿O Fidel Castro lo hizo desaparecer? A muchos cubanos les parece más creíble la segunda opción

camilo

SANTIAGO DE CUBA, Cuba.- El primer titular del noticiero de la noche de la televisión privada de la familia Castro -Única televisión permitida en nuestro país-, el 28 de octubre del presente año, fue: ¨Rinden los cubanos homenaje a Camilo Cienfuegos en el aniversario 57 de su desaparición física¨. Luego vimos a dirigentes, militares, trabajadores y estudiantes, todos al servicio de la familia dueña de la televisión y de todo en Cuba -cuando unos pocos son dueños de todo, los demás no son dueños ni de sus vidas-, echar flores al mar o ríos en homenaje al valiente y querido guerrillero. Lázaro Expósito, Secretario del PCC en la provincia Santiago de Cuba, y su séquito, depositaron sus flores en la contaminada bahía santiaguera.

¿Desapareció Camilo en el mar? ¿O Fidel Castro lo hizo desaparecer?  A muchos cubanos les parece más creíble la segunda opción. Mi padre, Daniel Ferrer, luchó en la Columna 9, comandada por Huber Matos, y, estando yo aún en la escuela primaria, me decía que Camilo no había caído en el mar, que eso era un cuento. Nunca nos explicó por qué lo afirmaba. Como desde niño nunca me ha gustado que me engañen o que me utilicen, desde el 5to grado en adelante nunca más “eché flores a Camilo”. Nada se ha encontrado de la avioneta supuestamente caída al mar. ¿Necesitaremos un buzo como el que encontró los restos del avión de Antoine de Saint-Exupéry?

Si Camilo era -pienso que sí-, el hombre valiente, inteligente y sincero que luchó por devolver la democracia al pueblo cubano -la inmensa mayoría de los que lucharon contra Batista creían que luchaban por reinstaurar la Constitución de 1940, nunca imaginaron que estaban luchando para que una familia se adueñara de toda la nación-, es lógico pensar que al notar el nefasto camino por donde los Castro empujaban la Revolución, debe haber expresado su inconformidad, o por lo menos Fidel y Raúl deben haber imaginado que no sería fácil de manipular y, en ambos casos decidieron desaparecerlo. Y si así fue, bien merece flores, respeto, admiración, y justicia. Pero no que participemos de la farsa castrista de echarle flores en el mar.

Si, al contrario -pienso que no-, Camilo era otro dócil instrumento en manos del Stalin de Birán, siempre dispuesto a cumplir órdenes, aunque esas órdenes convirtieran a su patria en una nación esclava, y que en verdad desapareció en un accidente aéreo en el mar luego de detener a Huber Matos, entonces es lo mejor que le pudo pasar. Así murió limpio, sin cargar sobre sus hombros los graves y continuos crímenes que luego ha protagonizado la tiranía. Si así fuera, no merece ni flores, ni admiración.

Pero creo que sí merece flores, respeto, admiración y justicia. Por eso no le llevo flores al mar. Un día sabremos dónde se encuentran sus restos. No sé por qué, cuando se habla de Camilo, de otros colegas y víctimas de los Castro, incluyendo hasta al comunista argentino que tantos cubanos fusiló en la Cabaña, recuerdo a Lev Trotski, Serguei Kírov, Lev Kámenev y Grigori Zinóviev, entre otras víctimas de las purgas de Iósif Stalin.

Se dice que no hay pruebas de que Stalin ordenase asesinar a Kírov, tampoco de que Fidel haya desaparecido a Camilo. Lo cierto es que a Stalin no le gustaba que le hiciesen sombra y los Castro aún privan del Sol a cualquiera que les resulte, aunque mínimamente, rebelde. Kírov y Camilo resultaban camaradas molestos. Los que todo lo quieren hacen de todo para controlarlo todo y luego acomodan toda la historia como mejor les conviene. Pero, cuando Stalin, no existía Internet.

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