Sin miedos para el retrato

Sin miedos para el retrato

Los países democráticos del mundo suelen ser condescendientes

Nicolás Maduro y Raúl Castro juntos en un acto oficial (Foto: Cubadebate)

MIAMI, Estados Unidos.- Los países democráticos del mundo, esas sociedades afortunadas donde el respeto a los derechos humanos y a la libertad de expresión están sacralizados por sus leyes y por la conducta impecable de sus líderes, suelen ser condescendientes, comprensivos y mirar entretenidos el cielo azul o las nubes grises, a la hora de plantearse el asunto de sus relaciones con el gobierno cubano, una dictadura arcaica y violenta que no usa máscara ni anestesia.

Ahora, en estos tiempos, se les puede ver enfurruñados y severos con Nicolás Maduro y sus amigos porque quieren imponer en Venezuela una copia de la estructura de mando que funciona en Cuba. Al mismo tiempo, en los salones donde firman advertencias o amenazas contra los herederos del chavismo, se apresuran a rubricar con desenfado proyectos de convenios con el castrismo, invitaciones a ministros, ayudas económicas, mamotretos de colaboración para enviar a sus inversores y expertos a trabajar sobre los escombros que dejó el socialismo en la Isla.

Allá van todas las semanas, enguayaberados y felices, a dialogar y estrechar sus contactos con la élite criolla que los recibe con música y cocteles por oportunismo y conveniencia y que, desde luego, es la que le impone a los ciudadanos cubanos un brutal mecanismo de represión que tiene sus parientes más cercanos en Corea del Norte, China y Vietnam.

Artículo publicado originalmente en El Nuevo Herald. Para leer el texto completo, haga clic aquí.

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