Vivir en un albergue parece ser algo normal

Incapaz de resolver crisis de vivienda, régimen trata de apilar a damnificados en viejas fábricas, almacenes o cuarteles

LA HABANA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -Desde hace diez años, el tema de la vivienda encabeza la problemática social cubana. El Estado, imposibilitado de cubrir la demanda a mediano y largo plazo, apuesta por donar sus posesiones abandonadas e insalvables. Familias de damnificados, apelando a sus magros recursos y con esfuerzos propios, se subdividen en almacenes, fábricas, escuelas, oficinas y hasta en cuarteles de la policía abandonados.

Oficinas de una antigua fábrica abandonada por peligro de derrumbe, ubicada en la carretera del Cuervo, en el municipio habanero de Arroyo Naranjo, fueron entregadas con carácter provisional a tres familias de damnificados. En los almacenes de la desmantelada fábrica de conserva La Ideal, en el capitalino municipio San Miguel del Padrón, otras familias se acotejan a como dé lugar. La estación de ferrocarril San Francisco de Paula, en el mismo municipio, sirve de cobija “temporal” a tres familias desde finales de los 90.

Con menor cuantía, estos espacios donados por el Estado existían antes de 2006, año en que Fidel Castro delegaba sus poderes por razones de salud. Ya desde 1996, parte de la escuela Internacional de Deportes y Cultura Física (EIFD), del municipio habanero de Cotorro, fue habilitada para que decenas de familias damnificadas pernoctaran provisionalmente. Estas familias y sus descendientes aún viven en la EIDF.

Comunidades de tránsito como Gambute, Mantilla, El Comodoro y Martín Pérez, todas en la capital, superan los quince años de habilitadas.

Según el vicepresidente destronado Carlos Lage, el 2006 cerró con 111 mil 373 viviendas fabricadas, 78 mil 833 más de lo que se construyó en 2011 (32 mil 540). Datos ofrecidos por el Instituto Nacional de la Vivienda, reflejan que en Cuba se deben construir entre 60 y 70 mil viviendas. Sin embargo, se fabrican por la vía estatal unas 16 mil, y entre 8 y 10 mil por esfuerzos propios. El Estado insiste en que su prioridad es “resolver a los albergados por derrumbes”.

¿Acaso La Habana, receptora de más de 20 mil nuevos inquilinos cada año, sobre todo del interior del país, registra en el plan anual de construcción de viviendas los espacios y “comunidades de tránsito” que anualmente entrega a damnificados y casos sociales? Considerando un fondo habitacional de más de 3 millones de viviendas en todo el país, el 61% está en buenas condiciones, y el resto regular o mala, según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). Se augura que la demanda anual duplique los planes de construcción y reparación de viviendas.

Oris Silvia Fernández, presidenta del Instituto Nacional de la Vivienda, entrevistada para el nuevo espacio de telenoticias Cuba Dice, argumentó: “Nosotros tenemos una situación bien complicada en la capital del país porque tenemos 5 mil 471 familias albergadas, y tenemos que decir que existen otros núcleos familiares que viven en edificios críticos con situaciones estructurales bien complicadas en la capital, y estamos hablando de una necesidad total de 28 mil viviendas.”

Según la ONE, la capital cubana cuenta con más de 6 mil ciudadelas, cuarterías y viejas casas subdivididas, además de 46 asentamientos –entre ellos las comunidades de tránsito- en la periferia, donde habitan unas 18 mil personas. Todas ellas, y las nuevas generaciones que le suceden, han esperado por más de veinte años una vivienda digna. Sin embargo, ¿estadísticamente son casos resueltos para el gobierno?

En medio de la interminable lista de damnificados, la entrega de terrenos por parte del Estado no parece estar sobre el tapete. Amén del decreto ley 217 (1997), el cual regula el flujo migratorio hacia la capital, el ingreso de emigrantes orientales incrementa la necesidad total de viviendas en la capital.

Por causa de los huracanes y tormentas tropicales, en los últimos 10 años se han afectado más de 1 millón de viviendas. Con el huracán Sandy, que afectó el oriente cubano, en octubre de 2012, las provincias más afectadas, Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo, arrojaron un total de 22 mil 396 derrumbes totales de viviendas. Al cierre del primer semestre, quedaban pendientes 20 mil 710. De ciclones anteriores, me refiero al Gustav, Ike y Paloma, según Silvia Fernández, “quedan pendiente 40 mil por derrumbes total.”

La oriental provincia de Santiago de Cuba tiene un fondo habitacional de 329 mil 191 viviendas, el 40% regular o en mal estado. De este fondo, el huracán Sandy afectó 171 mil hogares, y solo el 44% de los damnificados han resuelto su situación.

Ante la escasa producción de materiales y un programa gubernamental de construcción de vivienda que no supera las 20 mil anuales, las soluciones temporales parecen imponerse. Está por definir si éstas llegaron para quedarse.

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Odelín Alfonso Torna

Odelín Alfonso, La Habana, 1970. Graduado en 1989 en la especialidad de Industria Electrónica, en el antiguo centro tecnológico Eduardo García Delgado. En el año 2004 se inicia en la oposición interna como coordinador en la región occidental del Partido Liberal Ortodoxo, y en la prensa independiente en 2005

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