Sin anestesia

Medios internacionales elogian, por ignorancia, bondades del sistema cubano de salud, ajenas a la realidad que sufrimos

LA HABANA, Cuba, febrero, 173.203.82.38 -Las supuestas bondades del sistema sanitario cubano que proclama el gobierno se divulgan por organismos y revistas especializadas a nivel internacional. La otra mirada, la del ciudadano común, es omitida en los medios informativos del país y también en los de buena parte del mundo.

Según un artículo divulgado en The New England Journal of Medicine, “en Cuba todas las personas tienen un médico de familia, los servicios de salud son absolutamente gratuitos y es innecesaria autorización alguna para acceder a ellos”, reveló este recientemente el semanario cubano Orbe.

Según este mismo intermediario, The New England Journal of Medicine señala, además, que pese a las limitaciones de recursos económicos que tiene la Isla, ha resuelto problemas que el gobierno de los Estados Unidos no ha logrado abordar. Como siempre, la comparación con países de mayor desarrollo y nivel destaca la eficiencia y alcance de la salud en Cuba.

Sin negar que en teoría existan todas esas bondades, en la práctica es otra la realidad. En el momento actual, si el médico de la familia no está cumpliendo una misión en el extranjero, se encuentra “visitando a un paciente en el terreno”, cursa un seminario, o tuvo que asistir a una reunión del partido.

o si fuera poco, si está el médico, no cuenta con recetarios, no hay esfigmomanómetro para tomarte la presión arterial, el salbutamol está en falta, ese día la consulta es solo para personas de la tercera edad, o el turno con el especialista que requieres será para dentro de seis meses.

Para nadie es secreto que mientras los servicios de salud cubanos se comercializan en el extranjero, la infraestructura nacional se derrumba, muchos medicamentos no aparecen  o sólo se pueden comprar en farmacias que venden en divisas, y los hospitales no cuentan con las mínimas condiciones para atender a los pacientes.

Hospitales y policlínocos donde las aguas albañales corren por las paredes, los sanitarios están tupidos, no hay agua para bañar al enfermo, se carece de  ropas de cama, existe un déficit de técnicos y enfermeras, o estudiantes de medicina sin el nivel requerido atienden a los pacientes, son algo cotidiano en medio de las promocionadas bondades del sistema de salud cubano.

Además, para acceder a centros hospitalarios de primer nivel, como el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEC) o la clínica internacional Cira García, es necesario ser extranjero, o tener divisas para pagar, o ser miembro de la nomenclatura gubernamental o familiar de uno de ellos.

Esta situación en el sistema de salud nacional no sólo limita o prohíbe el acceso a un servicio de calidad, sino también obliga a los cubanos a buscar atención en instituciones médicas mediocres, y hasta para eso, en no pocas ocasiones tienen que sobornar por el ingreso y adquirir en bolsa negra algunos medicamentos, hechos que no reporta la prensa internacional.

Son tantas las carencias que existen para un paciente cubano sin dinero, o sin amistades o vínculos con algún círculo de poder, que para realizarse un análisis o tirarse una placa de rayos X, entre otros servicios supuestamente al alcance de toda la población, los pacientes tienen que pagar por la izquierda, como se llama en Cuba a una acción ilegal.

Como ejemplo reciente, en la clínica estomatológica Bayamo, en la provincia de Granma, sólo se aplica anestesia a las embarazadas. Quienes no lo estén, tienen que extraerse las piezas mediante acupuntura o a sangre fría. Esa misma situación se registra en el policlínico Manduley y en otros centros especializados de la capital.

La recomendación que dan algunos técnicos es que si consiguen la anestesia por cualquier vía (léase a través de alguien que la robó, o con un amigo o pariente), el doctor les extraerá hasta la muela del juicio.

En la Cuba actual no sólo está ausente o te maltrata el médico de la familia, tienes en muchas ocasiones que pagar por los servicios “gratuitos” de salud, y nunca puedes acceder sin autorización o “palanca” de la élite comunista a los servicios de excelencia del país, como refleja la prensa internacional.

Acá y ahora debes padecer la insolidaridad de médicos y empleados de la salud que debieran atenderte, pero prefieren hacerlo dónde y con quienes les ayuden a escapar de esta enfermedad crónica y letal que se llama revolución.

vicmadomingues55@gmail.com

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