Raúl Castro mueve sus fichas

Raúl Castro mueve sus fichas

Raúl Castro maniobra cuidadosamente con vistas a garantizar paulatinamente el relevo de la envejecida clase gobernante cubana

LA HABANA, Cuba, diciembre, 173.203.82.38 -Lo mismo de una manera explícita que de un modo algo más encubierto, lo cierto es que el gobernante Raúl Castro maniobra con vistas a garantizar paulatinamente el relevo de la envejecida clase gobernante cubana. Claro, se trata de un proceso que se realiza con extremo cuidado, ya que las figuras escogidas para la sucesión deben demostrar que están dispuestas a cumplir dos condiciones que el castrismo considera inviolables: en primer término, no aspirar al poder mientras existan los dirigentes históricos de la revolución; y en segundo lugar, que sepan conservar el legado de los hermanos Castro una vez que hayan desaparecido de la escena política los hombres de la Sierra Maestra. Porque, con independencia de algún que otro percance específico, la sospecha de que no observarían las premisas anteriores, de seguro selló la suerte de los Aldana, Lage, Robaina y Pérez Roque, entre otros.

Uno de los más recientes movimientos de cuadros que apunta en esa dirección fue el ascenso del canciller Bruno Rodríguez Parrilla al Buró Político del Partido Comunista. Todo hace indicar que Bruno clasifica como un funcionario muy obediente, incapaz de apartarse un milímetro del guion confeccionado por la cúpula del poder. El propio general-presidente, al presentar la propuesta de Rodríguez Parrilla durante el V Pleno del Comité Central, lo calificó de “joven brillante que se destaca por la disciplina y seriedad asumidas en cada una de las importantes tareas que ha desempeñado durante su vida”.  Y aunque en realidad no es un hombre tan joven, sus 54 años constituyen un soplo de aire fresco para el añejado colectivo de septuagenarios y octogenarios que mayoritariamente integran esa instancia superior del Partido.

Y si plenamente visible ha sido la intención sucesora en el caso de Bruno, más sutil se presenta el propósito en torno a la trayectoria de Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Después de su no muy lejana designación como vicepresidente del Consejo de Ministros, Díaz- Canel ha iniciado una carrera meteórica que lo ha llevado a los primeros planos en el Buró Político, a tal extremo que algunos se aventuran a considerarlo ya el tercer hombre en el aparato de poder, detrás de Raúl y Machado Ventura. Aunque eso de vislumbrar a la tercera figura cae en el terreno de la especulación, pues aquí solo se definen al primero y segundo secretarios del Partido. Es necesario leer entre líneas u observar ciertas costumbres de las altas esferas del gobierno para formarnos un criterio al respecto. Por ejemplo, se estima que el general Abelardo Colomé Ibarra (Furry) es hasta ahora la tercera figura, puesto que acompaña a Machadito en los recibimientos de Raúl cada vez que el Presidente regresa al país procedente del exterior. Entonces habría que esperar por una nueva salida del General de Ejército, para comprobar si Díaz- Canel se incorpora o no a la comitiva de recepción. De todas maneras, resalta el hecho de que haya sido Díaz-Canel quien representara al país en los últimos compromisos internacionales de importancia, como la asunción presidencial de Enrique Peña Nieto en México, o la cumbre del ALBA en Caracas.

Otro escenario donde podríamos presenciar la irrupción de nuevos rostros en la cima del poder estaría relacionado con la elección de diputados a la Asamblea Nacional el 2 de febrero. Porque en ese contexto deben ser elegidos el presidente y los vicepresidentes del Consejo de Estado. Y es muy probable que al envejecido equipo de vicepresidentes (Machadito, Furry, Ramiro Valdés, Esteban Lazo y Gladys Bejerano) se una alguna figura más joven, que bien podría ser el propio Díaz-Canel, o si se quisiera una inclusión de género, podrían sorprendernos con alguna de las féminas de reciente promoción, como Ana María Mari Machado, actual vicepresidenta de la Asamblea Nacional; Teresa Amarelle, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas; o la presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Inés María Chapman. Esperemos.

Acerca del Autor

Orlando Freire Santana

Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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