Pobrecito el fútbol cubano

Pobrecito el fútbol cubano

No tiene sentido descuidar deportes que cuentan con más tradición entre nosotros, para intentar sobresalir en otro que nos es ajeno

LA HABANA, Cuba, julio (173.203.82.38) – El equipo nacional de fútbol de Cuba acaba de realizar una actuación decepcionante en la Copa de Oro, evento celebrado del 5 al 25 de junio en varias ciudades estadounidenses. El conjunto cubano permitió dieciséis goles y anotó uno.

Un artículo aparecido en el periódico Granma, además de lamentar el descalabro, afirma que la calidad del fútbol cubano sólo se hará presente cuando ese deporte se convierta en un fenómeno de masas; cuando haya cientos de miles de niños practicándolo, y si el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) logra concebir un proyecto que aglutine a las escuelas, empresas y organizaciones de masas, con el objetivo de estructurar un calendario competitivo donde participen las instituciones del país. Además, el articulista no concibe cómo la amplia cobertura futbolística internacional que ofrece la televisión cubana (cinco programas semanales durante todo el año) no ha logradoel despegue definitivo de ese deporte hacia planos estelares.

Resulta conveniente sugerirle al articulista que ponga los pies sobre la tierra, y no olvide que vive en un país con escasos recursos materiales y financieros, y que es más lógico que todo ese andamiaje que solicita para el desarrollo del fútbol, el país lo destine a especialidades en las que brilla más a escala mundial: el béisbol, el voleibol y el atletismo. No tiene sentido descuidar deportes que cuentan con más tradición entre nosotros, para intentar sobresalir en otro que nos es ajeno, y en el que siempre, o al menos por largo tiempo,  seremos cola de león.

Ah, y muy importante, el articulista obvia que el exceso de fútbol en la televisión cubana pretende, en buena medida, engatusar a los televidentes, para que olviden la desinformación existente acerca de otros eventos deportivos internacionales, como el béisbol de las Grandes Ligas, que si interesa mucho a nuestro pueblo y donde cada vez más peloteros salidos de la isla se desempeñan con éxito.

Cuando algún día se escriba la historia de las maniobras de los gobernantes cubanos para modificar o destruir las tradiciones de nuestro pueblo, el deporte también figurará en esa relación, junto a las Navidades, los Reyes Magos y una interminable lista.

Mas, tal y como ha sucedido, o sucederá, en otras esferas de nuestra vida social, en los deportes las aguas también tomarán su curso.

Acerca del Autor

Orlando Freire Santana

Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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