Pablo Milanés, un artista comprometido con su pueblo

Al unísono con la maduración de su creatividad, se apreciaba su distanciamiento del compromiso político a ultranza

LA HABANA, Cuba, agosto, 173.203.82.38 -La Primavera Negra de 2003 para muchos ya es historia.  Los 75 prisioneros de conciencia han sido excarcelados,   y 17 bajo licencia extrapenal permanecen en  Cuba.  Pero quienes vivimos la ola represiva iniciada el 18 de marzo, nunca podremos olvidar los minuciosos registros, los rigores de los cuarteles de la Seguridad del Estado,  los juicios sumarísimos con condenas de hasta 28 años de cárcel solo por opinar,  el fusilamiento de tres jóvenes negros el 11 de abril por el secuestro de un barco sin hechos sangrientos,  la persecución permanente a las familias  en una sociedad muda de miedo.

26 notables intelectuales y artistas respaldaron  esas deleznables acciones del gobierno mediante el “Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos”, emitido el 19 de abril de 2003.   Pablo Milanés no lo firmó.  Con posterioridad, el cantautor se ha pronunciado por el respeto a la diversidad de criterios y contra la prisión por ejercer el derecho a emitir opiniones, pues “las ideas se discuten, no se encarcelan”.   Esas valientes posturas no pueden soslayarse.  Son hitos en la vida de un cubano de su tiempo,  ilusionado como la mayoría por el proceso revolucionario iniciado en 1959, que pronto se ensañó injustamente con él, al confinarlo en los campos de concentración de la UMAP a finales de los años 1960.  Haydeé  Santamaría logró que su prestigio detuviera el acoso a jóvenes innovadores, muchos de los cuales se incorporaron al Movimiento de la Nueva Trova y al Grupo de Experimentación Sonara del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC); cantaron a Fidel Castro y la Revolución.   En el curso de 52 años, muchos de ellos crearon  una atadura tan raigal con el totalitarismo, que comprometieron la sabia creativa, pero  ganaron el privilegio de convertirse en ricos empresarios privados dentro y fuera del país, vedado a la mayoría de los cubanos.

Sin embargo, Pablo Milanés está entre las honrosas excepciones.  El secretismo imprescindible impuesto por el poder, impide conocer detalles de su evolución.  No obstante, entre los temas tabúes abordados en sus canciones desde los años 80 estuvo la división familiar y la salida de los amigos, como “Éxodo” en el disco Los Días de Gloria.  En la década de 1990 estableció una Fundación que organizó novedosos cursos para el pueblo, entre otras materias  sobre administración empresarial, impartidas por especialistas, y con cobro simbólico en pocos pesos.  Ponía parte de las ganancias por su trabajo honrado para abrir horizontes a los cubanos.  Pronto fueron prohibidos y los escollos interpuestos llevaron al cierre de la organización.  Al unísono con la maduración de su creatividad, se apreciaba su distanciamiento del compromiso político a ultranza, lo cual acrecentaba la admiración de los cubanos.

Simultáneamente, Pablo se ha mantenido en contacto con las nuevas generaciones de compositores, músicos, cantantes y otros artistas, en un intercambio enriquecedor, y en no pocas ocasiones auxiliador de hostigados, cuyos talentos nunca hubieran llegado a carreras exitosas.  En la etapa comenzada a fines de julio de 2006 con el traspaso de poder a Raúl Castro, ha sido uno de millones de cubanos con esperanzas de apertura y desarrollo de la sociedad cubana.  Ha tenido la dignidad de expresar sus opiniones, reflejo de las aspiraciones de la población y de la  añoranza por contribuir a sacar Cuba del caos.

Su actuación en Miami el 27 de agosto será una contribución de Pablo Milanés a estrechar los lazos entre los cubanos, y ayuda a derribar las obstinadas prohibiciones de este lado del mar a los notables artistas radicados en el exterior, particularmente en Estados Unidos.  Es un paso significativo en el camino de la reconciliación y la reconstrucción de la patria.

[fbcomments]