Orden real

El autor habla sobre las “peculiaridades” del sistema judicial cubano

LA HABANA, Cuba, enero, 173.203.82.38 -Días atrás, durante un brindis amistoso por el nuevo año, un abogado de La Habana se refería a los juicios más absurdos del 2011 en los que estuvo implicado como defensor. Según el jurista, casi nadie calcula las implicaciones del entorno y los hechos previos a ciertos delitos, no solo para las víctimas y los infractores, sino para los propios operadores del derecho, quienes a veces tienen que lidiar con ordenanzas inescrutables que influyen en las decisiones.

Cuenta el letrado que entre esas “joyas jurídicas” del pasado reciente hubo un juicio sensacionalista en el Tribunal provincial de La Habana, motivado en principio por una visita realizada por el Jefe de Estado al Jardín Botánico Nacional, ubicado en la periferia de la capital, donde colinda con otros “pulmones verdes” como el Parque Lenin y el Zoológico Nacional.

Al recorrer las áreas del Jardín Botánico en compañía de la Directora, el mandatario preguntó por la procedencia de varias especies, el trabajo de conservación y los proyectos científicos en desarrollo. Al final le informaron que el mayor problema de la institución se debía a la tala indiscriminada de árboles maderables de origen africano por leñadores furtivos, ante lo cual ordenó adoptar medidas ejemplarizantes que pusieran fin al hecho.

Como siempre, se activó el andamiaje policial para capturar y procesar a los leñadores que cogieran infraganti, quienes tendrían que pagar como si fueran los autores de los árboles devastados durante años en el lugar y zonas colindantes, cual presuntos responsables del agujero en la capa de ozono y del calentamiento global.

En consecuencia, los hombres sorprendidos con el hacha en la mano fueron procesados por “robo con fuerza continuado de árboles”, ante  cámaras de televisión que filmaron la vista, lo que supone que se la pasaron al gobernante.

Durante la vista se trajo a colación hechos y afirmaciones exagerados, como que la tala tuvo consecuencias hidrográficas en la región, deterioró la calidad del oxígeno en la capital de Cuba y afectó los pulmones de la ciudad.

En resumen: un fenómeno universal y general como la tala de árboles en un jardín botánico que apenas tiene límites perimetrales, recayó sobre los hombros de un grupo de infractores, cuyas sanciones oscilaron en diez años de prisión.

Tal vez por eso uno de los abogados defensores, al iniciar su informe oral conclusorio, expuso que escuchando la retórica empleada por la representación fiscal, sintió que le faltaba el aire y se le resecaba la garganta. ¿Sería para tanto?

Miguel Iturria Savón

Miguel Iturria, La Habana 1955. Licenciado en Historia, postgrados en arte, literatura, cine, periodismo y etnología. Ejerció como profesor de la enseñanza media y superior y como investigador y director de instituciones culturales en Ciudad de La Habana. Ha publicado dos libros de ensayo, dos antologías, dos poemarios y decenas de artículos y reseñas críticas en publicaciones periódicas de Cuba, España y los Estados Unidos. Colabora de forma sistemática con CubaNet, el semanario digital Primavera y otras páginas alternativas.

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