Mito y realidades del envejecimiento en Cuba

Mito y realidades del envejecimiento en Cuba

Demasiados ancianos habaneros duermen en las calles, pero al régimen parece bastarle con justificarse y culpar al “bloqueo”

LA HABANA, Cuba, mayo, 173.203.82.38.- Existen en Cuba personas de la tercera edad que tienen un nivel económico aceptable, pero otras muchas carecen de los medios necesarios para subsistir. Ancianos hurgando en contenedores de basura o con los huesos sobresalientes por los ayunos, son parte bochornosa de nuestra cotidianidad en las calles, aunque no sea esta la realidad que vende el gobierno.

Según cifras ofrecidas el pasado 3 de mayo por el diario oficial Granma, más del 18 % de la población cubana rebasa los 60 años y se predice que para el 2025 esa cifra rondará el 25 %.

“Cuatro de cada 10 adultos mayores puede vivir entre bien y un poco apretado con los ingresos que reciben, en tanto el 60% lo hace con privaciones y carencias”, destaca la última encuesta nacional sobre envejecimiento poblacional, publicada por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

Cerca de un 40 % de los encuestados declararon que vivían mal y que sus ingresos casi no alcanzaban para la supervivencia. “Esto puede ser reflejo de que la mayoría de ellos cuenta sólo con el ingreso por Jubilación o Pensión”, señaló la ONEI en su informe. Un 15 % declaró no tener ningún recurso económico para el futuro.

“A pesar de las dificultades que ha enfrentado el país, Cuba puede estar satisfecha de cómo ha manejado, pese a la crisis a que ha sido sometida, el nivel de atención a sus adultos mayores. Se ha mantenido una cobertura total de la seguridad y/o la asistencia social”, asegura Ecured, la enciclopedia mediática cubana.

¿Cómo entender entonces que, según la ONEI, uno de cada dos adultos mayores siente temor o incertidumbre respecto a su situación económica o de salud, de cara al futuro?

Caridad Sánchez es una de tantos que a su avanzada edad -la mayoría de ellos trabajando- , no ha podido disfrutar su de la jubilación. Su máxima inspiración para vivir es su hija, síndrome de Down. “El día que yo falte, no sé qué será de ella”, repite a cada instante.

Lleva una jaba llena de palos. Le pregunto para qué son: “Leña para cocinar”, responde. Víctima de una estafa, perpetrada bajo la impunidad de los jueces, vive en una casa inhabitable. La anciana hace malabares para que ella y su hija puedan malcomer. “Me he quejado a todas las instancias estatales posibles, pero no me hacen caso”, me enfatiza.

Arturo tiene 67 años y vive agregado. La salud ya no le acompaña: “Estoy decepcionado”, refiere el  internacionalista, quien aún cotiza para la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, la cual fundó. Ha sentido el irrespeto ante sus canas cuando solicita ayuda a la mayoría de las instituciones estatales. Envió en vano decenas de escritos de queja a la Fiscalía, Asamblea Nacional y Tribunales, para reclamar una casa que recibió en herencia.

Otros no pierden su tiempo en quejas. Simplemente, si no tienen casa, duermen donde les alcance la noche. Si no tienen comida, suplican un peso a cualquier transeúnte, o buscan en la basura.

Cuando se camina por las calles de la capital habanera, es fácil ver que al menos el 50 % de los deambulantes son ancianos. Igual sucede con los que buscan comida u otros productos entre los desperdicios. A veces no lucen necesariamente como andrajosos.

Según la ONEI, cuando se le preguntó a los ancianos, sobre aquello que deseaban y no podían permitirse por razones económicas, un 42,5 % refirió que adquirir o arreglar la vivienda.

Los estudios oficiales sobre personas que duermen en las calles, específicamente los ancianos, escasean. Algunos prefieren tapar el sol con un dedo y creen que es suficiente con justificarse y culpar al “bloqueo norteamericano”.

La Dra. Cristina Luna, viceministra del Ministerio de Salud Pública, se mostró optimista en un reciente evento internacional sobre Longevidad Satisfactoria: “Para enfrentar el reto del envejecimiento poblacional contamos con la fortaleza que representa un Estado socialista, donde toda la sociedad se pone en función de esta premisa”, dijo.

¿Acaso bastará seguir con el mismo discurso del “socialismo” para resolver los problemas?

[fbcomments]