Miles de desempleados invadirán el mercado negro

LA HABANA, Cuba, noviembre, 2014. Desde el pasado mes en la mayoría de las      ¨Perchas¨ (puntos de venta) y locales rentados en la capital para la venta de ropa, cuelgan carteles de rebajas por liquidación.

Después de tres años de tolerancia, la venta de ropa importada llego a su fin. Superada por la gastronomía, la modalidad es el área donde los cubanos  invirtieron más su dinero desde que Raúl Castro anunciará la nueva política económica.

A principios del 2012 el gobierno dio la primera estocada a la venta de ropas. Impuso a los  residentes en la isla, el pago en dólares de los aranceles aduaneros para la importación de  mercancías sin carácter comercial.

Los cubanos involucrados en el negocio pugnaron los precios en los pulgueros de México, Miami, Panamá, Perú y Ecuador. Pagaron las exigencias aduanales y extendieron las ¨Perchas¨ por toda la isla. Los más incrédulos abrieron caricaturas de Boutique o repararon locales abandonados por el gobierno para rentarlos.

Cuando la apariencia indicaba consentimiento gubernamental con la prosperidad del pueblo,  otra estocada hirió de muerte a los cuentapropistas.

El Comité Ejecutivo del Consejo de Ministro hará efectiva en enero del 2014 la suspensión de la venta de ropa de fabricación industrial,  comercializada al amparo de la licencia de ¨Modista o  sastre¨.

Augusto Cesar Talisman,con mercancias en liquidacion. Tienda reparada por cuentapropistas y rentada al gobierno.Belascoain y Zanja.
Talisman, tienda con mercancias en liquidación, reparada por cuentapropistas y rentada al gobierno en Belascoain y Zanja, foto Augusto Cesar San Martín

Según la nota del diario ¨Granma¨, emitida el pasado sábado, la prohibición se basa en ¨la  necesidad de correcciones para combatir la impunidad, exigir el cumplimiento de la legalidad y proteger a los trabajadores por cuenta propia¨.

Los cuentapropistas se sienten desprotegidos.

Magdalena Carrero de 47 años, trabaja como vendedora en la feria ubicada en Galeano esquina Barcelona, en Centro Habana. La mujer se acercó a mí mientras entrevistaba a otros vendedores y me pidió que publicara una pregunta para el gobierno.

¨¿Qué van hacer con todos los que quedamos sin trabajo?¨.

Ella tiene dos hijos de 7 y 22 años. Asegura tener mejor nivel de vida después que comenzó a    trabajar en las Perchas. Su testimonio sobre mejoras salariales en el sector privado coincide con el de las demás vendedoras.

Cada una de ellas gana más de 500 pesos (20 dólares) mensuales como vendedor contratado por el titular o propietario de ¨Percha¨.

Maura Estela, titular de Perchas en la avenida Galeano y sus trabajadores también mostraron desacuerdo con la prohibición.

¨No tenemos quien defienda nuestros derechos… La CTC (Central de Trabajadores de Cuba)    hace muchos congresos pero nadie nos representa¨, declara Maura.

Los trabajadores del local consideran que la medida dejara sin empleo a muchas personas. Uno de ellos que no se identificó considera que esa modalidad del cuentapropismo atrajo a jóvenes   desempleados proclives al delito.

¨La ropa atrae juventud… Mira cuantos jóvenes venden aquí que no se pueden emplear en las     tiendas del gobierno que tiene sus requisitos¨, explica.

Los vendedores de ropa consideran que sus ofertas y precios superan las del gobierno. A pesar  de la cuestionable calidad de esta mercadería, mantiene actualizada a la isla con  la moda   internacional por más de una década.

¨Ellos (el gobierno) no tienen lo que nosotros ofertamos, ni en calidad, ni en precio¨, afirma      Maura Estela.

¨Vender ropa confeccionada en Cuba es imposible, no tenemos recursos…. Ni ellos mismos      pueden asumir la producción de uniformes escolares… Que venga Murillo con calzoncillos hecho en Cuba a explicar porque usa un Rolex¨, añade.

En la Dirección Municipal del Trabajo del municipio Centro Habana nos atendió una  funcionaria de la subdirección. La abogada declaro no estar autorizada a ofrecer cifras sobre las licencias de ¨Modista o Sastre¨ o datos sobre el pronóstico de desempleo que provocará la  prohibición.

Soluciones y desafíos.

Los propietarios de ¨Perchas¨ pagan alrededor de unos 960 pesos (40 dólares) mensuales al  gobierno por concepto de espacio, seguridad social, trabajadores empleados y 10 % de las  ganancias mensuales. El salario de los trabajadores oscila entre los 500 y 1200 pesos mensuales.

Propietarios y  trabajadores coinciden que elevar los impuestos sería menos antipopular.  La totalidad trabajó en los últimos meses con la esperanza en que un cambio de concepto de la   licencia de ¨Modista o sastre¨ flexibilizara la venta.

No pocos se preparan para desafiar la prohibición.

Dunia, vendedora en una de las Ferias de Galiano ya sabe cómo mantendrá a sus hijos de 5 y 18 años de edad en el 2014.

¨Si prohíben la venta de ropa, lo hago por la izquierda como antes. Escondida en la escalera de mi casa¨, dice.

Ella confiesa haber vendido ropa de manera ilegal antes que el gobierno tolerara las ¨Perchas¨.

¨Estuve muchos años jugándoles cabeza al jefe de sector y los inspectores… En esa época ganaba más¨, declara.

Ahora pagan entre 12 vendedores unos 2500 pesos (100 dólares) mensuales al gobierno, por un espacio de 7 metros cuadrados en un parqueo de autos.

Una titular de licencia de la avenida Carlos III del mismo municipio, que ocultó su nombre   ¨para evitar problemas¨, declaró su intención de abandonar el negocio.

A ella le impusieron una multa cuando vendía en un “clave¨ (tienda clandestina) y le  confiscaron la mercancía.

¨En este país es imposible levantar cabeza, me voy cuando lo venda todo¨, expresa.

Otro titular de una tienda ubicada en la calle Industria y Barcelona que también omite su  nombre declaró:

¨Preferiría que nos cobraran la licencia en dólares¨.

El y su esposa rentaron la sala de una vivienda donde venden la ropa que ellos mismos  importan .Dice tener todo su dinero invertido en la ¨Percha¨ y añade:

¨Es imposible vender la ropa antes de enero. Podemos asumir cualquier medida que regule este empleo, pero prohibirlo es como echarnos a la calle, arrástranos a la ilegalidad¨.

Acerca del Autor

Augusto César San Martín

Augusto César San Martín

Augusto Cesar San Martin. Nació el 20 de abril de 1967 en Ciudad de La Habana. Fue captado por el Ministerio del Interior y estudió Ciencias Penales en el Instituto Hermanos Martínez, en el que se graduó. Por discrepancias con los militares, pidió la baja permanente de ese organismo, solicitud que le fue denegada durante un año. En ese tiempo estableció contacto con los opositores pacíficos y fue encarcelado en 1994. Lo declararon preso de conciencia en 1996, y a su salida de la cárcel colaboró con la agencia Cuba Press de 1997 a 1999. En el año 2006 fundó el Centro de Información José Lezama Lima.

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