María Antonia

María Antonia, luego de cuarenta y tres años, sigue siendo una obra de profundo contenido humano y social, a lo que se suma su alcance filosófico

LA HABANA, Cuba, abril (173.203.82.38) – La noche del viernes 15 de abril, el teatro Mella estaba lleno con la presentación de María Antonia, por el Teatro Caribeño de Cuba.  Según la promoción, la “historia trágica, con cantos y bailes, de una mujer negra republicana”. Aunque no estoy seguro, si además de la invitación a ver la obra, el lleno total de la sala se debía a la necesidad de los habaneros de huir del tedio y los desfiles militares que hacían más asfixiante la canícula citadina.

María Antonia es una pieza clásica del teatro cubano, escrita por Eugenio Hernández Espinosa, y  llevada al cine a finales de la década de los ochenta. Se trata de una mirada al interior a la protagonista, una mujer atractiva, sensual, y a su entorno, el solar habanero donde viven ella y los hombres que la aman. Obra signada por lo folclórico, la tradición  y las  leyendas de los negros, como en la relación María Antonia –Ochún y Julián-Changó.

Los protagonistas principales, además de asociaciones intertextuales, gozan con la presencia de Oyá, Obatalá y todo el panteón yoruba.

María Antonia, luego de cuarenta y tres años, sigue siendo una obra de profundo contenido humano y social, a lo que se suma su alcance filosófico.

La larga duración de la obra (dos horas veinte minutos) no molesta al público. Todo lo contrario. Existe una armonía a destacar en la puesta en escena: actuaciones, escenografía, vestuario.  “Coros griegos cruzados con santería” –así calificó la obra el director de televisión, Juan Pin, a la salida del teatro.

La doctora Elsa Brugal, en las palabras de presentación, destaca: “María Antonia evidencia que se sabe objeto y trata de ser sujeto de su historia personal, para convertirse en protagonista de su vida. Como en las conocidas historias de Carmen o Cecilia Valdés, nuestro personaje tiene el síntoma de pertenencia, tema que recorre la obra, y que se denota al pronunciar la ya célebre frase del teatro cubano: “Mío o de nadie”.

Es María Antonia un espectáculo hermoso, refrescante y filosófico, donde Eugenio Hernández, reafirma su potencia como dramaturgo y director. [email protected]

Aleaga Pesant

Julio Antonio Aleaga, Granma, 1960, licenciado en Historia del Arte. Diplomado en Marketing Estratégico, y realizó una Maestría en Relaciones Políticas Internacionales, con una tesis sobre la Transición a la Democracia. Durante 10 años dirigió un equipo de publicidad, que desapareció a instancias de la policía política.

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