Los últimos días de una mesa

Los últimos días de una mesa

De tanta disciplina y confianza en la infalibilidad de la máxima dirigencia, las cartas recuerdan a ciertos locos

LA HABANA, Cuba, junio (173.203.82.38) – Luego que acabó la Batalla de Ideas -aunque nadie la haya dado oficialmente por terminada- y el compañero Fidel se fue al Punto Cero a escribir sus reflexiones apocalípticas, parece que los servicios de las damas y caballeros del programa Mesa Redonda, ya no son tan necesarios. Al menos, eso se intuye en ciertas cartas que no se sabe a derechas quién  las escribe (porque a nadie  convence el cuento de que las firmas de una inicial con apellido son reales) y que publica cada viernes el periódico Granma en su sección de dos páginas Cartas a la redacción.

De tanta disciplina y confianza en la infalibilidad de la máxima dirigencia, las cartas recuerdan a ciertos locos que se dicen y se contestan, o a la adolescente de una vieja canción –creo que de Doris Day- que se escribía cartas de amor a sí misma.

Pero evidentemente, con independencia de quien las escriba, se nota a una legua que las cartas que publica Granma los viernes dicen justamente lo que le conviene al régimen que se diga en el momento oportuno.

Hace varias semanas, un tal N. Páez del Amo (¡vaya  apellido!), que debe estar muy bien ubicado en las alturas del poder porque dice conocer – ¡privilegiado! – los designios del general Raúl Castro, decía en su carta: “La Mesa Redonda, en su actual formato, no cumple ya cabalmente su misión informativa y educativa”.

Dicho en el Granma, aunque sea en Cartas a la Redacción, una sección que para nada es casual, eso sugiere que a Mesa Redonda le cayó comején y tiene sus días contados.

No lo lamento, más bien lo agradecería, sólo me preocupan la suerte y los pijamas de los periodistas del programa. Al fin y al cabo, son colegas, aunque a ellos les pese admitirlo. Temo que en la prensa oficial no haya “cama para tanta gente”. Quiero decir cama cómoda, no catres. Y menos ahora -tan sumisos y pésimos propagandistas como son- que el general Raúl Castro hala las orejas a los periodistas y los exhorta a hacer algo más creíble y parecido al periodismo.

Aunque confieso que voy a echar de menos las elucubraciones de Reinaldo Taladrid.  Particularmente ahora que le ha dado por llevar como invitado a su sección La Esquina a un señor trajeado y  profesoral, con aires de quien se las sabe todas acerca de las más descocotadas teorías de la conspiración, y que muestra fotos retocadas con Photoshop y chismes tomados de Internet, tales como que la CIA planificó los ataques al World Trade Center y que  a Osama bin Laden no lo mataron los yanquis el dos de mayo, sino que llevaba años difunto y enterrado según los ritos musulmanes.

De cualquier forma, por pura solidaridad gremial, les recuerdo a las damas y caballeros de Mesa Redonda que si les aplican la reducción de plantillas en el Departamento Ideológico del Partido Comunista (supongo que no a Lázaro Barredo, que es el director de Granma), pueden venir a la prensa independiente. Por acá no somos tan rencorosos y malvados como  suponen.

luicino2004@yahoo.com

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