Los refugiados de Sats

Asilados en casa de Antonio Rodiles. Un testimonio del asedio por parte de la policía política

LA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -Eran más de las 10 am del sábado 7 de diciembre. La patrulla de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria) frenó a mi lado, a pocos metros de donde vivo. Los uniformados se bajaron del auto y uno de ellos me pidió el carnet de identidad. Sin más explicaciones, me empujaron contra el patrullero, me registraron y pusieron las esposas. Luego me introdujeron en el vehículo.

Durante casi una hora, rodamos por varias zonas de Marianao y La Lisa. En una zona cercana a Calle 100 y 51, una moto Suzuki se arrimó. El conductor, vestido de civil, rostro oculto en el casco de protección,  dijo a los uniformados:

-A este llévenlo para Melena del Sur.

Sobre las 5pm logré regresar a casa. Casi anocheciendo, Antonio Rodiles me llamó al teléfono y le conté lo ocurrido. Poco después estaba entrando a su casa con una mochila cargada con lo indispensable para sobrevivir refugiado allí, durante los siguientes días. Como yo, otros miembros del equipo de trabajo de Estado de Sats fueron sumándose en las siguientes horas.

Cuando llegué, Walfrido López estaba puliendo los detalles del coloquio sobre medios de comunicación y derechos humanos. Debía abrir el Primer Encuentro Internacional sobre Derechos Humanos y Pactos de la ONU, el día 10. También estaba Kissi Macías, la esposa de Luis Eligio, de OMNI, editando los videos enviados por distintas personalidades. En la madrugada del domingo, llegó Boris Larramendi, directamente desde el Club Fabio, junto a Ailer y Antonio que presenciaron su concierto allí la noche del sábado.

Para ese momento, las noticias sobre detenciones de activistas y miembros de la sociedad civil independiente, estremecían a todo el país. El domingo 8, Dixan, colaborador de Sats, no podía salir de su casa y si lo hacía sería enviado al Vivac, centro de detenciones para casos políticos ubicado en Calabazar. Antonio y Ailer fueron a buscarlo y una patrulla de tránsito, obedeciendo órdenes de un conductor  en motocicleta los interceptó y luego intentó apresarlos en la puerta de la casa de Rodiles. Los policías confiscaron el documento- autorizo de circulación y le advirtieron a Antonio que no saliera más manejando el auto. Afortunadamente, ya Lía Villares y su esposo Luis Trápaga estaban resguardados junto a nosotros. Para ese momento, el cerco de efectivos-DSE  (Departamento de la Seguridad del Estado) y policías uniformados de la PNR se recrudeció. De puro milagro, y teniendo a favor la oscuridad de la noche, David de OMNI lo rebasó y llegó a la casa. También Claudio Fuentes, Regina Coyula y el periodista de Hablemos Press Pablo Marchán se saltaron  el cerco.

El lunes éramos 18 los refugiados. Los siguientes días fueron de atrincheramiento, profunda fraternidad y supervivencia. También de mucha tensión y estrés, especialmente en las horas que siguieron a la detención de Antonio, Walfrido, Calixto Ramón y Kissi el día 11. La Seguridad del Estado rodeó la casa, incluso por la parte que da al mar. El aguacero providencial que calló en la zona durante las primeras horas de la noche de ese mismo día, evitó males mayores. Se vieron obligados a desmantelar la tarima-repudio que había sido reequipada con un sistema de audio muy potente. Se esperaba la participación de dos agrupaciones de música popular bailable: Arnaldo y su Talismán y Elito Revé y su Charangón.

Habían sido ubicados varios puestos para ventas de ron y cerveza. Evidentemente, la intención del DSE era alcoholizar a la “masa” de asistentes al concierto y luego manipularla para disimular sus efectivos de civil entre ésta, y atacar la casa de Rodiles. El manto propicio de la noche les asistiría para justificar el aquelarre. Mientras llovía, Boris Larramendi dio un concierto de “pura sangre”, y David de OMNI ofreció el suyo recibiendo la vuelta de los detenidos, al filo de las 7pm.

El silencio que durante estos días han guardado los adalides oficialistas de la “Ciberguerra”, es un claro síntoma de la desmoralización en que se encuentran sus jefes del DSE. Un pequeño grupo de refugiados en Sats frenó al matonismo de un régimen corrupto y decadente.

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