Los que ultrajan

La bandera que llevarían fue firmada por Fidel Castro en la estrella, Raúl Castro en el triángulo y sus más cercanos colaboradores lo hicieron en las franjas

LA HABANA, Cuba, junio (173.203.82.38) – La manipulación de los símbolos patrios en los últimos cincuenta y dos años, es algo que nunca se imaginaron los fundadores de la nación ni los compatriotas de las primeras décadas de vida republicana.

En el texto “Bandera, Himno y Escudo de Cuba. Notas históricas, disposiciones legales, usos” (La Habana, publicaciones del Ministerio de Estado, diciembre de 1950), entre las reglas se nos define que la bandera es uno de los símbolos más representativos de la nación. No es considerada sólo un objeto material, sino como algo viviente. Sobre ella no se debe estampar, escribir, pintar o colocar letreros, retratos ni objetos de clase alguna. Ya sean propagandas comerciales, políticas o de tendencia o clase alguna. Ni utilizar como vestido o parte de un uniforme, bordar o pintar en materiales con destino a menesteres domésticos.

Esto fue así hasta 1959. Los que accedieron al poder destruyeron el Estado de Derecho que regia los destinos de la República. Al consolidarse se situaron por encima de la nación y de sus habitantes. La patria pasó a ser su pedestal y para los demás el ara del sacrificio.

Al desaparecer el campo socialista perdieron la base económica, política e ideológica y se centraron en los valores históricos. Pero dejaron claro que la autoridad les permitía legitimar los símbolos de la nacionalidad, porque Fidel Castro era la máxima encarnación de la patria.

Lo vimos en 1992 al ser despedida la delegación que asistiría a los Juegos Panamericanos de Mar del Plata en Argentina. La bandera que llevarían fue firmada por Fidel Castro en la estrella, Raúl Castro en el triángulo y sus más cercanos colaboradores lo hicieron en las franjas.

Entonces el país tocaba fondo en la crisis más profunda y prolongada de su historia, y se esperaban las reformas. Ahora, casi veinte años después, las verdaderas reformas no se han hecho realidad, crecen las manifestaciones de descontento y aumentan las medidas represivas.

Por eso los hermanos Marcos Maiquel y Antonio Michel Lima fueron enjuiciados y sancionados a 3 y 2 años de privación de libertad, respectivamente, por el Tribunal Municipal de Holguín. Se les declaró culpables de los delitos de ultraje a los símbolos patrios y escándalo público, en una vista en que se violaron las normas procesales.

El arresto ocurrió el 25 de diciembre de 2010. La noche anterior los hermanos festejaron con canciones del grupo musical Los Aldeanos y enarbolaron la bandera cubana frente a su casa. Se trata de otro desmán de quienes ultrajan la nación desde el poder.

Acerca del Autor

Eugenio Leal

Eugenio Leal

Juan Eugenio Leal, Cienfuegos, 1952. Ingeniero mecánico. Estudió en el Instituto Técnico Militar José Martí. Bachiller en estudios bíblicos y teológicos.

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