Los desposeídos de Esculapio

Los desposeídos de Esculapio

Tres médicos cubanos, integrados al sistema nacional de salud, airean su descontento y sus despechos

LA HABANA, Cuba, febrero, 173.203.82.38 -En las últimas semanas ha estado circulando por la intranet de Cuba un texto entre curioso y peripatético. Contiene tres cartas escritas por médicos habaneros para protestar por lo que consideran una actitud irrespetuosa del periódico Granma, el cual –según ellos- tuvo a bien publicar quejas de sus pacientes, pero ignora las respuestas de los galenos, incluidas, claro, las cartas en cuestión.

El detalle curioso radica en el hecho de que estos médicos, al parecer convencidos de que Granma no les dará cobertura, hayan resuelto echar a correr sus inconformidades por la intranet, que es una especie de solar mediático, donde la gente se cuenta sus cuitas, pero sin que la sangre llegue al río, pues todo queda entre los muros de la Isla, bajo el control del guardián de la puerta.

Lo peripatético es que los tres suscriptores de las cartas, cuyas inconformidades, según se aprecia claramente, están relacionadas con el mal funcionamiento del sistema de salud, y con el poder político, en general, descargan todo su disgusto contra los pacientes que se han quejado por su mal servicio.

Si acaso reprochan a Granma que les haya dado tribuna a los quejosos y no a ellos, que evidentemente creen merecerla más. Y sólo en última instancia -uno más que los otros dos- exteriorizan su preocupación y disgusto por la atmósfera de caos que impera en el país, aunque a través de una lectura errónea, en lo que concierne a sus causas, o quizá sea bajo una muy timorata cautela.

Quienes aún no hayan leído las cartas y se interesen por conocer su contenido íntegramente, podrán hacerlo en esta misma página. Así que de momento, bastará con unas pocas citas a modo de ilustración.

En una de ellas, su firmante, el doctor Rafael Roque, especialista de Primer Grado en Ortopedia y Traumatología, y además Jefe de Servicios de Endoprótesis total de cadera, en el Hospital habanero Fructuoso Rodríguez, expone casi cariñosamente su despecho, al referir “la vergüenza y reputación de ese galeno que cumple indicaciones lógicas y luego es traicionado por sus dirigentes”.

En otra, la doctora A. Alemán Matías, Especialista de Primer Grado de Anestesiología y Reanimación, molesta por la impaciencia de los pacientes que se quejaron a Granma, parece reclamar que a los médicos se les permita también ser impacientes:

“Ese médico –dice- sí tiene que tener toda la paciencia de sentarse a esperar una guagua, de llegar a la escuela de su hijo y que le digan que no tiene maestra o que no tiene almuerzo, de llegar a comprar el detergente del mes en CUC, moneda en la cual no cobra su salario, y esperar a que la o el dependiente termine de chismear con el de al lado para que se digne a despacharle lo único que iba a comprar. Paciencia de que vengan a recoger los latones de basura, desbordándose frente a su casa y en cada esquina, los trabajadores de comunales, que de seguro si tienen derecho y tiempo de tener conversaciones amenas para que se les olvide tener limpia de vertederos la ciudad”.

En tanto, el firmante de la tercera carta, doctor Eider Valdés, Especialista de Primer Grado de Anestesiología y Reanimación, anota: “Somos los desposeídos de Esculapio, los sacerdotes de la miseria, los indignados que no protestan. Los médicos cubanos somos los eternos descontentos, pero a su vez los únicos que trabajamos dignamente por amor a nuestra profesión”.

Ya que lo menciona, damos por descontado que el doctor Valdés conoce la leyenda de Esculapio o Asclepio, dios de la medicina en la mitología griega. Entonces no debiera olvidar que a Esculapio, por cometer el pecado de dar vida a los muertos, Zeus, comandante en jefe del Olimpo, lo electrocutó con un rayo.

Para aquellos que quieran ganar tiempo, evitándose la lectura íntegra de las tres cartas, tal vez resulte suficiente con un vistazo a este último fragmento, firmado precisamente por Eider Valdés:

“Ganas una medalla olímpica y el estado cubano te proveerá de gloria eterna, casa y carro; haz que una tumbadora resuene en el lugar más recóndito del planeta y tendrás derecho a una vida placentera y sin estrés garantizada por el Ministerio de Cultura; lánzate al vacío cantando las canciones más obscenas e indignantes, ocultas bajo un ritmo que empaña las raíces más plausibles del reggae y serás recibido al final del abismo por un bastidor de dólares que te alzará hasta el Olimpo con derecho a una vida opulenta y sustanciosa. Salva una vida, trabaja como mulo atendiendo a miles de necesitados, haz el trabajo de otro médico que está representando y aumentando el prestigio de la medicina cubana en otros lugares y tendrás… nada, te obsequiaremos… nada”.

Nota: Los libros de este autor pueden ser adquiridos en la siguiente dirección: http://www.amazon.com/-/e/B003DYC1R0

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https://www.cubanet.org/?p=19403

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