Leña con el árbol caído

Leña con el árbol caído

Embajador venezolano ante la OEA viajó a La Habana sólo para injuriar al embajador panameño en Mesa Redonda

LA HABANA, Cuba, enero, 173.203.82.38 -Para nadie es noticia que los funcionarios del gobierno de Venezuela son adiestrados por el régimen de Cuba en las malas artes del dominio dictatorial. Eso viene ocurriendo desde que Hugo Chávez tomó el poder, hace 12 años.

Pero que se conozca, el embajador de ese país ante la Organización de Estados Americanos, OEA, Roy Chaderton Matos, hacía rato que no andaba por la Isla en funciones oficiales.

Así que llamó la atención verlo como único invitado en el programa Mesa Redonda, de la televisión cubana.

Aunque todos los medios en Cuba son propiedad del Estado, algunos espacios televisivos son menos oficialistas y otros más. La Mesa Redonda ocupa un lugar destacado dentro de los más. Y aunque no goza de la preferencia del público, se mantiene en el aire porque fue creado por Fidel Castro cuando puso en práctica la Batalla de Ideas, su última campaña propagandística.

¿Pero en qué consumió el embajador Chaderton los primeros 15 minutos de la hora que estuvo en  la Mesa Redonda? Pues, en hablar mal del ex representante de Panamá en la OEA, Guillermo  Cochez.

Como es conocido, Cochez fue destituido por el Presidente Ricardo Martinelli, el  pasado jueves 17, un día después de haber censurado duramente en la OEA la situación que se creó en Venezuela con el visto bueno otorgado por el Tribunal Supremo de ese país a lo que parece ser una violación del artículo 231 de la Constitución venezolana, que obligaba al presidente electo a tomar juramento de su cargo el 10 de enero.

A pesar de la destitución, las opiniones  de  Cochez  dejaron huellas. Y para que  Chaderton continuara con el enfrentamiento, fue traído a La Habana.

Claro que la actitud del embajador y ex canciller venezolano no es nada encomiable, más bien resulta poco ética, porque él sabe perfectamente que a Cochez no le van a otorgar la oportunidad, al menos mientras estén en el poder los militares marxistas, de venir a Cuba a defenderse de sus ataques y, en caso de que le interesara hacerlo, a exponer sus puntos de vista.

De todas formas, Cochez cumplió en la OEA con su deber de demócrata latinoamericano. Más que una destitución, merecía una felicitación.

Los tiempos necesitan de hombres y mujeres dispuestos a representar genuinamente la democracia en este continente, y a batallar por ella.

josefornaris@gmail.com

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