Las lluvias de mayo traen malos presagios

Las perspectivas para la economía cubana se presentan realmente tétricas para el futuro cercano

LA HABANA, Cuba, junio, 173.203.82.38 -Intensos aguaceros cayeron sobre la región central de Cuba durante los últimos 10 días de mayo, ocasionando extensas inundaciones, con afectaciones muy  notables en la provincia de Sancti Spiritus.  El 1 de junio, inicio de la temporada ciclónica, afortunadamente no trajo un poderoso huracán, pero la copiosa lluvia se ensañó desde Pinar del Rio hasta Matanzas durante tres días.

Los noticieros de la televisión nacional mostraron imágenes de las aguas; las mismas que repitieron en las distintas emisiones y durante varios días.   El periódico Granma lo obvió, y Juventud Rebelde dedicó un pequeño espacio en la página 2, el 3 de junio,  con mención a las grandes precipitaciones en  el municipio de Nueva Paz, en cuyo  poblado Las Vegas las inundaciones superaron un metro cuarenta centímetros, y afectaron 120 viviendas, sin precisar la magnitud de los derrumbes; así como en Guanabo, Vereda Nueva y Unión de Reyes.

A diferencia de los profusos partes meteorológicos y las visitas a lugares afectados de Fidel Castro, con gran despliegue de los medios, los actuales acontecimientos han sido atendidos por el general de división Ramón Pardo Guerra, jefe del estado mayor de la Defensa Civil y los dirigentes provinciales, municipales y locales.  Esto podría responder al nuevo método del presidente Raúl Castro de conferir mayor responsabilidad a esas instancias, pero también sugiere el distanciamiento de los problemas de la población, para los cuales no existe capacidad de solución, y que podrán incrementarse por los embates de ciclones u otros fenómenos naturales.   Todavía los daños causados por los huracanes, que Fidel Castro dijo “el país” estaba en condiciones de solucionar sin ayuda internacional,  mantienen familias sin viviendas o habitando lugares desvencijados e insalubres.

Simultáneamente, las afectaciones a la agricultura tienen que haber sido notables, cuando  aún  el gobierno no ha logrado incrementar la producción, e incluso han disminuido alimentos fundamentales.  Si bien algunas zonas estaban resentidas por la escasa lluvia, las actuales han saturado el manto freático, desbordado los cauces casi perdidos de  ríos y puesto a aliviar embalses y presas. En caso de repetirse situaciones similares  o embestir varios huracanes durante la prolongada temporada que dura hasta noviembre, podría presentarse una catástrofe de apreciables proporciones, ya que ni el todopoderoso Estado ni los empobrecidos ciudadanos tienen posibilidades de respuesta económica ni reservas de insumos para restituir lo dañado.

Las perspectivas para Cuba son realmente tétricas, teniendo en cuenta que no puede esperarse el incremento de la asistencia económica  de Venezuela, cuando el presidente Chávez tiene la salud quebrantada y debe dedicar más petrodólares a su campaña populista con vistas a ganar la reelección en octubre;  el petróleo no fue encontrado por la perforación de REPSOL en la Zona Económica Exclusiva de Cuba (ZEE) en el Golfo de México, por lo que se difieren las esperanzas a las labores de la plataforma Escarabeo 9 por otras compañías internacionales; y no existen productos para sustituir importaciones y aumentar las magras exportaciones.

En tanto, las medidas económicas están en pausa, pero los cubanos hace tiempo no creen en  las promesas, y  sufren crecientes carencias y dificultades.

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