La verdadera independencia

La verdadera independencia

A 110 años del nacimiento de la República, la verdadera independencia de los cubanos sigue sin llegar

LA HABANA, Cuba, mayo, 173.203.82.38 – Este mes de mayo se cumplen 110 años de nuestra independencia. Si bien el gobierno cubano no ha podido borrar el 20 de mayo de 1902 de los libros, si ha logrado con éxito borrarlo de la mente de muchos cubanos, que creen que la “verdadera  independencia” de Cuba la lograron los rebeldes de la Sierra Maestra el primero de enero de 1959.

“Ciudadanos, ese sol que veis alzarse por la cumbre del Turquino viene a alumbrar el primer día de libertad e independencia de Cuba”. Esas fueron las palabras del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, al iniciar la arenga por la independencia de Cuba, el 10 de octubre de 1868.

Entre las causas políticas que originaron el grito de Yara se encontraba el hecho de que España les negaba a los cubanos el derecho de reunión, no existía libertad de prensa, y era ilegal formar partidos políticos.

Después  de treinta años de lucha contra los españoles, y poco más de tres años de ocupación norteamericana, el 20 de mayo de 1902— unos dicen a las 12.00 pm, otros a las 12:20 pm—, en el Salón Rojo del antiguo Palacio de los Capitanes Generales, el Gobernador norteamericano de Cuba, Leonardo Wood, leyó una carta del presidente Teodoro Roosevelt sobre la entrega del mando.

Después, con la toma de juramento de nuestro primer presidente, Tomás Estrada Palma, el cambio de banderas en lo alto del edificio y en el castillo del Morro, y la partida de Wood en el crucero Brooklyn, el gobierno pasó a manos cubanas. Por primera vez ondeó nuestra bandera en todos los lugares públicos. Ese fue el día de nuestra independencia.

La Enmienda Platt, impuesta por Estados Unidos como condición para otorgarnos la independencia, era una afrenta a nuestra soberanía e independencia. Fue la Asamblea Constituyente de 1901  la que aprobó por 16 votos a favor y 11 en contra, la incorporación de esta enmienda a la constitución. Algunos constituyentes argumentaron su voto favorable explicando que el objetivo primordial había sido que se marcharan los norteamericanos.

Pero muchos años después, en 1962, el gobierno de Cuba, y supuestamente ante el temor de una invasión estadounidense,  permitió que una potencia extranjera instalara cohetes nucleares en nuestra isla para disuadir a los Estados Unidos. Esto no lo aprobó ninguna constituyente. Se hizo sin  consultar al pueblo, y de forma secreta.

La decisión tomada por el gobierno en el año de 1962 nos puso en una posición mucho más delicada e inaceptable que la de 1902. No sólo nos puso ante el peligro de  ser exterminados en una guerra nuclear, sino que también nos colocó en la órbita de los satélites de la Unión Soviética.

Ese era un país que no necesitaba de ninguna enmienda para intervenir en los asuntos internos, e invadir a los países bajo su égida que no cumplían con sus exigencias, como lo demostraron las invasiones a Hungría, en 1956, y a Checoslovaquia, en 1968.

Lo cierto es que ningún gobierno, desde el nacimiento de nuestra república, se ha empeñado tanto en negarle al pueblo los derechos de reunión, libertad de prensa y la formación de partidos, como el gobierno que dirige nuestros destinos desde el primero de enero de 1959.

Las causas políticas que originaron el grito de independencia de 1868 están presentes también ahora. La verdadera independencia de Cuba está aún por llegar.

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