La verdad y el respeto ante todo

La verdad y el respeto ante todo

Ante problemas del racismo en Cuba, tenemos la responsabilidad de eliminar barreras y centrarnos en lo verdaderamente trascendente

GUANTÁNAMO, Cuba, febrero, 173.203.82.38 -El pasado año se conmemoró el centenario de la masacre de los independientes de color, acontecimiento recordado por el gobierno cubano y diversas agrupaciones independientes. Desde hace un breve tiempo, los historiadores han retomado el estudio de aspectos polémicos -diría que hasta lacerantes- de nuestra historia, que permanecieron al margen de los medios oficiales durante decenios. Entre tales aspectos sobresale el racismo.

“Patria, etnia y nación”, de Jorge Ibarra; “Reyita, sencillamente”, testimonio de una negra nonagenaria cubana recogido y escrito por Daysi Rubiera Castillo;  “Raza, racismo”, una antología de ensayos publicada por la Editorial Caminos; “La masacre de los independientes de color”, de Silvio Castro Fernández (con dos ediciones); o “La conspiración de los iguales”, de Rolando Rodríguez, son algunos de los muchos libros que se han escrito a propósito.

El 21 de diciembre de 2012, Cubanet publicó un artículo titulado “Claroscuros cubanos”, bajo la rúbrica de René Gómez Manzano y Félix Antonio Bonné Carcasés. Me impactaron la brillante exposición de las ideas y su acierto al analizar algunos aspectos relacionados con el fenómeno racial en Cuba durante varios períodos. Para mi gusto personal, fue uno de los mejores artículos publicados por Cubanet durante el año 2012. Por eso, aunque aspirar a una coincidencia absoluta  resultaría ingenuo, me ha sorprendido la respuesta del colega Leonardo Calvo Cárdenas, publicada también por Cubanet, el pasado viernes 18 de enero, bajo el título “Consagrar la verdad y la justicia”.

Leonardo afirma que en Cuba existe una política racista y deliberada, por parte del gobierno, en contra de los afrodescendientes. Yo no comparto ese criterio. Lo que sí creo es que en Cuba ha existido una deliberada política de discriminación en contra de todos los que se han opuesto al gobierno revolucionario.

Tengo la impresión de que Leonardo Calvo minimiza el papel de los próceres blancos en la Guerra de los Díez Años, quienes, siendo ricos, lo abandonaron todo por la libertad de Cuba. Leonardo cuestiona que fueran ellos quienes asumieran los puestos más altos en la estructura militar, olvidando que los afrodescendientes que formaron las filas del ejército libertador fueron esclavos, en la práctica, hasta el 10 de octubre de 1868, carentes de conocimientos de todo tipo, incluida la disciplina militar.

Después, muchos afrodescendientes, debido a su valor en el combate y patriotismo sin límites, ascendieron en la estructura militar y terminaron cubriendo de gloria la historia cubana, al extremo de que al ocurrir los alzamientos del 24 de febrero de 1895, varios altos oficiales negros estaban en la primera línea de dicha estructura de mando. Personalmente creo que de haber existido un racismo tan arraigado en la oficialidad blanca de entonces -como afirma Leonardo-, esto no habría ocurrido. Además, añado que el valor, el patriotismo y la heroicidad no fueron patrimonio exclusivo de los negros, como creí entender que sugiere el autor del mencionado artículo.

Estoy de acuerdo con que debe  investigarse todo, tanto lo concerniente a la sangrienta represión del Movimiento de los Independientes de Color como otros  antecedentes, entre los que está el proyectado asesinato de la oficialidad blanca, planeado por un alto oficial negro, traición y crueldad que de no haber sido detectadas a tiempo, e impedidas por Antonio Maceo, habrían provocado consecuencias impredecibles. Por cierto, considero que este es un hecho que no ha sido divulgado aún suficientemente.

Pienso que también debe divulgarse el plan concebido por quienes pretendieron convertir a Oriente en una república negra, y así dividir el país. Deben investigarse, y divulgarse las causas por las cuales hubo tan pocos negros vinculados a la lucha contra Batista, motivo por el que –según creo yo- sólo una exigua cantidad de ellos se manifiesta hoy abiertamente por la democracia.

A título personal, considero que debe investigarse la discriminación que sufren muchos blancos en las provincias orientales, sobre todo en Guantánamo y  Santiago de Cuba, algo que nunca se menciona. Y aún más urgente resulta investigar con profundidad la reiteración de fenómenos y comportamientos marginales que preocupan hondamente a la ciudadanía y están presentes en ciertos grupos de ese sector de la población, como los recientes robos de osamentas del cementerio de la ciudad de Cienfuegos, o los secuestros y posteriores asesinatos de niños, realizados por miembros de religiones de origen afro que no por ser muy esporádicos, resultan invenciones.

Poniendo siempre por delante mi punto de vista particular, creo que debe investigarse por qué en Cuba hay tantos negros en las cárceles, incluso en aquellas provincias donde la población es mayoritariamente blanca. Y debe investigarse por qué la cantidad de negros que continúa arribando a las universidades está por debajo de las posibilidades que les ofrece el sistema nacional de enseñanza. Y lo más importante, deben ofrecerse soluciones.

Por muy manida que pueda resultarle a Leonardo Calvo la afirmación de que las almas de negros y blancos volaron juntas al cielo durante nuestras guerras de independencia, ella no deja de ser cierta. Creo que esa afirmación merece respeto y no sorna, mucho más siendo de José Martí.

Negros y blancos que sí saben cuál es el verdadero problema, han continuado  luchando por esa patria “Con todos y para  el bien de todos”, y esa es otra certeza histórica, como también lo es, según mi criterio, que cualquier intento de burla en contra de José Martí es un suicidio intelectual y político.

Los cubanos blancos de hoy no tienen responsabilidad por lo que hicieron sus ancestros. Y eso deben tenerlo muy en cuenta nuestros hermanos negros, y viceversa, porque en el tema no hay santos. Reavivar odios y resentimientos del pasado, utilizarlos para atizar la desconfianza y la idea de la presunta supremacía de una “raza” sobre otra, constituye iniquidad. Tenemos la enorme  responsabilidad de eliminar barreras y centrarnos en lo que es verdaderamente  trascendente. Eso no se logra con ataques inútiles.

Nota de Cubanet: Los artículos publicados en Cubanet reflejan solamente la opinión de cada autor. Es por eso que a menudo publicamos textos con opiniones diversas, y hasta opuestas, sobre el mismo tema. Lo hacemos, en primer lugar, por elemental justicia ante la tónica democrática y pluralista que implica el ejercicio de la prensa libre; y en segundo, por considerar que puede ser útil nuestra mediación en un debate –respetuoso, ético- no sólo sobre el tema de este artículo, sino sobre otros muchos inherentes a la compleja realidad cubana.

Acerca del Autor

Roberto Jesús Quiñones Haces

Roberto Jesús Quiñones Haces

Nació en la ciudad de Cienfuegos el 20 de septiembre de 1957. Es Licenciado en Derecho. En 1999 fue sancionado de forma injusta e ilegal a ocho años de privación de libertad y desde entonces se le prohíbe ejercer como abogado. Ha publicado los poemarios “La fuga del ciervo” (1995, Editorial Oriente), “Escrito desde la cárcel” (2001, Ediciones Vitral), “Los apriscos del alba” (2008, Editorial Oriente) y “El agua de la vida” (2008, Editorial El mar y la montaña). Obtuvo el Gran Premio Vitral de Poesía en el 2001 con su libro “Escrito desde la cárcel” así como Mención y Reconocimiento Especial del Jurado del Concurso Internacional Nósside de Poesía en 2006 y 2008 respectivamente. Poemas suyos aparecen en la Antología de la UNEAC de 1994, en la Antología del Concurso Nósside del 2006 y en la selección de décimas “Esta cárcel de aire puro”, realizada por Waldo González en el 2009.

[fbcomments]