La universidad y los cubanos del futuro

La universidad y los cubanos del futuro

Un reflejo de la fractura social y las diferencias de clases que sufre el país

LA HABANA, Cuba, marzo, 173.203.82.38 -Más que ciudadanos con capacidad para ser útiles a su nación, lo que puede estar anidando en las universidades cubanas son futuros tiranos de bolsillo. En las vallas oficiales que critican el embargo de EEUU al régimen de la Isla, se lee que más de 70 por ciento de los cubanos que hoy residen acá, nacieron después de 1960. O sea, que ese mismo por ciento ha vivido desde el día de su natalicio en la burbuja opresiva de este feudo con disfraz de Estado que es Cuba.

Los mecanismos del régimen para el control mental de los ciudadanos comienzan desde la niñez. Todavía, en estos tiempos de neoliberalismo filo- chino- Raulista, se escucha en las escuelas primarias la consigna “pioneros por el comunismo, seremos como el che”. Los textos relacionados con la historia universal y nacional, están plagados de referentes ideológicos claramente tendenciosos. Las citas más numerosas a frases de personalidades, como referentes históricos, provienen de discursos de Fidel Castro. Las llamadas “teleclases” son una muestra del más burdo adoctrinamiento. El contraste entre la realidad que rodea a los alumnos en los barrios y la imagen que de su país ofrece la televisión, genera rechazo y apatía.

Ese desapego crece a medida que los niños se convierten en adolescentes. A ello se añade que los mecanismos de supervivencia del personal docente se basan en lo que pueden rapiñarle a los bolsillos de los padres. Algo lógico, teniendo en cuenta los bajos salarios y el estigma de devaluación social y espiritual en que el régimen ha dejado caer al magisterio.

Las nuevas generaciones de cubanos están creciendo con profundas lagunas a nivel instructivo y en su formación como seres humanos. Muchas familias parecen más preocupadas por asegurarles a sus hijos el bienestar material, en detrimento de su formación como futuros adultos responsables. Otras, que igualmente pueden contar con algunos recursos, intentan cubrir las lagunas de conocimiento heredadas de la escuela contratando repasadores a domicilio.

Es posible vislumbrar un futuro en el cual, la mayor o menor competitividad de los jóvenes aspirantes al nivel universitario, estará determinada por el manejo de la información y las nuevas tecnologías. En este acápite, la dictadura está creando una cortina de humo.

Por una parte, el acceso a las nuevas tecnologías está determinado por el nivel de ingresos. Por la otra, el ascenso en el escalafón depende también de la capacidad desarrollada por ese joven para simular adhesión al discurso ideológico. La división en clases sobre la base de estas y otras diferencias es ya un hecho comprobable.

Es la manera en que el régimen adapta sus mecanismos de dominio a las circunstancias actuales. La clase gerencial está colocando a sus descendientes en los carriles preferenciales para garantizar la continuidad del status quo. No basta con poseer una inteligencia privilegiada para acceder a la universidad. Hay que tener status monetario para sostenerse y desarrollar una vida social dentro de ésta.

Es una verdad probada que el destino económico y político de un país se siembra en las universidades y se recoge en la manera en que esos graduados universitarios acceden al poder. Personas listas para responder a aquellos intereses que aseguren sólo su bienestar personal. Cada día que pasa, y así será más aún en el futuro, la universidad en Cuba es el reflejo de la fractura social y las diferencias de clases. El mito de una universidad accesible para los más capaces, más allá de su origen social, se está desmoronando.

comments