La sociedad civil en Cuba

Es evidente la preocupación del régimen ante la repercusión del trabajo social que realiza la sociedad civil emergente

LA HABANA, Cuba, octubre, 173.203.82.38 -Los organismos que componen la Sociedad Civil en Cuba, no siguen las mismas reglas que rigen en el mundo libre para definir a este tipo de organizaciones. Este hecho conduce a que algunos duden de la existencia de una Sociedad Civil en la Isla.

En la práctica, la Sociedad Civil cubana se puede agrupar en tres grupos: Organizaciones Neo Gubernamentales, Organizaciones Pro Gubernamentales y Organizaciones Independientes.

Las Organizaciones Neo Gubernamentales

Con la llegada al poder de los Castro, la mayor parte de las instituciones existentes en la Cuba pre revolucionaria desaparecieron. Pudieron sobrevivir sólo algunas de carácter religioso y fraternal; las cuales fueron debilitadas por los controles a que fueron sometidas y por la infiltración de agentes del gobierno en ellas. Estas asociaciones carecen de autonomía, por ser entidades dependientes de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), que las controla.

Las Organizaciones Pro Gubernamentales

El gobierno castrista se dio a la tarea de crear una nueva sociedad civil afín a sus intereses; para ello creo el Partido Comunista de Cuba, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), entre otras.

Por otra parte, se han constituido supuestas ONGs artístico-culturales que, además de responder incondicionalmente al sistema, le sirven para captar y canalizar fondos de ONGs internacionales hacia proyectos de interés estatal.

La Sociedad Civil Emergente

Constituida por agrupaciones verdaderamente independientes, en ella pueden distinguirse dos variantes: la sociedad civil “histórica”, que comenzó a forjarse a partir de 1976, integrada por movimientos políticos de Derechos Humanos, periodistas independientes, pedagogos y bibliotecarios independientes, con la característica de que todas ellas realizaban actividades similares; y otra más reciente, surgida durante la década del 2000, que está integrada por defensores de los derechos civiles, blogueros, educadores, juristas, etc., caracterizadas por lo específico del trabajo que cada cual realiza. Independientemente de la labor que cada uno de estos movimientos desarrolle, el régimen castrista los califica de “disidentes”.

Algunas de estas agrupaciones han recibido ayuda de distintas ONGs internacionales, no obstante, a éstas les resulta difícil valorar el trabajo específico que cada agrupación cubana realiza, debido a las limitaciones que impone el gobierno, que considera cualquier ayuda a una organización verdaderamente independiente como un acto de hostilidad. Es difícil para cualquier ONG extranjera comprobar la efectividad en la implementación de ciertos proyectos en Cuba.

Pese a que aun se puede catalogar como incipiente, es evidente la preocupación del régimen ante la repercusión del trabajo social que realiza la sociedad civil emergente; lo cual queda demostrado con la violencia con que sus fuerzas represivas reaccionan ante cada iniciativa implementada por las agrupaciones independientes.

Acerca del Autor

Gustavo E. Pardo

Gustavo E. Pardo

Gustavo Pardo. La Habana, 1941. Especialista geotécnico. Ingresó en la Masonería en el año 1984, y fue proclamado Gran Canciller del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba 2005-2008. Cumplió sentencia como preso político en las prisiones de La Cabaña, Isla de Pinos y Melena. Desde 2005 es Presidente de la Academia Cubana de Altos Estudios Masónicos. Ha publicado Martí masón, El Autonomismo en Cuba, La mujer en la Masonería, Ética y Familia, entre otras.

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