La retranca de la planificación

La retranca de la planificación

La planificación raulista de la economía frena la producción e impide el desarrollo

LA HABANA, Cuba, octubre, 173.203.82.38 -El presidente Raúl Castro, en la reunión del Consejo de Ministros efectuada el 29 de septiembre, continuó insistiendo en la valía de la planificación “para desarrollar una mejor labor en todos los organismos y sectores de la economía”.

Aparentemente la planificación que él defiende tiene como objetivo evitar supuestos aspectos negativos de la economía de mercado. Pero en la práctica la susodicha planificación raulista tiene un extremado y perjudicial carácter abarcador y centralizador.

Aunque quizás sean buenas sus intenciones, esta planificación no garantiza la satisfacción de las necesidades de la sociedad y es más bien una  traba para el dinamismo, la innovación y  la autonomía de empresas que tienen el potencial de ser eficientes y rentables. La planificación que hoy impone el gobierno convierte a las empresas en  limosneras, las paraliza, atrofia las relaciones económicas y genera una  burocracia que obstruye el desarrollo.

Los ejemplos de cómo la planificación  perjudica el normal funcionamiento de las empresas son innumerables en todo el país, pero como botón de muestra tomemos el caso de la moderna fábrica de servilletas de Ciego de Ávila.

La fábrica es capaz de producir 300 millones de unidades anuales. La Unión Poligráfica planificó que la inversión hecha para la construcción de esta industria se amortizaría en un año. Firmó un contrato con la Corporación Importadora Exportadora (CIMEX S.A.), que compraría la producción para comercializarla, pero CIMEX no ha cumplido sus compromisos de extraer la producción contratada, y como consecuencia la fábrica de servilletas, con sus almacenes repletos, se paralizó de octubre a diciembre de 2010. Meses después, en 2011, ocurrió lo mismo, los almacenes de la fábrica se abarrotaron nuevamente de servilletas debido a que CIMEX no se las llevaba y en junio se paralizó otra vez la producción.

Ante este cuello de botella, los directivos de la fábrica se ven maniatados, ya que no pueden saltar la talanquera de la planificación. Aunque la fábrica tenga que parar su producción porque en los almacenes no quepa una servilleta más, y el pueblo necesite las servilletas, los gerentes no están autorizados a comercializar directamente el exceso de inventario que CIMEX no retira. Esta absurda restricción, además de hacer que el pueblo no tenga servilletas, incide en los altos costos de producción, el alto precio del producto en el mercado y los bajísimos salarios que devengan los trabajadores.

Y el ciclo se repite una y otra vez: como resultado directo de irracionales trámites  burocráticos, el inventario aumenta, los almacenes se abarrotan y la empresa no puede vender su producción, al no tener donde colocar las servilletas, no queda otra salida que paralizar la producción, lo que provoca pérdidas millonarias a la muy maltrecha economía cubana.

Este perjudicial inmovilismo, resultado de la oxidada planificación que continua  defendiendo el General, es el principal obstáculo para la venta normal de las servilletas, que escasean a pesar que  la fábrica tiene plena capacidad para satisfacer la demanda con su producción. Resulta una locura que una costosa fábrica se paralice cíclicamente por los desatinados mecanismos de la planificación centralizada, en que las reglas del mercado están prohibidas.

Lo anterior es solo un ejemplo, hay muchos otros casos de productos perecederos, como los alimentos, que simplemente caducan o se pudren en los almacenes sin llegar al pueblo que los necesita, debido a la “planificación” del General.

ramsetgandhi@yahoo.com

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