La FEU: una nonagenaria que languidece

La FEU: una nonagenaria que languidece

Una de las primeras medidas castristas fue eliminar la autonomía universitaria para neutralizar la FEU

LA HABANA, Cuba, diciembre, 173.203.82.38 -Este 20 de diciembre cumple noventa años de fundada la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Creada en 1922 por Julio Antonio Mella, esta organización exhibió durante sus primeros 37 años de existencia, o sea hasta 1959, un vigor extraordinario que la llevó a planos estelares en el acontecer nacional. Ni siquiera los gobiernos autoritarios de Gerardo Machado y Fulgencio Batista pudieron neutralizar el empuje estudiantil sintetizado en la FEU. Claro, el reconocimiento durante todo ese lapso de la autonomía universitaria posibilitó que la organización disfrutara de una adecuada independencia.

Con la llegada de las huestes de Fidel Castro al poder, todo iba a cambiar. Una de las primeras medidas de las flamantes autoridades fue la eliminación de la referida autonomía, con el pretexto de que nada ni nadie debía de quedar al margen de la obra revolucionaria. En el fondo, los nuevos gobernantes, que ya soñaban con un control totalitario de la sociedad, temían que emergieran nuevamente líderes estudiantiles de la talla y las convicciones democráticas de un José Antonio Echeverría. En lo adelante, en vez de presenciar un flujo de abajo hacia arriba, con las demandas de la FEU a las autoridades de la nación, íbamos a ser testigos de un torrente de arriba hacia abajo, con las directivas ideológicas que las instancias superiores del poder les transmitían a los estudiantes universitarios.

Ahora, a raíz de este noventa cumpleaños, el periódico Juventud Rebelde (edición del domingo 9 de diciembre) publicó algunos comentarios de estudiantes universitarios a propósito de la efeméride. No obstante tratarse de dirigentes de la FEU a nivel de provincias y Centros Universitarios, las opiniones de estos jóvenes confirman las tribulaciones actuales de esa organización. Veamos algunos ejemplos.

La presidenta de la FEU en Ciego de Ávila se lamenta de la poca identificación de los líderes estudiantiles con el resto de los estudiantes. En ese sentido apuntó que “no se puede aspirar a una mayor presencia de los estudiantes en la sociedad, cuando a veces muchos no conocen a sus dirigentes”. Lo anterior reafirma la apatía con que los universitarios escogen a sus dirigentes a nivel de brigada, un acto formal que se hace para salir del paso, con el convencimiento de que lo mismo da que dirija Juan que Pedro.

La presidenta de la FEU en Guantánamo, por su parte, pide que las aulas universitarias se abran más al debate y la polémica, y deja entrever la escasa preparación que poseen los dirigentes de la FEU para discutir, asimilar o tener en cuenta las ideas que puedan surgir en esos espacios de intercambios. Temas como los recientes cambios económicos operados en la isla, o el déficit en el ingreso a las carreras pedagógicas, podrían estar en el orden del día.

Y no faltó el señalamiento crítico acerca del triste papel de subordinación que hoy muestra la FEU. Así, un dirigente de la Universidad de Ciencias Médicas del Pinar del Río, apuntó: “A veces a la FEU se le quiere percibir como un apéndice dentro de las universidades, dispuesta al mandato de los rectorados, decanatos u otras estructuras similares, y no como una organización viva y autónoma”. Por supuesto que entre las “otras estructuras similares” no podrían faltar el Partido Comunista, y su organización juvenil, la UJC.

Si los anteriores son los criterios de dirigentes de la FEU expuestos en un medio de prensa oficialista como Juventud Rebelde, qué dejaríamos entonces para las opiniones de los simples estudiantes cuando las expresan en privado. Mas, si a algún consenso pudiésemos arribar, sería que el declive de la FEU no se debe a su ya longeva edad, sino a las circunstancias en que se ha desenvuelto en los últimos 53 años.

Acerca del Autor

Orlando Freire Santana

Orlando Freire Santana

Orlando Freire. Matanzas, 1959. Licenciado en Economía. Ha publicado el libro de ensayos La evidencia de nuestro tiempo, Premio Vitral 2005, y la novela La sangre de la libertad, Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, 2008. También ganó los premios de Ensayo y Cuento de la revista El Disidente Universal, y el Premio de Ensayo de la revista Palabra Nueva.

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