La disidencia necesita “un solo cuerpo”

Diez cubanos consultados al azar por este reportero, en una especie de encuesta informal, manifestaron su desconfianza por la reformas del régimen

LA HABANA, Cuba, abril (173.203.82.38) – Tras el desfile por el aniversario 50 de la invasión de Playa Girón y el informe central de Raúl Castro en la apertura del VI congreso del PCC, diez cubanos consultados al azar por este reportero, en una especie de encuesta muy informal, manifestaron su desconfianza por la reformas del régimen, y que, al mismo tiempo que sienten simpatías por la oposición interna, únicamente confiarán en ella cuando tenga “un solo cuerpo”.

Todos consideran ridículo que Raúl Castro establezca un límite de 10 años en el ejercicio del poder, cuando él y el hermano llevan más de 50 y ya pasan de 80, y están muy ocupados en fabricar un heredero, para lo cual necesitan ganar tiempo anunciando futuros cambios.

También alegan que la libreta de abastecimiento no representa un subsidio del gobierno para mantener la igualdad, todo lo contrario, su existencia demuestra que, tras 50 años de revolución socialista, la mayoría del pueblo vive en la pobreza.

Con relación al desfile militar, las armas exhibidas les parecieron un muestrario de antigüedades, y piensan que las fuerzas armadas, que absorben gran parte del presupuesto del país, son un órgano inservible que representa un gasto insostenible para una economía en bancarrota.

Piensan que el derroche de combustible en la revista militar, la logística, y el traslado de participantes de otras provincias, durante cuatro ensayos y un desfile, contradice las exigencias de ahorro que el gobierno hace al pueblo.

Los consultados desconfían de que la actual dirigencia y el partido único puedan resolver en un quinquenio lo que no pudo solucionarse en más de 50 años, ya que las reformas planteadas son superficiales, y la economía subterránea aún representa probablemente el 90 % de la actividad mercantil del país.

Piensan que la corrupción está tan generalizada que es imposible el fortalecimiento del poder judicial, que en las altas esferas se apañan las actividades ilícitas de ciertos funcionarios, como el General de División Rogelio Acevedo, cuyo caso se mantiene en el frigorífico.

La excarcelación de los presos políticos, según Raúl Castro, representa un gesto humanitario del gobierno, quien catalogó de plausible la gestión de la iglesia como negociadora, y no como mediadora. Sin embargo, los consultados creen que el merito de haber abierto las rejas corresponde a las Damas de Blanco, la inmolación de Orlando Zapata y la huelga de hambre de Guillermo Fariñas.

Dos de los diez consultados piensan que la solución del problema cubano debe partir de las altas esferas, donde algunos con voluntad de cambio impulsen reformas profundas en el campo político y económico.

El resto afirma que los cambios deben partir desde la base, pero la oposición al régimen debe antes agruparse en un solo cuerpo, para que se puedan ejercer presiones masivas desde las calles, puesto que interpretan los acontecimientos de Libia como una muestra de que el mundo libre no permitirá a los hermanos Castro  sacar los tanques a la calle para masacrar impunemente al pueblo.

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