José Martí, el gran subversivo

José Martí, el gran subversivo

Martí es hoy la guía para dejar atrás la dictadura de quienes, declarándose sus seguidores, acabaron negándolo cínicamente

GUANTÁNAMO, Cuba, enero, 173.203.82.38 -Para los sobrevivientes de la llamada Generación del Centenario que aún tengan atisbos de conciencia y una percepción crítica de su trayectoria, debe ser triste ver hacia dónde ha ido el país por el que un día estuvieron dispuestos a dar sus vidas.

Quizás pocos entre ellos sean capaces de reconocer en público la frustración que los acompaña, pero de lo que sí estoy seguro es que en sus momentos más íntimos, sienten hondo desasosiego al comprobar que la lucha que emprendieron en contra de la dictadura batistiana tuvo como corolario la entronización de otra dictadura.

Quizá sea ingenuo creer que todavía existen esos resortes morales en la ya anciana generación, portadora de altos valores patrióticos en 1953, y degenerada después, al convertirse en conglomerado servil, aupado sobre la traición a los pactos y principios que conformaron su ideal revolucionario durante la década de los años cincuenta del siglo XX. Ella quedará para la historia del país como una generación nefasta, causante de la alta cuota de sufrimiento que ha hecho pagar al pueblo cubano.

Penoso es verlos invocar aún a José Martí, queriendo hacer creer que el ejercicio de su régimen dictatorial se funda en las nobles ideas del Apóstol. Y es penoso constatar la manipulación que han hecho de su vida y obra.

Uno de los ejemplos palmarios de esta manipulación es la reiterada expresión de que José Martí no fundó dos ni tres partidos, sino uno solo. Con ello pretenden otorgarle legitimidad y ascendencia martiana al sistema de partido único, algo que resulta totalmente opuesto a las ideas que el Apóstol tenía sobre la república que habría de fundarse “con todos y para el bien de todos”.

No resulta baldío recordar que José Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano con el único objetivo de organizar la guerra de independencia, y así consta en sus bases. Incluso estaba previsto por el Apóstol que el partido dejara de existir una vez consolidada la contienda militar contra España. La fundación del Partido Revolucionario Cubano no significó que su líder fuera enemigo del pluripartidismo, y aún menos de la democracia, que es la idea subyacente en esta manipulación de los comunistas cubanos.

Por otra parte, siendo Martí el más universal de todos los cubanos, no sólo por haber consagrado su vida a la libertad, sino también por los méritos de su obra literaria, lo más correcto sería que sus libros estuvieran en todas las librerías del país. Pero no ha sido así en estos últimos 54 años. Incluso se ha llegado al extremo de vender sus Obras Completas sin los tomos en los cuales constan los artículos que escribió en contra de las ideas socialistas, una manipulación política que no sabemos si se enmendará ahora con la publicación y venta de la edición crítica de sus textos, tarea iniciada desde hace varios años por el Centro de Estudios Martianos.

Hace poco el gobierno autorizó la circulación en Intranet (la red interna cubana) de una Enciclopedia de Frases Martianas. Quien haya leído con detenimiento dicha enciclopedia, podrá percatarse de que en ella no constan numerosos pensamientos del Apóstol relacionados con la democracia, el pluripartidismo y el socialismo.

Sería bueno que esas personas que siempre tienen a Martí a flor de labios, tratando de poner de relieve el supuesto carácter martiano del actual gobierno cubano, leyeran la cita que aparece en el tomo 1, página 304, de sus Obras Completas, donde afirma: “El gobierno de un pueblo es el arte de ir encaminando sus realidades, bien sean rebeldías o preocupaciones, por la vía más breve posible, a la condición única de paz, que es aquélla en que no haya un solo derecho mermado”.

Reitero, la condición única de paz, según Martí, es aquélla donde no exista ningún derecho mermado, algo de lo que se ha desentendido muy bien el régimen cubano.

También sería bueno que leyeran la cita 658, que aparece en el tomo 6, página 17, donde Martí afirma que “el gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país”. O la cita 661, en la que precisa:”Lo que en el militar es virtud, en el gobernante es defecto. Un pueblo no es un campo de batalla. En la guerra, mandar es echar abajo; en la paz, echar arriba. No se sabe de ningún edificio construido sobre bayonetas”.

En cuanto a la libertad, viene muy bien a nuestra situación este pensamiento martiano: “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía”, (cita 879); y también este: “La libertad no es una bandera a cuya sombra los vencedores devoran a los vencidos y los abruman con su incansable rencor: la libertad es una loca robusta que tiene un padre, el más dulce de los padres -el amor-, y una madre-, la más dulce de las madres -la paz”, (cita 888).

Me gustaría preguntar a quienes han destruido a nuestro país qué creen de estos dos pensamientos martianos que retratan a la perfección su desgobierno y su aberrante discriminación hacia los cubanos que no comparten sus ideas políticas: “El mundo tiene dos campos: todos los que aborrecen la libertad, porque sólo la quieren para sí, están en uno; los que aman la libertad y la quieren para todos están en otro”; y: “La patria es de todos, y es justo y necesario que no se niegue en ella asiento a ninguna virtud”.

Hoy, 28 de enero, en el Aniversario 160 de su nacimiento, José Martí no es sólo ese misterio que nos acompaña, según dijera Lezama Lima, sino también el gran subversivo, el sendero para salir de este marasmo que nos impide sacudirnos de una vez del dominio de quienes, declarándose inicialmente sus seguidores, acabaron siendo sus más cínicos enemigos.

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