Jorge Semprúm , un gran hombre

Jorge Semprúm , un gran hombre

Por aquellos atribulados días de represión, la solidaridad de Jorge Semprúm fortaleció la convicción de que la razón estaba de nuestra parte

LA HABANA, Cuba, junio (173.203.82.38) – Jorge Semprúm murió el 7 de junio en París. En Cuba su muerte no fue noticia.  Los medios no hablaron de tan importante suceso. Tampoco lo hicieron al día siguiente, elusivos, seguramente siguiendo las “orientaciones superiores”. Tendrían que reseñar su personalidad, al menos brevemente, y no desearían explicar los motivos de las discrepancias con él. Nos sobrecogió la novedad, cuando escuchábamos como todas las tardes una estación de radio de España. Desde hace muchos años recorremos las emisoras internacionales para podernos informar.

Con dificultad hemos seguido la ejemplar vida y la enjundiosa obra de ese gran hombre,  vetado en nuestro cerrado archipiélago. Mucho nos ha faltado por conocer y sobre todo leer, pero no han podido privarnos absolutamente de él.

Nació en Madrid en 1923. A los 15 años, junto a su familia tuvo que exiliarse en Francia, siguiendo a su padre que había sido embajador de la República en La Haya.  Allí se unió a la Resistencia, por lo que en 1943 fue apresado y torturado por los nazis, que lo enviaron al campo de concentración de Buchenwald, donde tuvo el número 44904 durante 2 años.

El 11 de abril de 1945, cuando los primeros dos norteamericanos llegaron allí, ya él junto a miles de sobrevivientes del campo, abandonado en estampida por los alemanes, marchaba con una bazuca al hombro para continuar la lucha. Se había unido en 1942 al Partido Comunista Español, donde ascendió a miembro del Comité Central en 1954 y el Buró Político en 1956.  Burló los órganos policiales de Francisco Franco en su intensa actividad clandestina dentro de España, que convirtió a Federico Sánchez (su seudónimo) en el hombre más buscado. Pero ese mismo partido lo expulsó, junto con Fernando Claudin, en 1965 por su oposición a los métodos estalinistas y sectarios. Sin embargo, sus conocidos dicen que nunca tuvo  rencor. Entre 1988 y 1992 fue ministro de Cultura del gobierno de Felipe González (PSOE).

No menos importante es su obra literaria, que incluye El Largo Viaje (1963), Autobiografía de Federico Sánchez (1977), Federico Sánchez se despide de ustedes (1993), La escritura o la vida (1994), Adiós, luz de veranos (1998), y sus guiones de cine para directores como Alain Resnais (La guerra ha terminado) o Costa Gavras (Z y La confesión). Escribió en francés y español.

Por aquellos atribulados días de represión, conocidos como Primavera Negra de 2003, cuando 75 personas fueron llevadas injustamente a prisión, y sobre las familias se extendió la persecución, la solidaridad de Jorge Semprúm fortaleció la convicción de que la razón estaba de nuestra parte. En nuestras circunstancias, la excepcional vida de Semprúm, luchador torturado, linchado políticamente por expresar sus ideas, esforzado  por lograr la reconciliación y rechazar el odio, ha sido una valiosa enseñanza para proseguir nuestros pacíficos esfuerzos.

Ya no continuará presente físicamente, pero su ejemplo y su obra trascenderán nuestros tiempos para provecho más allá de las fronteras. Él es un hombre universal, de hoy y mañana.

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