Internet, a paso de cangrejo y precios inalcanzables

Internet, a paso de cangrejo y precios inalcanzables

Correo de los médicos no es privado. Se les prohíbe dar consultas, así como hablar de temas políticos

LA HABANA, Cuba, mayo, 173.203.82.38 -Hace algunos años que en gran parte del mundo infinidad de personas buscan cualquier información y se comunican con sus amigos a través de internet. También pueden acceder a este servicio desde sus teléfonos móviles.

En Cuba, sin embargo, aunque el gobierno se conectó a internet en 1996, este servicio es solo para la élite gobernante y algunas dependencias estatales donde, aunque está controlado, algunos trabajadores hacen uso discreto del correo electrónico.

Los médicos y técnicos de Salud Pública disponen de veinticinco horas mensuales en Infomed, que en realidad solo les sirve para recibir y enviar correos, no pueden buscar información en internet. Para colmo, este correo no es privado, y se les prohíbe dar consultas médicas a través de él, así como hablar de temas políticos.

Me comentó una doctora que su hijo le escribió desde España contándole que se sentía mal y describiéndole sus síntomas, pero como ella sabe que el correo lo revisan, y ante el temor de perder el servicio, solo pudo insistirle en que fuera al médico.

Pero no todos los profesionales de la salud tienen este servicio. Como la capacidad es limitada para cada centro, se hace un escalafón en el que tienen preferencia aquellos que han ido o irán a misiones internacionalistas, aunque en dichos lugares también hay una especie de buzones para enviar y recibir mensajes.

En los titulares se lee “Otro paso en la informatización de la sociedad cubana”, cuando la única información que llega a los cubanos lo hace a través de los medios estatales (los únicos), y controlada por el gobierno. Otro de los cintillos es “Cuba amplía el servicio público de acceso a internet”, pero en la práctica este servicio no existe.

Es solo después de diecisiete años que se brindará este servicio a la población en ciento dieciocho salas de navegación en todo el país. La lista de éstas aparece en el periódico Juventud Rebelde del 28 de mayo. Llama la atención que ninguna de ellas está en el municipio Diez de Octubre, el más poblado del país.

Una hora de acceso a las páginas nacionales costará 0.60 CUC (equivalente al dólar estadounidense), y al correo electrónico internacional, 1.50 CUC. La hora de navegación en internet tendrá un costo de 4 CUC, en un país donde el sueldo medio no llega a 20 CUC mensuales.

Estos precios han despertado comentarios desfavorables entre la población. Muchos temen que la conexión sea tan lenta que una hora no será suficiente, y otros opinan que ocurrirá seguramente como con los celulares, que, debido a su prohibitivo precio, la mayoría los emplea casi exclusivamente para enviar mensajes de texto.

Aparece también en  Juventud Rebelde la información del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones sobre este servicio, que actualmente se comercializa a través de la tarjeta Nauta, que podrá ser adquirida ahora en cualquier unidad comercial de ETECSA con una sala de acceso a internet.

Hasta hace pocos días, los cubanos no podían utilizar esta tarjeta. La semana pasada, una vecina fue a la feria de San José, en la Avenida del Puerto, frente a la Iglesia de Paula, donde hay una de estas oficinas. Mostró su tarjeta Nauta –que le había regalado una amiga alemana-, pues no estaba segura de estar en el lugar adecuado.

La empleada le confirmó que en efecto, la tarjeta era para salas como aquella. Sin embargo, para permitirle el uso debía ver su pasaporte extranjero o de residente en el exterior.

Los voceros de ETECSA anunciaron que además se estaba estudiando la posibilidad de acceder a internet y al correo electrónico a través de la telefonía móvil, así como la contratación personal en los hogares. Sobre esto comentan algunos que la trampa estará también en los abusivos precios que cobrará el gobierno.

Acerca del Autor

Gladys Linares

Gladys Linares

Gladys Linares. Cienfuegos, 1942. Maestra normalista. Trabajó como profesora de Geografía en distintas escuelas y como directora de algunas durante 32 años. Ingresó en el Movimiento de Derechos Humanos a fines del año 1990 a través de la organización Frente Femenino Humanitario. Participó activamente en Concilio Cubano y en el Proyecto Varela. Sus crónicas reflejan la vida cotidiana de la población.

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