Inmunidad parlamentaria para Fidel Castro, por si acaso

¿Aseguran inmunidad parlamentaria al dictador para –como hizo Pinochet- evitar que lo juzguen, si llega la ocasión?

LA HABANA, Cuba, febrero, 173.203.82.38 -Era explicable la nominación de Fidel Castro a la Asamblea Nacional, porque ciertamente, son muchos los incapaces reunidos para legislar en ese parlamento de mentiritas. Un barrendero cantinflesco de Bayamo, un ponchero del ingenio azucarero Mella, son solo ejemplos. Más altos o más bajos en la escala social, pero unidos por una incapacidad para legislar en la República, nacida de la esclerosis geriátrica o la falta de estudios.

A ese coro se unió nuevamente Fidel Castro Ruz, luego de un periodo de siete años. Impensable era el regreso del cada vez más deteriorado dictador, que hizo sonreír a medio mundo con sus dislates, aparecidos recientemente en el periódico Granma, pero que aun así, impopular, medio loco y senil, fue nominado por un pequeño reparto donde viven miembros del ejército y el partido comunista. ¿Cuál era la intención?

¿La imposición de un ego enfermo y maltrecho que lo llevó a postularse, como dicen los que creen que aún está al mando?  ¿Los dimes y diretes de su esposa, con tal de mantener a sus hijos en el primer nivel del Estado, tal como expresan los que se dedican a intrigas de palacio? ¿La necesidad de Raúl Castro Ruz de mantenerlo en escena para consensuar sus políticas? Poco probable por cuanto la transición de mando se hizo desde hace tiempo, y Raúl impone su agenda, como le gusta decir, “sin prisa, pero sin pausa”.

Si esas no son las razones, exhorto a los lectores a que envíen sus opiniones.  Probablemente la razón de su proposición a ser parlamentario debe ser una maniobra protectora contra posibles intentos de juzgarlo de cara a cambios más profundos en la economía, las relaciones internacionales y la política.

Raúl Castro, más visionario y estratega que él, por mucho que se diga lo contrario, en el discurso de clausura en la sesión constitutiva de la 8va. legislatura, el pasado 24 de febrero, habló de los cambios en el liderazgo, con la incorporación de Miguel Díaz-Canel como Primer Vicepresidente;  Esteban Lazo como Presidente del Parlmaneto, y de un nuevo Ministro del Interior (que se especula sea su hijo el General de Brigada Alejandro Castro Espín). Pero también habló de la posibilidad de una constituyente que asuma los cambios necesarios a la Ley de leyes.

Es este último punto el que crea suspicacias, toda vez que se podría abrir la posibilidad de la repatriación de exiliados y emigrados, quienes regresarán con sus dineros, sus conocimientos y sus dolores. En un marco de legalidad y de legitimidad, es probable que comiencen los pedidos de juicios contra los violadores de los Derechos Humanos y…  ya se sabe en qué puede terminar el asunto. Por lo que tener un escaño en el Parlamento, daría a Fidel Castro la posibilidad de evadirlos en lo que le llega la muerte.

Algo así hizo el General chileno Augusto Pinochet Ugarte, quien antes de comenzar la democratización de su país, extendió su mandato como Jefe de las Fuerzas Armadas (hasta 1998) y se nombró Senador Vitalicio. Pretendió impedir, y lo logró, ser juzgado por los crímenes cometidos durante la dictadura que presidió entre 1973 y 1990.

Si esta lectura es correcta, vaticino un acelerón en las reformas y la búsqueda de mejores relaciones con la emigración (exilio) y los Estados Unidos.

aleagapesant@yahoo.es

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